Salario mínimo 2026: cómo el alza del 23% encarecerá la vivienda VIS y las cuotas de administración

Familia revisando documentos de vivienda VIS con preocupación por el alza del 23% en el salario mínimo que encarece su cuota mensual

Aumento histórico: El salario mínimo en Colombia subirá un 23% en 2026, pero el impacto irá más allá de los ingresos.

La Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas) alertó que este ajuste, anunciado por el Gobierno Nacional, carece de respaldo técnico y generará efectos contraproducentes en el mercado laboral, la inflación y, especialmente, en el acceso a la vivienda para los hogares de menores recursos.

El gremio inmobiliario advirtió que el aumento presionará los costos en sectores clave, erosionando la capacidad de las familias para asumir gastos esenciales como la vivienda, un bien que ya enfrenta barreras de accesibilidad en el país.

Vivienda VIS y VIP: precios atados al salario mínimo

El impacto más severo se sentirá en la Vivienda de Interés Social (VIS) y la Vivienda de Interés Prioritario (VIP), cuyos precios máximos están indexados al salario mínimo. Esto significa que el alza del 23% se traducirá en un encarecimiento automático de estos inmuebles, sin importar si la compra se inició antes del ajuste.

Para enero de 2026, las familias que adquieran una vivienda VIS o VIP y cuya escrituración se realice a partir de esa fecha enfrentarán un precio final más elevado, incluso si firmaron promesas de compraventa meses atrás. Este efecto es alarmante si se considera que, hasta octubre de 2025, el 50% de las viviendas con licencia aprobada en Colombia correspondían a proyectos de vivienda social, según datos de Fedelonjas.

Hogares vulnerables: entre la vivienda propia y la presión financiera

Mario Ramírez, presidente de Fedelonjas, advirtió que un ajuste de esta magnitud, sin base técnica ni concertación con los actores económicos, perjudicará a quienes busca proteger: los hogares de menores ingresos. «En el sector vivienda, esto se traduce en menos acceso, mayores costos mensuales y una presión financiera insostenible para las familias», afirmó.

Ramírez añadió que el aumento podría exacerbar las presiones inflacionarias, reducir el empleo formal e incentivar la informalidad laboral, que ya afecta a más del 40% de la población económicamente activa en Colombia.

Copropiedades: cuotas de administración en alza por costos laborales

El incremento del salario mínimo también elevará las cuotas de administración en copropiedades, un gasto recurrente para millones de hogares. En la mayoría de conjuntos residenciales, estas cuotas se ajustan según el salario mínimo, ya que los servicios de vigilancia y aseo —que representan entre el 60% y el 70% del presupuesto— ven sus costos incrementados en línea con este indicador.

Para una familia en un apartamento de estrato 3, el aumento del 23% podría significar un incremento de hasta $50.000 mensuales en su cuota de administración, según estimaciones de Fedelonjas. Este ajuste, sumado al encarecimiento de otros servicios, reducirá aún más el poder adquisitivo de los hogares.

Empleo formal y sostenibilidad empresarial en riesgo

El sector inmobiliario, compuesto mayoritariamente por micro y pequeñas empresas con márgenes ajustados, enfrenta un escenario complejo. El aumento del salario mínimo elevará los costos operativos, limitando su capacidad para contratar personal, invertir en nuevos proyectos o mantener sus operaciones.

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el 70% de las empresas del sector emplean a menos de 10 trabajadores, lo que las hace vulnerables a cambios abruptos en los costos laborales. «Muchas operan con márgenes de ganancia inferiores al 5%, por lo que un aumento del 23% en los salarios podría llevarlas al borde de la quiebra», explicó un analista.

Productividad vs. salarios: un debate clave

Fedelonjas insistió en que un incremento del salario mínimo desvinculado de la productividad laboral tendrá consecuencias de largo plazo. «Cuando los salarios suben sin un aumento proporcional en la productividad, las empresas enfrentan mayores costos de contratación, lo que reduce el empleo formal y afecta la sostenibilidad de las pymes», señaló el gremio.

Colombia registra una de las productividades laborales más bajas de América Latina, según el Banco Mundial. Mientras países como Chile o Perú alinean los aumentos salariales con mejoras en la eficiencia, en Colombia el salario mínimo ha crecido a un ritmo superior al de la productividad en los últimos cinco años, una tendencia que podría profundizar los desequilibrios económicos.

Preguntas clave sobre el impacto del alza en 2026

  • ¿Cómo afectará el aumento a la vivienda social?
    El alza del 23% encarecerá automáticamente la VIS y VIP, cuyos precios están indexados al salario mínimo. Las familias que escrituren a partir de enero de 2026 enfrentarán mayores costos, incluso si la compra se pactó antes del ajuste.
  • ¿Qué impacto tendrá en la inflación y el empleo?
    Fedelonjas advierte que el ajuste generará presiones inflacionarias al elevar los costos de producción y servicios. Además, reducirá el empleo formal, ya que muchas pymes del sector inmobiliario verán comprometida su sostenibilidad, incentivando la informalidad laboral.
  • ¿Qué consecuencias tendrá para los hogares?
    El aumento incrementará los costos de vivienda, cuotas de administración y otros gastos recurrentes, presionando especialmente a los hogares de bajos ingresos. Esto dificultará el acceso a la vivienda social y reducirá el poder adquisitivo de las familias.

«El salario mínimo no es solo un número: define el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral y el futuro económico de millones. Un ajuste mal calibrado puede tener efectos irreversibles», concluyó Mario Ramírez.

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