Tensión geopolítica: Solo 35 de 85 naciones firmaron en la cumbre REAIM un acuerdo no vinculante para regular el uso militar de la inteligencia artificial, dejando fuera a Estados Unidos y China, potencias clave en el desarrollo de estas tecnologías.
La III Cumbre Internacional sobre el Uso Responsable de la IA en el Ámbito Militar (REAIM) se celebró en A Coruña, Galicia, con la participación de 85 países y más de 1.500 asistentes, incluyendo responsables políticos, expertos en defensa, empresas tecnológicas y organizaciones civiles. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España destacó que el objetivo era «construir consensos internacionales para que la IA militar contribuya a la paz y la seguridad globales».
El pacto que divide al mundo
El compromiso firmado por 35 países —entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido y España— establece principios para un uso ético de la IA en defensa, reconociendo su potencial para reducir riesgos para militares y civiles, pero también advirtiendo sobre peligros como errores algorítmicos, escalada involuntaria de conflictos y pérdida de control humano.
El documento, que da continuidad a acuerdos previos en La Haya (2023) y Seúl (2024), subraya que la IA debe ser una herramienta de apoyo, nunca un sustituto del juicio humano en decisiones militares. Además, exige evaluaciones de riesgo periódicas, auditorías y cadenas de mando claras para evitar «vacíos de responsabilidad» en operaciones automatizadas.
Los puntos clave del acuerdo
- Responsabilidad desde el diseño: Integración de principios éticos en todas las fases de desarrollo de sistemas militares con IA.
- Control humano obligatorio: Los algoritmos deben operar bajo supervisión ajustada al contexto y riesgos.
- Auditorías permanentes: Registros detallados del ciclo de vida de los sistemas, incluyendo incidentes y lecciones aprendidas.
- Evaluaciones de riesgo: Análisis legales, humanitarios y operativos antes y durante el despliegue de IA.
- Cadenas de mando definidas: Responsabilidad individual en operaciones con sistemas automatizados.
Guerra tecnológica: EE.UU.: El ministro de Defensa de Países Bajos, Ruben Brekelmans, resumió el dilema: «Rusia y China avanzan rápido, lo que genera urgencia por desarrollar IA, pero también aumenta la necesidad de usarla con responsabilidad» . Sin embargo, Washington y Pekín priorizan su ventaja tecnológica sobre la cooperación internacional.
EE.UU. y China: ¿Por qué rechazan regular la IA militar?
El ministro de Defensa de Países Bajos, Ruben Brekelmans, resumió el dilema: «Rusia y China avanzan rápido, lo que genera urgencia por desarrollar IA, pero también aumenta la necesidad de usarla con responsabilidad». Sin embargo, Washington y Pekín priorizan su ventaja tecnológica sobre la cooperación internacional.
Estados Unidos, bajo la administración Trump, ya había rechazado en 2023 un acuerdo similar en París, argumentando que regulaciones como la Ley de Servicios Digitales de la UE podrían derivar en «mecanismos de censura». El vicepresidente J.D. Vance declaró: «Nuestra prioridad es mantener el liderazgo mundial en IA, y normativas excesivas podrían frenar ese crecimiento».
China, en cambio, promueve su propia alternativa: la Organización Mundial de Cooperación en IA, con sede en Shanghái, para establecer estándares globales. El presidente Xi Jinping defendió en el APEC que la IA debe evolucionar de manera «beneficiosa, segura y equitativa», aunque sin ceder control a marcos multilaterales.

El rechazo de ambas potencias refleja una carrera armamentística tecnológica donde la regulación se percibe como un freno a la innovación, incluso cuando expertos advierten sobre riesgos como la automatización de conflictos o el uso de IA para desarrollar armas de destrucción masiva.
«La inteligencia artificial es de gran importancia para el desarrollo futuro, pero su uso militar exige equilibrar innovación y seguridad», concluyó un informe de la ONU presentado en la cumbre.








