Deuda pública en ascenso: El Gobierno colombiano acelera su endeudamiento con tasas récord, generando alertas entre economistas y exfuncionarios.
El Ministerio de Hacienda, liderado por Germán Ávila, concretó una emisión de Títulos de Tesorería (TES) por $6 billones, superando en un 50% el monto inicial de $3 billones gracias a una demanda récord de $12,3 billones (4,1 veces lo ofrecido). Sin embargo, el detalle que encendió las alarmas fue la tasa de corte: 14,79% para TES 2030 y 14,30% para TES 2035, niveles que expertos califican como «preocupantes».
Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, advirtió que estas cifras reflejan una «percepción de riesgo fiscal elevada». «Que el Gobierno coloque deuda cerca del 15% no es normal; es una señal de que los mercados exigen primas más altas por prestarle a Colombia», explicó.
Críticas ignoradas: ¿un error de cálculo?
Felipe Campos, de Alianza Valores, comparó la situación con un paciente que ignora las advertencias médicas: «El Banco de la República era el doctor diciendo «deje la comida chatarra», pero el Gobierno respondió: «usted quiere que me muera de hambre»… y terminó pagando una «lipo» al 15% en un consultorio sobre una panadería», ironizó en X (Twitter).
El exministro Juan Camilo Restrepo fue más contundente: «La rueda del endeudamiento nos lleva a un punto donde la sostenibilidad fiscal será inmanejable. Este cóctel de más gasto + más deuda es un brebaje tóxico». Y añadió una advertencia clave: «Pronto los acreedores no solo nos prestarán más caro (ya pagamos las tasas más altas de Latinoamérica), sino que podrían cerrar el grifo de nuevos préstamos».
Debate en Caracol Radio: ¿confianza perdida o contexto adverso?
En un enfrentamiento mediático, la senadora Clara López (Pacto Histórico) y el exministro Mauricio Cárdenas discutieron las implicaciones de endeudarse al 15% con un crecimiento económico del 1,7%.
Cárdenas no dudó: «El Gobierno quebró al país. Cuando yo estuve en Hacienda, las tasas oscilaron entre 5% y 9%, incluso en crisis. Hoy pagamos intereses históricos«. En cambio, López restó dramatismo: «El contexto global es distinto: pospandemia, tensiones geopolíticas y elecciones generan volatilidad». Defendió el uso de la cláusula de escape de la regla fiscal y aseguró que el Plan Anual Mensualizado de Caja (PAC) sí frena el gasto.
¿Más deuda extranjera? El plan que inquieta
Javier Cuéllar, director de Crédito Público, reveló que en la última subasta hubo demanda extranjera. «Si persiste el interés externo, evaluaremos usar este mecanismo nuevamente», dijo. Sin embargo, el Banco de la República aclaró en su informe al Congreso que la Tasa de Política Monetaria (TPM) no define el costo de la deuda soberana.
Analistas de Davivienda Corredores recordaron que esta emisión estaba dentro de los $9 billones planeados para colocaciones privadas en 2024. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Hasta cuándo los mercados seguirán financiando a Colombia con tasas insostenibles?
El precedente latinoamericano: ¿Qué pasa cuando los mercados cierran el grifo?
Mientras Colombia enfrenta tasas de endeudamiento cercanas al 15%, el debate se centra en si el país está repitiendo errores que otros en la región ya pagaron caro. No es la primera vez que una economía latinoamericana combina altos déficits fiscales, crecimiento anémico y dependencia de deuda externa con resultados devastadores. La diferencia hoy es que el contexto global —con tasas de interés altas en EE.UU. y Europa— deja menos margen para ajustes.
En 2001-2002, Argentina vivió un *default* técnico tras años de financiar su gasto con bonos a tasas insostenibles (superiores al 12% en dólares). Aunque Colombia no está en esa situación, el paralelo es útil: cuando los inversores perciben que un país prioriza el gasto sobre la solvencia, exigen primas de riesgo más altas o, peor, dejan de comprar su deuda. Ecuador (1999, 2008) y Venezuela (2017) son casos extremos, pero incluso economías más estables como Brasil (2015-2016) vieron cómo el costo de su deuda se disparó al 14% en reales, forzando recortes drásticos en programas sociales. Según informes del BID, en esos casos, el punto de quiebre suele llegar cuando el servicio de la deuda supera el 30% de los ingresos fiscales —Colombia hoy destina alrededor del 25%, pero con tasas en ascenso, ese umbral podría alcanzarse antes de 2026.
Otro factor clave es la composición de la deuda. Que la última emisión de TES haya tenido demanda extranjera no es necesariamente una buena señal: en crisis pasadas (como la de México en 1994), la fuga de capitales extranjeros aceleró las devaluaciones. El Banco Mundial advierte que los países con alta proporción de deuda en moneda extranjera —aunque Colombia aún mantiene mayor peso en pesos— enfrentan riesgos adicionales si el dólar se fortalece o los inversores globales reducen su apetito por activos emergentes.
- Señales de alerta temprana (según FMI): Cuando la brecha entre tasas de deuda y crecimiento económico supera 5 puntos porcentuales (hoy Colombia está en ~13% vs. 1,7% de PIB).
- Efecto dominó: Si los mercados exigen primas más altas, el Gobierno podría verse obligado a recortar inversión pública (carreteras, educación) para pagar intereses, profundizando el estancamiento.
- El riesgo político: En elecciones recientes (como Perú 2021 o Chile 2022), la incertidumbre fiscal llevó a downgrades en calificación crediticia, encareciendo aún más el financiamiento.
2025: El año de la verdad fiscal
El verdadero test no será si Colombia puede colocar deuda al 15% hoy, sino qué pasará cuando los vencimientos de bonos emitidos en esta era de tasas altas empiecen a madurar. Entre 2025 y 2027, el país deberá refinanciar cerca de $50 billones en TES, según cálculos de Fedesarrollo. Si para entonces las tasas globales no bajan o el crecimiento no repunta, el Gobierno enfrentará un dilema: recortar gasto social, subir impuestos (en un año preelectoral) o asumir un ajuste fiscal forzoso con recesión incluida. La lección de la región es clara: los mercados dan crédito hasta que, de repente, dejan de hacerlo. Y cuando eso ocurre, el costo de la corrección siempre es más alto que el de la prevención.
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