Deuda externa vs. interna: El Gobierno celebra cancelar un préstamo del FMI al 3,09%, pero financia su gasto con TES locales al 14,263%, la tasa más alta en 17 años.
El Gobierno de Gustavo Petro presentó como un logro histórico el pago total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un compromiso de US$5.400 millones contraído durante la pandemia. El presidente y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, destacaron que esta cancelación «libera» a Colombia de las condiciones impuestas por el organismo. Sin embargo, el festejo oculta un dato crítico: mientras el crédito del FMI tenía una tasa del 3,09%, el Estado ahora se endeuda internamente a tasas récord.
Esta semana, el Ministerio de Hacienda realizó dos subastas de Títulos de Tesorería (TES) con resultados alarmantes. El martes, colocó $900.000 millones a una tasa del 13,72%. Al día siguiente, en una emisión de $1,5 billones a cuatro años, la tasa escaló hasta el 14,263%, un nivel no visto desde 2009. Estas cifras desmienten las proyecciones optimistas de Javier Cuéllar, director de Crédito Público, quien había descartado que los TES superaran el 14%.
Expertos como Mauricio Santamaría, socio de EConcept, señalan la paradoja: «Se celebra el fin de una deuda barata, pero se está pagando 14% a inversores locales, un rendimiento que enriquece a unos pocos a costa del futuro fiscal del país».
Deuda interna: el 71,2% del total que ahoga a los colombianos
La estructura de la deuda pública ha cambiado radicalmente. Según Diego Montañez-Herrera, investigador de Eafit, mientras en 2023 el 59,4% de la deuda era interna, hoy representa el 71,2%. El monto total asciende a $1.215 billones (marzo 2026), y su encarecimiento ya impacta a los ciudadanos: las tasas hipotecarias alcanzaron el 13,5% en marzo, niveles no vistos desde 2024.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierte que el déficit primario para 2026 será del 3,7% del PIB (frente al 2,1% proyectado por el Gobierno). El problema, según el organismo, radica en un gasto público descontrolado: más de la mitad del presupuesto de inversión ya está comprometido, y el decreto para frenar erogaciones no se ha expedido.

El aumento de las tasas de los TES no solo encarece el crédito para el Estado, sino que arrastra hacia arriba los costos para familias y empresas. «El apetito de endeudamiento del Gobierno está jalonando todas las tasas del mercado», explica Montañez-Herrera, quien alerta sobre un círculo vicioso: más deuda cara → más presión inflacionaria → más tasas altas.
¿Autonomía o trampa? El riesgo de refinanciar al 14%
El presidente Petro argumenta que operaciones como la recompra de bonos externos por US$4.500 millones (que ahorraron US$135 millones) demuestran un manejo eficiente. Sin embargo, analistas como José Ignacio López, presidente de Anif, comparan la situación actual con las crisis de endeudamiento del siglo XIX: «Hoy cada colombiano debe 10 veces más que hace 35 años».
El CARF advierte que, aunque se hayan reducido temporalmente los pagos de intereses, las necesidades de financiamiento para el próximo cuatrienio se dispararán. La estrategia actual —posponer obligaciones— podría convertirse en una bomba de tiempo si las tasas siguen altas o el entorno global se deteriora.

La paradoja es clara: Colombia celebra su «independencia» del FMI, pero queda atrapada en un mercado local que exige 14% por prestarle. Como resume un informe de Anif: «El verdadero desafío no era pagar la deuda barata del pasado, sino evitar que la deuda cara del presente asfixie el futuro».
¿Podrá el Gobierno revertir esta espiral sin ajustes profundos al gasto o reformas estructurales? La respuesta definirá si la cancelación del FMI fue una victoria pírrica o el inicio de una crisis de refinanciamiento.








