Cinco hitos del mercado en 2025: IA, crisis del dólar y el auge de los emergentes

Gráfico de bolsas globales con flechas ascendentes y descendentes, destacando el dólar debilitado y el auge de mercados emergentes en 2025

Mercados en 2025: Las bolsas globales cierran en máximos históricos, pero con turbulencias sin precedentes.

Los accionistas globales cerraron 2025 con ganancias récord en EE.UU., Europa, India y Japón, impulsadas por el optimismo en la inteligencia artificial y un alza generalizada del apetito por riesgo. Sin embargo, este año también marcó un punto de inflexión: los mercados emergentes asiáticos pagaron primas históricamente bajas por préstamos, mientras que las empresas estadounidenses con grado de inversión no registraban costos tan bajos desde los años 90.

Pero detrás de estos números se esconde un año de volatilidad extrema. En abril, el sistema financiero global estuvo al borde del colapso tras los aranceles del «Día de la Liberación» de Donald Trump, que amenazaron con paralizar el comercio mundial. A continuación, los cinco desarrollos que redefinieron los mercados en 2025.

1. EE.UU. como mercado emergente: el shock del dólar

En abril, Estados Unidos vivió un episodio inédito. Tras el anuncio de Trump de aranceles masivos y arbitrarios, los inversores entraron en pánico: las acciones se desplomaron, los bonos del Tesoro fueron vendidos en masa y, contra todo pronóstico, el dólar se desplomó. La moneda estadounidense perdió su estatus de refugio seguro en cuestión de días.

El caos se contuvo cuando Trump retrocedió, cancelando la mayoría de los aranceles. Los mercados respiraron aliviados, pero la confianza en el dólar no se recuperó del todo. Los inversores extranjeros ahora cubren su exposición a la divisa estadounidense, y los bonos del Tesoro ya no son vistos como un activo infalible. La próxima crisis podría revivir este trauma.

2. El fin de la hegemonía bursátil de EE.UU.

Las acciones estadounidenses comenzaron 2025 como las estrellas indiscutibles: subieron un 26% en 2023 y un 23% en 2024, frente al 14% y 2% de otros mercados desarrollados. Pero este año, la racha se rompió.

Un dólar más débil explica parte del cambio, pero no todo. Europa brilló con fuerza, impulsada por los planes de estímulo de Alemania y el aumento del gasto en defensa. Dentro del continente, los mercados «periféricos» —Grecia, Italia, España y Polonia— superaron a los del «centro». Los bancos europeos, antes en apuros, lideraron las ganancias.

Mientras, los mercados emergentes superaron a los desarrollados por primera vez en años: el índice MSCI de emergentes subió un 27%, frente al 19% de los desarrollados. Corea del Sur, con su índice Kospi, se disparó casi un 70%. La verdadera acción ya no está en Wall Street.

3. La «operación de devaluación»: bancos centrales vs. inflación

2025 fue el año de los recortes de tipos. La Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra los redujeron tres veces (0,25 puntos cada una), mientras que el Banco Central Europeo y el Banco de Canadá optaron por cuatro recortes. Solo el Banco de Japón subió los costos de financiación dos veces, aunque desde un mínimo del 0,25%.

Pero los rendimientos de los bonos a largo plazo —clave para hipotecas, deuda pública y corporativa— apenas bajaron. Los bonos del Tesoro a 10 años cayeron solo 0,4 puntos, y los británicos, menos de 0,1. Alemania, con un costo de endeudamiento del 2,9%, vio un aumento de 0,5 puntos desde enero. Japón, por su parte, alcanzó el 2%, su nivel más alto desde 1999.

Algunos analistas ya hablan de la «operación de devaluación»: temen que los bancos centrales recorten demasiado pronto y que los gobiernos se endeuden de forma insostenible. Si la inflación repunta en 2026, los tenedores de bonos exigirán rendimientos aún mayores.

4. Bitcoin vs. oro: la batalla perdida de las criptomonedas

Hasta 2025, el bitcoin se vendía como «oro digital»: una reserva de valor inmune a la inflación y al despilfarro gubernamental. Pero este año, los inversores dejaron claro su preferencia por el metal físico. El oro subió más de un 60%, mientras que el bitcoin cayó un 7% y se desplomó un 30% entre octubre y noviembre.

La plata, incluso, superó al oro, duplicando su valor. ¿Qué pasó con el bitcoin? Su caída coincidió con el retroceso de las acciones tecnológicas, especialmente Nvidia, lo que sugiere que ya no es un activo refugio, sino un termómetro del apetito por riesgo. Sus defensores tendrán que buscar una nueva narrativa.

5. Capital privado: la era del crecimiento se acaba

Tras una década de expansión vertiginosa, el capital privado frenó en seco. Según PitchBook, las firmas captaron US$900.000 millones en los primeros tres trimestres de 2025, un ritmo que marcaría la cuarta caída anual consecutiva desde el pico de 2021.

La razón: las transacciones se volvieron más difíciles. La deuda, clave para comprar y vender empresas, es ahora mucho más cara. En el primer semestre, la incertidumbre geopolítica —especialmente por los aranceles— congeló los acuerdos. Aunque la situación mejoró, las empresas privadas que retrasaron ventas devolvieron menos capital a sus inversores, reduciendo su disposición a invertir.

Ahora, las firmas de capital privado buscan atraer a inversores individuales, no solo institucionales. Pero con los mercados tradicionales ofreciendo rendimientos atractivos, ¿por qué arriesgarse?

2025 demostró que los mercados ya no siguen las reglas del pasado. La IA, la geopolítica y el fin de las políticas monetarias ultra laxas reescribieron el manual. La pregunta es: ¿qué sorpresas traerá 2026?

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