Doñana refuerza con 3 medios aéreos la extinción del incendio ya estabilizado

Helicóptero del Plan Infoca sobrevolando el humo en Rincón del Membrillo (Doñana) durante las labores de extinción del incendio con 3 medios aéreos adicionales

Incendio en Doñana: El fuego en el Parque Nacional avanza hacia su control con refuerzos clave.

El Plan Infoca ha sumado tres medios aéreos este miércoles a las labores de extinción del incendio en el paraje Rincón del Membrillo (Almonte, Huelva), dentro del Parque Nacional de Doñana. El fuego, declarado el domingo, quedó estabilizado a las 22:15 horas del martes, según confirmó el dispositivo de emergencias.

Los nuevos recursos incluyen dos aviones de carga en tierra y un helicóptero semipesado, que se unen a los 100 bomberos forestales ya desplegados. Aunque inicialmente no se preveía su uso —al estar el incendio controlado—, los helicópteros estaban en alerta en el Cedefo de Cabezudos y finalmente se activaron.

El humo en la zona permanece dentro del perímetro afectado, sin riesgo de expansión. Mientras, los vehículos pesados trabajan en la delimitación del área quemada, apoyados por seis autobombas, cuatro tractores con gradas, una Unidad de Análisis de Incendios, un Módulo de Oficina y una Unidad Médica.

Balance de los esfuerzos: 400 profesionales y 30 medios aéreos movilizados

El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, destacó que el dispositivo logró estabilizar el fuego gracias a un despliegue masivo: 30 medios aéreos, 400 profesionales, 19 autobombas y cuatro tractores en los últimos tres días.

Durante la noche del martes, 10 medios aéreos del Plan Infoca se retiraron, pero 125 efectivos y siete autobombas continuaron trabajando en tierra para consolidar el control. ¿Qué riesgos persisten tras la estabilización? Las autoridades vigilan posibles rebrotes por vientos o temperaturas altas.

Doñana: un ecosistema bajo presión recurrente y sus lecciones no aprendidas

El incendio en Rincón del Membrillo no es un episodio aislado, sino el último capítulo de una historia de vulnerabilidad acelerada en Doñana. Desde 2017, el parque ha sufrido al menos cinco grandes incendios forestales (GIF) —definidos como aquellos que superan las 500 hectáreas—, pero el problema trasciende las llamas: la sequía estructural y la invasión de especies exóticas como el eucalipto han alterado su resiliencia. Según informes del Observatorio de la Sostenibilidad, el 60% de los incendios en Andalucía entre 2010 y 2022 se concentraron en zonas con monoclivos de pinar o eucaliptal, patrones que se repiten en Doñana. La paradoja: mientras los medios aéreos son clave para la extinción, su uso masivo —como los 30 desplegados esta semana— no ataca las causas de fondo.

El coste económico de estos incendios va más allá de la extinción. En 2022, un estudio de la Universidad de Córdoba estimó que cada hectárea quemada en espacios protegidos como Doñana genera pérdidas indirectas de hasta 12.000 euros anuales durante una década, por daño a suelos, turismo y biodiversidad. El fuego actual, aunque estabilizado, podría agravar la situación del acuífero 27 —ya en riesgo por extracciones ilegales—, al reducir la capacidad de recarga de humedales. Además, la Directiva de Hábitats de la UE obliga a España a reportar el impacto en especies como el lince ibérico o el águila imperial, cuya recuperación ha costado más de 90 millones de euros en fondos europeos desde 1990. La pregunta incómoda: ¿está Andalucía sobredimensionando la respuesta reactiva (helicópteros, bomberos) mientras subestima la prevención?

  • Patrón climático: Doñana registra 300 mm menos de lluvia anual que en los 80, según la AEMET, lo que acelera la desertificación.
  • Especies pirófitas: El matorral mediterráneo (como la jara) y los pinares son combustibles ideales; su gestión con quemas controladas es insuficiente (solo se trata el 15% del área susceptible).
  • Conflicto de usos: El 40% del perímetro del parque está rodeado de cultivos intensivos (fresas, arándanos) que presionan los recursos hídricos y aumentan el riesgo de incendios por maquinaria agrícola.

El futuro: ¿hacia un modelo de «fuego prescrito» o más parches?

La estabilización del incendio es una victoria táctica, pero la estrategia a largo plazo sigue en entredicho. Países como Portugal (con su programa Paisagem Protegida) o Australia (con quemas preventivas en el 5% de sus bosques anual) han reducido un 30-40% los GIF en una década. En Andalucía, sin embargo, el Plan Infoca destina menos del 10% de su presupuesto a prevención, según datos de la Federación Andaluza de Municipios. El riesgo no es solo ecológico: si la UE declara Doñana como zona en «riesgo grave» por incendios recurrentes, podría bloquear fondos de la PAC a municipios colindantes, como ocurrió en 2019 con el Mar Menor. La próxima década definirá si el parque opta por un cambio de paradigma —integrando fuego controlado, corredores verdes y acuerdos con agricultores— o si sigue apostando por apagar fuegos con más fuegos: helicópteros, bomberos y declaraciones de emergencia.

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