China enfrenta su peor crisis energética: ¿cómo mitiga el shock del petróleo?

Puerto de Zhuhai en China con barcos cargando petróleo mientras conductores cruzan el puente de 55 km para buscar gasolina más barata

Crisis global del petróleo: China lucha por mantener su estabilidad energética ante la guerra en Oriente Medio.

El puerto de Zhuhai, en el sur de China, simboliza los desafíos y estrategias del gigante asiático para sortear la crisis energética global. Conectada a Hong Kong por el puente-túnel marítimo más largo del mundo (55 km), esta ciudad costera se ha convertido en un imán para automovilistas que cruzan la frontera en busca de gasolina más barata, un fenómeno que refleja las tensiones en los mercados internacionales.

La fórmula china contra la volatilidad

China aplica un sistema de precios regulados para la gasolina que amortigua los vaivenes del mercado global. Esta medida, implementada desde 2016, protege a los ciudadanos de los efectos de la guerra en Irán, que ha paralizado el tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz —por donde antes transitaban 15 millones de barriles diarios— y dañado infraestructuras clave en el Golfo Pérsico. La estrategia incluye:

  • Prohibición temporal de exportaciones de gasolina, diésel y combustible para aviones.
  • Compra de crudo iraní por parte de refinerías independientes en Shandong, que operan al margen de las sanciones occidentales.
  • Posible uso de sus reservas estratégicas, reabastecidas en 2023 cuando los precios eran bajos.

«Esta es la peor pesadilla de China«, declaró el senador estadounidense Lindsey Graham en marzo. Sin embargo, el gobierno chino lleva años preparándose para este escenario.

Dependencia energética: el talón de Aquiles

Aunque China produce más petróleo que Kuwait o Emiratos Árabes Unidos —e incluso supera a Irak en líquidos refinados—, su consumo supera al de EE.UU., Rusia e India combinados. La paradoja es clara:

  • El 18% de su energía aún proviene del petróleo, a pesar del crecimiento de las renovables.
  • Importa el 13-14% de sus necesidades energéticas, con más de la mitad procedente de Oriente Medio.
  • El carbón (de Shanxi, Shaanxi y Mongolia Interior) sigue siendo su principal fuente, pero no suficiente.

La guerra ha bloqueado el estrecho de Ormuz, dejando varados buques con millones de barriles. Mientras Arabia Saudita desvía su petróleo por oleoductos hacia el oeste, ese crudo no atrae a las refinerías chinas por su alto costo. En cambio, India ha aprovechado para comprar petróleo ruso con el visto bueno de EE.UU., que levantó amenazas arancelarias.

Irán: el salvavidas sancionado

China tiene un as bajo la manga: Irán. Según datos de Kpler, entre 1,3 y 1,4 millones de barriles diarios de crudo iraní (el 90% del volumen prebélico) siguen transitando por el estrecho de Ormuz hacia puertos chinos. Las grandes petroleras estatales evitan este petróleo por miedo a sanciones, pero las refinerías independientes —que representan el 25% de la capacidad china— lo compran sin problemas, pagando a menudo en yuanes.

Estas refinerías, como las de Shandong, podrían obtener beneficios récord en las próximas semanas. «Nuestro objetivo es asegurar ganancias en marzo para todo 2026«, confesó un funcionario a Reuters. El riesgo: si la guerra termina con un régimen iraní más abierto al mercado global, estas refinerías perderían su ventaja de comprar crudo con descuento por las sanciones.

Reservas estratégicas y medidas de emergencia

China ha activado un plan de contingencia con múltiples frentes:

  • Reservas para 120 días: sumando los inventarios del gobierno, empresas estatales y refinerías.
  • Congelamiento de precios: si el barril supera los 130 dólares, los precios minoristas se mantienen estables. El 9 de marzo, por ejemplo, el aumento en Guangdong fue del 7,8% (695 yuanes por tonelada), mientras que en Hong Kong los precios son un 50% más altos.
  • Prohibición de exportar combustibles refinados para priorizar el mercado interno.

Sin embargo, el impacto económico es inevitable. Según Shenwan Hongyuan, si el petróleo promedia 85 dólares por barril en 2024 (actualmente ronda los 100), el crecimiento industrial chino podría reducirse en 0,3 puntos porcentuales. Goldman Sachs ya recortó su pronóstico de PIB para China al 4,7% (una caída de 0,1 puntos), aunque otros países asiáticos sufren ajustes mayores.

¿Hacia un futuro sin petróleo?

La crisis podría acelerar la transición energética global. China, líder en producción de paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos, podría beneficiarse si los países buscan reducir su dependencia de Oriente Medio. «Mejor ser presionado por China que quedar varado sin energía«, señalan analistas, en referencia a cómo la inseguridad en el Golfo está cambiando las prioridades geopolíticas.

Mientras tanto, en Zhuhai, los conductores siguen cruzando el puente de 55 km para repostar. Cada litro ahorrado es un pequeño triunfo en la batalla energética de China.

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