Guerra de drones: Los Shahed-136, fabricados por Irán y usados por Rusia, amenazan a Ucrania, Israel y bases estadounidenses. ¿Puede Kiev exportar sus tácticas para neutralizarlos?
Un dron kamikaze Shahed-136 (rebautizado Geran-2 por Rusia), exhibido en Kiev como trofeo de guerra. Su diseño simple y bajo costo lo convierten en un arma de desgaste masivo, capaz de saturar defensas aéreas en Europa y Oriente Medio.
De Irán a Rusia: la evolución de una amenaza global
En 2014, Irán presentó el dron Touphan, un prototipo con alas delta que pasó desapercibido hasta 2019, cuando ataques similares paralizaron refinerías saudíes. Rusia adoptó y mejoró estos diseños tras invadir Ucrania en 2022, produciendo desde entonces decenas de miles de unidades. Hoy, los Shahed-136 regresan a Oriente Medio, desafiando a EE.UU. y sus aliados con enjambres de bajo costo.
La semana pasada, Irán lanzó más de 2.000 drones contra Israel, países árabes, Irak y bases estadounidenses. Aunque la mayoría fueron derribados, su efectividad quedó demostrada: el 28 de febrero, un ataque mató a 6 soldados estadounidenses en Kuwait. Imágenes satelitales confirmaron daños en un radar TPY-2 (parte del sistema THAAD) en Jordania, además de impactos en embajadas e infraestructura energética.
Un Shahed-136 cuesta entre US$55.000 y US$100.000, según su configuración, frente a los US$1-15 millones de un misil balístico ruso. Su producción masiva —hasta 500 unidades diarias, según inteligencia ucraniana— los convierte en un arma ideal para saturar defensas. Un ejemplo: en Ucrania, un sistema Patriot fue destruido tras ser abrumado por 75 Gerans, de los cuales solo dos impactaron.
Su lanzamiento desde camiones móviles y vuelo a baja altura (200-300 metros) los hace difíciles de detectar. El 2 de marzo, un dron que alcanzó una base británica en Chipre fue lanzado desde Líbano por Hezbollah, según fuentes israelíes, y evadió radares hasta el último momento.
Tácticas ucranianas: ¿la solución contra los enjambres?
Interceptar un Shahed no es como detener un misil. Sistemas como el Patriot o la Cúpula de Hierro israelí son costosos e ineficaces contra drones baratos. La solución actual —aviones de combate con misiles aire-aire o cohetes láser como los APKWS— satura recursos aéreos y agota munición.
Ucrania ha desarrollado alternativas innovadoras. En 2024, desplegó drones interceptores FPV (First-Person View), pequeños y ágiles, que embisten o destruyen los Shahed en pleno vuelo. Algunos modelos usan inteligencia artificial para ajustar la intercepción final, reduciendo costos y aumentando la precisión.
Según el analista Jack Watling, del Royal United Services Institute, la clave está en combinar tecnología accesible con tácticas flexibles. «Los enjambres no se detienen con misiles caros, sino con soluciones que igualen su escala y bajo costo», advirtió. **¿Podrá Occidente replicar el modelo ucraniano antes de que los Shahed-136 inunden nuevos frentes?**







