UE en alerta: ¿Cómo su ejército emergente desafía a Rusia y redefine la defensa europea?

Buque de guerra de la UE en el Mar Rojo durante la misión Aspides con misiles listos para interceptar drones

Europa en armas: La UE ya no es solo un proyecto de paz. Hoy despliega buques de guerra, entrena a 86.000 soldados ucranianos y financia €150.000 millones en armas. ¿Hacia dónde avanza su poder militar?

En los 90, un funcionario europeo habría tachado de «ciencia ficción» este escenario: la Unión Europea (UE) derribando misiles balísticos en el Mar Rojo, entrenando a decenas de miles de soldados ucranianos con 2 millones de cartuchos de munición, o liderando misiones navales contra los hutíes. Sin embargo, hoy es una realidad que redefine el papel global del bloque. Según el general Sean Clancy, presidente del Comité Militar de la UE, el instrumento militar europeo está en una «encrucijada histórica». Desde su oficina en Bruselas, Clancy supervisa operaciones como Aspides, la misión en el Mar Rojo, y coordina la respuesta a amenazas como la flota encubierta rusa o los ataques con drones.

El «ejército europeo»: ¿mito o realidad en construcción?

En teoría, la UE aspira a crear un cuerpo expedicionario de 50.000 a 60.000 soldados, pero expertos como Sven Biscop, del Instituto Egmont, lo califican de «ejercicio teórico». «Nadie cree que vaya a materializarse», afirma. En su lugar, el foco está en la Capacidad de Despliegue Rápido (CDR), una fuerza de 5.000 efectivos lista para actuar en crisis. Clancy destaca los avances: «Ahora tenemos ejercicios operativos proactivos y un fortalecimiento real de cada CDR. Está disponible«.

El general irlandés —el primero en alcanzar cuatro estrellas en un siglo— subraya que estas fuerzas no buscan reemplazar a la OTAN, sino complementarla. «No se trata de entrar en guerra, sino de apoyo logístico y estabilización«, aclara, mencionando misiones como evacuaciones o ayuda humanitaria. Sin embargo, la línea entre estabilización y conflicto se desdibuja: en el Mar Rojo, buques franceses y alemanes bajo mando de la UE han derribado 3 misiles balísticos y 20 drones hutíes desde febrero de 2024.

OTAN vs. UE: ¿Complemento o competencia?

La tensión con la OTAN es palpable. Mientras figuras como el secretario general Mark Rutte descartan que Europa pueda defenderse sola —»Sigan soñando, no pueden»—, desde Bruselas se trabaja para unificar las industrias de defensa del continente. Europa opera 12 tipos de tanques; EE.UU., solo uno. El objetivo: reducir la dependencia de compras extranjeras, una medida que genera roces con Washington y con socios de la OTAN no comunitarios, como el Reino Unido.

Clancy detalla la división de roles: la UE actúa «por debajo del umbral de guerra mayor» (artículo 5 de la OTAN), enfocándose en crisis regionales. Sin embargo, la misión Aspides expuso sus límites: en 2024, la fragata alemana Hessen falló al interceptar un dron estadounidense con misiles SM-2 (cuyo costo supera los €2 millones por unidad), y meses después evitó el Mar Rojo. «El despliegue reveló capacidades insuficientes en defensa aérea», admite el analista naval Alex Luck.

El «Schengen militar»: la apuesta logística de la UE

Más allá de los conflictos, la UE avanza en movilidad militar. Su meta para 2025 es un «Schengen militar»: reducir de un mes a solo 3 días los trámites para trasladar equipos pesados entre fronteras. El presupuesto 2028-2034 podría multiplicar por diez la inversión en este ámbito. «Putin no se disuade con estrategias, sino con su implementación», advierte Clancy.

El general también destaca el artículo 42(7) del Tratado de la UE, una cláusula de defensa mutua más sólida que el artículo 5 de la OTAN. Pero su aplicación tropieza con la realidad: mientras 20 países de la UE son miembros de la OTAN, otros como Irlanda o Austria mantienen neutralidad. «No queremos solapar funciones con la OTAN», insiste Clancy, quien consulta semanalmente con los altos mandos de la alianza.

¿Hacia una Europa autónoma en defensa?

El contexto geopolítico acelera el cambio. Con Donald Trump cuestionando el futuro de la OTAN y EE.UU. presionando a Europa para que asuma más responsabilidad, la UE enfrenta un dilema: ¿puede ser autónoma sin debilitar la OTAN? Biscop lo resume: «Bajo la Comisión de Ursula von der Leyen, quedó claro que el papel de la UE es facilitar que los Estados miembros cumplan sus objetivos dentro de la OTAN».

Sin embargo, las ambiciones chocan con la fragmentación. Mientras países como Francia o Polonia impulsan una defensa europea robusta, otros —como Hungría— frenan iniciativas. El presupuesto de €150.000 millones para armas, aprobado en 2024, es un ejemplo: aunque histórico, su ejecución depende de la voluntad política de cada Estado.

El general Clancy lo deja claro: «La disuasión no se logra con palabras, sino con capacidades reales. Y eso incluye desde interceptar misiles en el Mar Rojo hasta garantizar que un tanque pueda cruzar Europa en 72 horas». Mientras Rusia avanza en Ucrania y la OTAN enfrenta su mayor crisis en décadas, la UE juega una partida arriesgada: ¿logrará ser un actor militar global sin romper el equilibrio transatlántico?

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