Desaparición en el Ebro: Un cuerpo sin vida encontrado en La Cartuja Baja (Zaragoza) corresponde a Pablo Cebolla Guerrero, vecino de Alhama de Aragón desaparecido desde febrero.
La Policía Nacional confirmó este martes que las pruebas genéticas realizadas al cadáver, localizado el 26 de abril en la ribera del río Ebro, coinciden con el perfil de ADN de Cebolla. El hombre, de 52 años, había sido visto por última vez cerca del Club Náutico de Zaragoza, zona donde se concentraron las labores de búsqueda durante semanas.

El hallazgo ocurrió cuando un transeúnte alertó a las autoridades sobre la presencia del cuerpo en un área de difícil acceso. La Guardia Civil, competente en la zona, asumió la investigación, mientras que el Grupo de Desaparecidos de la Policía Nacional se encargó de notificar a la familia. Fuentes cercanas al caso señalaron que el estado avanzado de descomposición dificultó inicialmente la identificación visual.
Dos meses de incertidumbre y una comunidad en shock
La desaparición de Cebolla, reportada el 12 de febrero, movilizó a vecinos de Alhama de Aragón y voluntarios que peinarón las orillas del Ebro. Testigos declararon haberlo visto caminando solo hacia el área del club náutico, donde perdió el rastro. Su teléfono móvil, encontrado días después apagado y a 300 metros del lugar, añadió misterio al caso.
El alcalde de Alhama de Aragón, Javier Sánchez, declaró a medios locales: *»Esta noticia nos parte el alma. Pablo era un hombre querido, conocido por su participación en eventos culturales del pueblo. La comunidad está de luto»*. Psicólogos del 112 Aragón atendieron a familiares y amigos tras conocerse la confirmación.
Tecnología y coordinación: claves para resolver el caso
La identificación mediante pruebas de ADN —realizadas en el Instituto de Medicina Legal de Aragón1 entre 1 billón.
El caso subraya dos aspectos críticos:
- Colaboración interinstitucional: La sinergia entre Policía Nacional y Guardia Civil evitó solapamientos, algo frecuente en casos transfronterizos entre demarcaciones.
- Protocolos de búsqueda: El uso de drones con cámaras térmicas y perros rastreadores —desplegados en las primeras 72 horas— fue clave, aunque el cuerpo apareció semanas después, arrastrado por la corriente.
Pruebas de ADN: Expertos en criminología, como la profesora Marta López de la Universidad de Zaragoza, advierten: *»En desaparecidos cerca de ríos, el factor tiempo es enemigo. La corriente puede desplazar un cuerpo hasta 15 km en 48 horas , como ocurrió aquí»*.
Expertos en criminología, como la profesora Marta López de la Universidad de Zaragoza, advierten: *»En desaparecidos cerca de ríos, el factor tiempo es enemigo. La corriente puede desplazar un cuerpo hasta 15 km en 48 horas, como ocurrió aquí»*.
¿Qué sigue tras la identificación?
Aunque la identidad está confirmada, quedan preguntas abiertas:
- Causa de la muerte: La autopsia, pendiente de resultados toxicológicos, determinará si hubo intervención de terceros o un accidente (ahogamiento, resbalón).
- Objetos personales: No se han recuperado ni su reloj —un Casio resistente al agua— ni la mochila que llevaba consigo.
- Testigos clave: Las autoridades revisan cámaras de seguridad del club náutico, aunque su ángulo no cubre la zona exacta del hallazgo.
La familia de Cebolla ha solicitado privacidad, pero planea organizar un homenaje simbólico en el puente de La Cartuja, lugar donde fue encontrado. *»Queremos que su memoria sirva para concienciar sobre la seguridad en los ríos»*, declaró su hermana, Laura Cebolla, en un comunicado.








