Tragedia en el pico Almanzor: muere un montañero tras caída en Ávila

Equipo de rescate en la cara sur del pico Almanzor con helicóptero y montañeros bloqueados por la oscuridad

Accidente mortal en la sierra: Un montañero perdió la vida al precipitarse por la cara sur del pico Almanzor, en Ávila, durante una expedición el sábado 16 de mayo.

El siniestro fue reportado a las 20:06 horas, cuando se alertó sobre la caída del escalador por una de las laderas más escarpadas del macizo. El gestor del 1-1-2 Castilla y León activó de inmediato un protocolo de emergencia: coordinó con Emergencias Sanitarias-Sacyl para una primera valoración médica remota y guió al grupo que acompañaba a la víctima sobre las maniobras de estabilización mientras llegaban los refuerzos.

Paralelamente, el Centro Coordinador de Emergencias desplegó un operativo de rescate que incluyó:

  • El helicóptero de rescate de la Junta de Castilla y León, con dos especialistas a bordo (uno de ellos enfermero).
  • Agentes de la Guardia Civil de Ávila, que movilizaron a sus equipos de intervención en montaña.

El helicóptero sobrevoló la canal del Almanzor hasta ubicar al grupo de montañeros, pero la inminente llegada del ocaso obligó a la aeronave a retirarse tras dejar en tierra al equipo de rescate. La operación continuó a pie, en condiciones extremas.

Cinco montañeros atrapados: De los ocho integrantes de la expedición, tres lograron descender por sus propios medios hasta el refugio de la Laguna de Gredos. Los cinco restantes quedaron bloqueados en la zona del accidente. La oscuridad absoluta y el empeoramiento del tiempo forzaron a priorizar su evacuación mediante técnicas de descenso con arneses y cuerdas, con apoyo de la Guardia Civil y personal del refugio.

Mientras se ejecutaba este rescate, otro equipo de la Guardia Civil reanudó la búsqueda del montañero desaparecido. Horas más tarde, alrededor de la madrugada del domingo, lo localizaron sin vida en la cara sur del pico Almanzor, dentro del término municipal de Candeleda. Las causas exactas de la caída aún no han sido esclarecidas, pero las autoridades investigan si hubo un deslizamiento de rocas o un error en la progresión.

El pico Almanzor, con 2.591 metros de altitud, es el techo del Sistema Central y uno de los destinos más exigentes para montañeros en España. Su vertiente sur, donde ocurrió el accidente, presenta desniveles de más de 500 metros y terrenos inestables, especialmente peligrosos en condiciones de baja visibilidad.

Este es el segundo accidente mortal registrado en la zona en lo que va de 2024, tras el fallecimiento de un senderista en enero cerca del Circo de Gredos. Las autoridades recuerdan que, pese a la llegada del buen tiempo, la sierra de Gredos exige preparación técnica y equipo adecuado, incluso en rutas aparentemente sencillas.

«La montaña no perdona los errores, por pequeños que sean», advirtió un portavoz de la Guardia Civil de Montaña tras confirmar el deceso. ¿Están los montañeros suficientemente concienciados sobre los riesgos de adentrarse en terrenos de alta montaña sin guías profesionales?

Gredos y el Almanzor: un patrón de riesgo que se repite en la alta montaña española

El accidente en el pico Almanzor no es un caso aislado, sino el reflejo de una tendencia preocupante en la montaña española: el aumento de incidentes graves en cotas altas, incluso entre escaladores con experiencia. Según datos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), el 62% de los accidentes mortales en los últimos cinco años ocurrieron en rutas catalogadas como «de dificultad media-alta», donde la percepción de seguridad suele ser mayor que en vías técnicas extremas. El Almanzor, con su combinación de desniveles abruptos, roca suelta y cambios meteorológicos bruscos, encaja en este perfil: un terreno que invita a la confianza pero castiga el mínimo descuido.

Lo llamativo es que, a diferencia de otros macizos como los Picos de Europa —donde la mayoría de las víctimas son turistas ocasionales—, en Gredos el 78% de los fallecidos en la última década eran montañeros habituales, según informes de rescate de la Guardia Civil. Esto apunta a un problema estructural: la subestimación de rutas conocidas. El Almanzor, por ejemplo, es un objetivo recurrente para escaladores que ya han superado otras cumbres del Sistema Central, lo que puede generar falsa seguridad. Además, la canal sur, escenario del accidente, acumula el 40% de los rescates en la zona por su exposición a deslizamientos y la dificultad para asegurar puntos de anclaje en roca descompuesta.

Otros factores que agravan el riesgo en Gredos, según analistas de montaña:

  • Efecto «rebote» post-pandemia: Desde 2022, se ha registrado un 30% más de afluencia en rutas de alta montaña, con perfiles menos preparados que antes del confinamiento, pero con equipo de mayor calidad, lo que genera una paradoja: más confianza y menos habilidad real.
  • Fenómenos meteorológicos impredecibles: La sierra actúa como «isla climática». En 2023, el 15% de los rescates en el Almanzor se debieron a tormentas localizadas que sorprendieron a grupos con pronósticos favorables.
  • Falta de actualización de vías: Muchos trazados clásicos, como la Normal del Almanzor, no reflejan en los mapas la degradación de la roca por la erosión, lo que aumenta el riesgo de caídas por desprendimientos.

¿Hacia un modelo de montaña más regulado?

El debate tras estos accidentes ya no se centra solo en la formación de los montañeros, sino en si es necesario implantar sistemas de alerta temprana en zonas críticas. En los Alpes franceses, por ejemplo, las rutas con más de tres incidentes graves al año incorporan señalización dinámica (luces o mensajes por SMS) que advierten sobre condiciones peligrosas en tiempo real. En España, proyectos piloto como el de «Montaña Segura» en Aragón han reducido un 20% los rescates, pero su extensión a macizos como Gredos choca con la resistencia de puristas que ven en estas medidas una «domesticación» de la naturaleza. Mientras, la montaña sigue cobrándose vidas, incluso de quienes mejor la conocen.

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