Estrategia electoral: Donald Trump apuesta por medidas económicas contundentes para seducir a los votantes antes de las elecciones de noviembre.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprendió una lección clave durante su primer mandato: los recortes de impuestos, por masivos que sean, pasan desapercibidos si no llegan de golpe al bolsillo de los ciudadanos. En 2018, los republicanos sufrieron una derrota aplastante en las elecciones intermedias pese a haber impulsado rebajas fiscales históricas. La razón: los votantes apenas notaron el impacto, ya que los beneficios se aplicaron de forma gradual. Ahora, con índices de aprobación bajos y recortes impopulares en salud y bienestar social en el horizonte, Trump y su equipo buscan evitar repetir el mismo error.
La nueva estrategia es clara: **cheques de reembolso millonarios y titulares llamativos**. Según estimaciones de la Tax Foundation, el contribuyente promedio recibirá **US$3.800** en reembolsos para 2026, un salto significativo frente a los **US$3.000** de las dos temporadas anteriores. Pero eso no es todo. La administración Trump promete eliminar impuestos sobre propinas y horas extra, medidas diseñadas para generar un impacto mediático inmediato y, sobre todo, un efecto tangible en la economía doméstica.
El contribuyente promedio recibirá **US$3.800** en reembolsos para 2026, según la Tax Foundation.
Más allá de los reembolsos: un plan con ganadores claros
Sin embargo, estos reembolsos son solo la punta del iceberg. Trump ha desplegado una serie de medidas menos visibles pero igual de contundentes para inyectar dinero en la economía, aunque con un enfoque selectivo. **No son estímulos convencionales ni ayudas a los más necesitados**, sino políticas que benefician a un grupo específico: sus electores más fieles y, en muchos casos, a los contribuyentes más adinerados.
Una de las decisiones más polémicas ha sido el desmantelamiento de las capacidades de control fiscal del **Servicio de Impuestos Internos (IRS)**. Durante la presidencia de Joe Biden, la agencia sumó **20.000 empleados**, lo que permitió aumentar la recaudación fiscal. Trump revirtió esa medida, y el resultado es claro: quienes intentan evadir impuestos tienen más probabilidades de salirse con la suya. Un estudio del **MIT** en 2025 reveló que cada dólar invertido en auditorías a los contribuyentes más ricos generaba **12 dólares adicionales** en ingresos fiscales. Esa fuente de recursos se ha perdido.
El caos en el IRS no termina ahí. Un informe del inspector general advirtió que los despidos masivos y el cierre del gobierno en octubre y noviembre de 2025 dejaron a la agencia en una situación crítica. La temporada de impuestos de 2026 arranca con retrasos, declaraciones sin procesar y una contratación de personal muy por debajo de lo necesario. Según el **Laboratorio de Presupuesto de Yale**, los **22.000 despidos** en el IRS reducirán los ingresos fiscales en **US$10.000 millones** este año y en **US$20.000 millones** para 2029.
¿Quiénes se benefician realmente?
El debilitamiento del IRS no afecta a todos por igual. **El 5% más rico de la población es responsable de la mitad de los impuestos impagos en EE.UU.**, según el mismo laboratorio de Yale. Estos contribuyentes, con declaraciones fiscales complejas y recursos para explotar las lagunas legales, son los principales beneficiados de una aplicación laxa de las normas.
Pero las medidas no se detienen ahí. La administración Trump también ha relajado regulaciones clave para reducir la carga fiscal de las empresas. Entre los cambios más significativos destacan:
- Reducción de gravámenes sobre la recompra de acciones.
- Menor control sobre estructuras societarias diseñadas para evadir impuestos.
- Anulación de la **Ley de Transparencia Corporativa**, que buscaba exponer el funcionamiento de las sociedades fantasma.
Estos ajustes podrían costarle al fisco **decenas de miles de millones de dólares** en la próxima década. Los mayores beneficiarios serán empresas que ya operan al límite de la legalidad para minimizar sus impuestos.
Riesgos económicos: inflación y déficit en el horizonte
El plan de Trump tiene un efecto colateral claro: **un aumento del déficit público**. Menos recaudación fiscal significa más gasto neto en la economía, lo que podría generar una euforia preelectoral. Sin embargo, también existe el riesgo de una **resaca inflacionaria**. Algunas de las políticas de Trump, como el aumento de barreras comerciales y la restricción de la inmigración, ya están limitando la oferta en la economía. Si a eso se suma un estímulo adicional a la demanda, el resultado podría ser un cóctel peligroso.
El escenario se complica aún más si **Kevin Warsh**, el candidato de Trump para presidir la Reserva Federal, logra convencer a sus colegas de flexibilizar la política monetaria. Una combinación de estímulos fiscales y tipos de interés bajos podría sobrecalentar la economía, con consecuencias impredecibles.
Un salvavidas inesperado: la Corte Suprema
El último as bajo la manga de Trump podría llegar desde un lugar inesperado: la **Corte Suprema**. El tribunal está a punto de dictaminar si los aranceles







