Tensión en Ecopetrol: La asamblea de accionistas terminó con protestas, dividendos récord y una grieta sindical que amenaza la estabilidad.
La Asamblea General de Accionistas de Ecopetrol, celebrada el viernes 27 de marzo, cerró en medio de un clima de enfrentamiento y descontento. Desde el inicio, el presidente de la petrolera, Ricardo Roa, fue recibido con gritos de «¡renuncie!» por parte de accionistas minoritarios, quienes cuestionaron su continuidad al frente de la empresa en medio de investigaciones por presunto tráfico de influencias.
Los ánimos se caldearon cuando un grupo de asistentes intentó incluir en el orden del día un punto para debatir la destitución inmediata de Roa. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por la mayoría accionaria, lo que intensificó las protestas. Ante la presión, Roa rechazó renunciar y declaró: «Mi conciencia está serena», asegurando que cuenta con pruebas para demostrar su inocencia.
El exsenador Jorge Robledo fue uno de los críticos más duros, exigiendo a la junta «no seguir haciéndose la vista gorda» frente al deterioro de la imagen corporativa. Mientras tanto, la presidenta de la junta, Ángela María Robledo, defendió el proceder del directorio, recordando que una imputación «no equivale a condena» y que se sigue un «protocolo riguroso» de monitoreo del caso.
Dividendos récord, pero insatisfacción generalizada
Pese a la tensión, la asamblea aprobó un dividendo de $121 por acción, superando los $110 inicialmente propuestos. Esto representa un desembolso cercano a los $4,9 billones (más del 55% de las utilidades netas). El Gobierno Nacional, principal accionista, exigió que $4 billones lleguen a sus arcas antes del 30 de abril, en plena antesala electoral.
Sin embargo, analistas señalan que, a pesar del aumento, este reparto sigue siendo el más bajo desde 2020, lo que genera descontento entre los inversores minoritarios.
Fractura sindical: ¿huelga a la vista?
La reunión también expuso la división interna en la Unión Sindical Obrera (USO). Su presidente, Martín Fernando Ravelo, insistió en pedir la remoción de Roa y advirtió con una movilización nacional si la junta no actúa con autonomía. Incluso alertó sobre posibles intervenciones de la OFAC o la SEC si no se corrige el rumbo corporativo.
Pero no todos en el sindicato apoyan esta postura. Ariel Corzo, miembro de la junta de la USO, aclaró que la convocatoria a paro no siguió los canales institucionales y advirtió que una huelga en este momento podría generar «pánico financiero y zozobra en el sector energético».
¿Qué sigue para Ecopetrol?
La asamblea cerró con una empresa profundamente dividida: por un lado, el respaldo de la junta a la presunción de inocencia de Roa; por otro, el rechazo masivo de minoritarios y la fractura sindical. Con la presión del Gobierno por dividendos inmediatos, la amenaza de protestas y la incertidumbre sobre el liderazgo, Ecopetrol enfrenta uno de sus momentos más críticos.
Los inversores minoristas observan con preocupación: ¿logrará la junta blindar la gobernanza o las protestas activarán cláusulas de riesgo en los contratos de endeudamiento? La volatilidad en la acción podría superar el 25% en los próximos seis meses, según registros históricos en contextos similares.
Mientras tanto, trabajadores y accionistas esperan definiciones que marcarán el rumbo de la petrolera en un año electoral clave.








