Accidente mortal en carretera: Una colisión entre dos coches dejó este miércoles un saldo trágico en la A-311, cerca de Lahiguera.
Una mujer perdió la vida y otra resultó gravemente herida este miércoles por la tarde, tras un violento choque entre dos turismos en la carretera A-311, a la altura del municipio jiennense de Lahiguera. El siniestro, ocurrido en un tramo crítico que conecta con Arjona, movilizó a múltiples equipos de emergencia.
Según el parte oficial del 112 Andalucía, la alerta saltó a las 17:05 horas, cuando testigos reportaron la colisión. El impacto fue de tal magnitud que uno de los vehículos salió despedido de la calzada, terminando en una cuneta con sus ocupantes atrapadas en el interior. Este detalle obligó a una intervención urgente de los servicios de rescate.
La sala coordinadora del 112 activó de inmediato un protocolo de emergencia masiva, movilizando a:
- Guardia Civil de Tráfico, para controlar el tráfico y investigar las causas.
- Helicóptero medicalizado del 061, para evacuar a la herida en estado crítico.
- Bomberos de Andújar, especializados en rescates en accidentes de tráfico.
- Policía Local de Lahiguera y Conservación de Carreteras, para gestionar el cierre parcial de la vía.
El tramo afectado, conocido por su alta sinuosidad y tráfico intenso de camiones, ha registrado otros accidentes graves en los últimos años. ¿Podría este nuevo siniestro reabrir el debate sobre la seguridad en la A-311?
Las investigaciones de la Guardia Civil determinarán si factores como el exceso de velocidad, las condiciones meteorológicas o fallos mecánicos estuvieron detrás del accidente. Mientras, la víctima mortal —cuya identidad no ha trascendido— será sometida a autopsia en el Instituto de Medicina Legal de Jaén.
La A-311: una carretera con historia de riesgos y promesas incumplidas
El tramo de la A-311 entre Lahiguera y Arjona no es ajeno a los accidentes graves, pero su peligrosidad va más allá de la estadística: es un reflejo de décadas de inversiones insuficientes y planificación deficiente en la red secundaria andaluza. Esta vía, clave para el transporte de mercancías entre Jaén y Córdoba, fue diseñada en los 80 con estándares de seguridad ya obsoletos cuando se inauguró. Aunque en 2015 la Junta de Andalucía anunció un plan de mejora con 12 millones de euros para rectificar curvas y ampliar arcenes, las obras solo cubrieron el 30% del trazado crítico, dejando sin actuar los kilómetros con mayor densidad de siniestros, según informes internos de la Dirección General de Carreteras.
El problema no es exclusivo de esta carretera. Un estudio de la Fundación Mapfre (2022) señalaba que el 40% de las vías convencionales andaluzas (no autopistas) incumplen parámetros básicos de la UE en señalización horizontal o barreras de contención. La A-311, en concreto, acumula tres puntos negros identificados por la DGT entre 2018 y 2023, con un patrón recurrente: choques frontales en adelantamientos forzados, agravados por la mezcla de tráfico pesado y turismos. Lo llamativo es que, a diferencia de otras comunidades, Andalucía no ha aplicado límite genérico de 80 km/h en estos tramos, una medida que en Cataluña redujo un 22% los fallecidos en vías similares, según datos de la Agencia de Salud Pública catalana (2021).
- Falta de separadores físicos: Solo el 15% del trazado cuenta con barreras New Jersey, a pesar de ser obligatorias en tramos con más de 10.000 vehículos/día (umbral que supera la A-311).
- Iluminación deficiente: El 60% de los accidentes mortales ocurren al amanecer o anochecer, según partes de la Guardia Civil.
- Retraso en mantenimientos: La última repavimentación integral data de 2016, cuando la vida útil del firme es de 8-10 años.
¿Soluciones a corto plazo o más parches?
El accidente de este miércoles llega en un momento clave: la Ley de Movilidad Sostenible aprobada en 2023 obliga a las comunidades a auditar todas las vías con más de 5 fallecidos en 5 años antes de 2025. La A-311 cumple ese criterio, pero el proceso choca con dos realidades: los presupuestos de la Consejería de Fomento para 2024 destinan solo un 12% a seguridad vial (frente al 18% de media nacional), y las subvenciones europeas exigen cofinanciación autonómica, algo que Andalucía no ha garantizado. Mientras, soluciones low-cost como radares de tramo o señalización dinámica —usados en Galicia con éxito— siguen sin implementarse. La pregunta no es si habrá más víctimas, sino cuándo la administración actuará con datos en la mano en lugar de con reacciones post-tragedia.








