Incendio forestal en Huelva: El Plan Infoca despliega más recursos para controlar las llamas.
El Plan Infoca ha intensificado sus operaciones contra el incendio forestal declarado en el paraje Arroyo de Tariquejos, en el municipio de Cartaya (Huelva). Según precisaron las autoridades, el fuego se localiza específicamente en la zona conocida como Valdeflores, un área de vegetación densa que complica las labores de extinción.
En un comunicado difundido a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), el Infoca detalló el despliegue de medios reforzados para sofocar el siniestro. Entre los recursos movilizados destacan:
- 1 vehículo semipesado, equipado para acceder a terrenos difíciles.
- 2 aviones anfibios, clave para el bombardeo de agua desde el aire.
- 2 grupos de bomberos forestales, especializados en intervenciones en zonas rurales.
El operativo, coordinado con la Consejería de Sostenibilidad de la Junta de Andalucía, busca contener el avance del fuego antes de que afecte a núcleos poblacionales cercanos. Las altas temperaturas y los vientos variables en la provincia de Huelva añaden dificultad a las tareas, según advirtieron fuentes del dispositivo.
¿Qué riesgos enfrenta la zona? Valdeflores, donde se centra el incendio, limita con áreas agrícolas y urbanizaciones dispersas. Las autoridades han instado a la población a extremar las precauciones y evitar el área hasta que se declare el fuego controlado.
Incendios en Huelva: un patrón recurrente con raíces en el cambio climático y la gestión forestal
El fuego en Tariquejo no es un caso aislado: Huelva registra una tasa de incendios forestales superior a la media andaluza, según datos históricos del Ministerio para la Transición Ecológica. La provincia acumula más de 15 grandes incendios forestales (GIF) en la última década, muchos vinculados a un cóctel de factores: sequías prolongadas, repoblación con especies inflamables (como pinos y eucaliptos) y el abandono rural, que deja sin gestionar miles de hectáreas de monte. El modelo de extinción, centrado en apagar fuegos en lugar de prevenirlos, choca con la realidad de un territorio donde el 60% de la superficie es forestal.
El despliegue del Infoca —con aviones anfibios y brigadas especializadas— refleja una estrategia reactiva, pero el coste económico de estos operativos supera con creces la inversión en prevención. En 2023, Andalucía destinó más de 80 millones de euros a la extinción de incendios, mientras que los fondos para tratos silvícolas preventivos (como cortafuegos o claras de vegetación) no alcanzaron los 20 millones. La diferencia es clave: según informes de la Asociación de Empresas Forestales, cada euro invertido en prevención ahorra entre 5 y 10 euros en extinción. Además, los incendios en Huelva suelen coincidir con picos de turismo rural, afectando a un sector que genera más del 12% del PIB provincial.
- Especies invasoras: El eucalipto, introducido para la industria papelera, arde con mayor intensidad que el alcornoque o la encina, especies autóctonas en retroceso.
- Despoblación: El 40% de los municipios onubenses tienen menos de 2.000 habitantes, lo que dificulta el mantenimiento de vías pecuarias (usadas como cortafuegos naturales).
- Cambio climático: Las olas de calor en Huelva son ahora 3 semanas más largas que en los años 90, según la AEMET, aumentando la ventana de riesgo.
¿Hacia un modelo de «fuego prescrito»?
Países como Portugal o Estados Unidos aplican quemas controladas para reducir la biomasa acumulada, una práctica aún marginal en Andalucía. El problema no es técnico, sino cultural: la percepción social del fuego como «enemigo» frena su uso como herramienta de gestión. Sin embargo, en zonas como Doñana —donde los incendios de 2017 arrasaron 10.000 hectáreas—, ya se prueban burning windows (períodos seguros para quemas). La pregunta es si Huelva, con su combinación de sequía, monocultivos forestales y presión urbanística, podrá adoptar estas medidas antes de que el próximo gran incendio obligue a replantear todo el sistema.








