Guerra fría tecnológica: La inteligencia artificial se convierte en el nuevo campo de batalla entre potencias.
La Conferencia NeurIPS, epicentro global de la inteligencia artificial, se ha visto arrastrada al conflicto entre EE.UU. y China. A mediados de marzo, sus organizadores publicaron —y luego retiraron— un polémico manual que restringía la participación de instituciones bajo sanciones estadounidenses, como Huawei, Tencent y otras empresas chinas. La medida, que también afectaba a entidades rusas e iraníes, desencadenó protestas masivas y amenazas de boicot por parte de investigadores asiáticos.
El documento original vinculaba a una base de datos de sanciones que, según los críticos, excedía los requisitos legales aplicables a eventos académicos. Aunque no existían precedentes para vetar contribuciones científicas de compañías sancionadas, la norma habría bloqueado la revisión por pares, edición y publicación de trabajos vinculados a esas entidades. Tras el rechazo global, los organizadores rectificaron: «Incluimos un enlace a una herramienta de sanciones que cubre un conjunto más amplio que el que NeurIPS está obligado a seguir«.
China responde: boicot académico y financiero
La reacción de Pekín fue inmediata. La Asociación China de Ciencia y Tecnología (CAST) anunció que:
- Dejará de financiar viajes a NeurIPS 2026 para sus investigadores.
- Excluirá las publicaciones en el evento como méritos académicos.
Al menos seis expertos rechazaron presidir áreas clave de la conferencia, mientras otros renunciaron a revisar artículos. Entre ellos, Nan Jiang (Universidad de Illinois Urbana-Champaign), quien declaró: «He sido presidente de área desde 2020; acabo de rechazar la invitación«. Su colega Yasin Abbasi-Yadkori (Sapient Intelligence) también confirmó que no enviará ponencias.
En 2025, el 48% de los trabajos aceptados en NeurIPS provenían de investigadores formados en universidades chinas. La Universidad de Tsinghua lideró el ranking con 390 publicaciones, superando a cualquier otra institución. Además, el modelo de código abierto Qwen de Alibaba ganó uno de los premios al mejor artículo.
¿Fragmentación irreversible en la IA?
El conflicto expone una paradoja: la colaboración global ha sido clave para el avance de la IA, pero las tensiones geopolíticas amenazan con dividirla. Según datos de NeurIPS, en los últimos tres años, la participación china creció un 60%, convirtiendo a Pekín en un actor indispensable. «Será difícil mantener la investigación básica en IA al margen de la política», advirtió Paul Triolo, experto de DGA-Albright Stonebridge.
Yuliang Xiu (Universidad Westlake) también renunció a cargos organizativos y alertó: «La prosperidad de NeurIPS depende del esfuerzo global y del patrocinio de entidades bajo escrutinio». El episodio podría acelerar dos tendencias peligrosas:
- Disuadir a científicos chinos de unirse a universidades o empresas estadounidenses.
- Fragmentar los estándares internacionales de IA, ralentizando el progreso.
¿Qué pasará si la próxima generación de modelos de IA se desarrolla en ecosistemas aislados?








