IA de Palantir y Anthropic: así diseña estrategias bélicas para el Pentágono

Pantalla táctil militar mostrando el 'Asistente AIP' de Palantir con un mapa de operaciones y recomendaciones de Claude para neutralizar blancos enemigos

Guerra y algoritmos: La inteligencia artificial redefine las tácticas militares.

La tensión entre el Pentágono y Anthropic ha destapado el uso real de los modelos de IA Claude en operaciones de defensa. A finales de febrero, la startup bloqueó el acceso irrestricto del gobierno a sus herramientas, alegando riesgos en vigilancia masiva y desarrollo de armas autónomas. La respuesta del Departamento de Defensa fue clara: declaró los productos de Anthropic como un «riesgo para la cadena de suministro», lo que llevó a la empresa a demandar al gobierno por represalias ilegales y exigir la revocación de esa designación.

Este conflicto, agravado por la escalada en Irán, ha puesto bajo el foco la alianza entre Anthropic y Palantir, el gigante de software militar. En noviembre de 2024, ambas compañías anunciaron la integración de Claude en sistemas usados por agencias de inteligencia y defensa de EE.UU. Palantir asegura que esta IA ayuda a los analistas a descubrir «patrones ocultos» y tomar «decisiones críticas» basadas en datos. Sin embargo, los detalles sobre su funcionamiento en el ejército siguen siendo un misterio.

Documentos del Pentágono y demostraciones de Palantir, analizados por WIRED, revelan ahora el papel clave de los chatbots de IA en la planificación militar. Desde la identificación de blancos hasta la recomendación de municiones, la tecnología ya no es un complemento: es un actor central en las operaciones.

Ni el Departamento de Defensa, ni Palantir, ni Anthropic han respondido a solicitudes de comentarios.

Palantir y el Pentágono: una alianza tecnológica

Claude podría estar analizando montañas de datos para el ejército, según fuentes cercanas al programa. Palantir comercializa múltiples plataformas al Pentágono, aunque no ha confirmado cuáles integran esta IA. Desde 2017, la empresa lidera el «Proyecto Maven» (o equipo de guerra algorítmica), una iniciativa para desplegar inteligencia artificial en conflictos. Su producto estrella, Maven Smart System, es usado por todas las ramas militares, desde el Ejército hasta el Mando Central que supervisa operaciones en Irán.

Cameron Stanley, jefe de inteligencia digital del Pentágono, confirmó en una conferencia que Maven opera «en todo el departamento». La herramienta aplica algoritmos de visión por computadora a imágenes satelitales para detectar «sistemas enemigos», como vehículos o infraestructuras. Una demo mostró su capacidad para distinguir entre personas y objetivos potenciales.

Maven no solo identifica blancos: su módulo «AI Asset Tasking Recommender» sugiere qué bombarderos y municiones usar en cada ataque. También facilita el intercambio de «informes de inteligencia» entre oficiales, agilizando la cadena de mando. Aunque medios como el New York Times vinculan Maven con Anthropic, WIRED no ha podido confirmarlo de forma independiente.

Desde 2022, Palantir también provee al Ejército la Army Intelligence Data Platform (AIDP), que integra datos de Maven y otros sistemas. Evaluaciones militares destacan su capacidad para preparar operaciones, mapear posiciones de tropas y generar «estimaciones de inteligencia» en tiempo real. Sin embargo, sigue sin aclararse si Claude opera dentro de AIDP.

La Plataforma de Inteligencia Artificial (AIP) en acción

La Plataforma de Inteligencia Artificial (AIP) de Palantir no es un sistema aislado, sino una capa que se integra en herramientas existentes como Foundry o Gotham. Su componente clave es el «Asistente AIP», un chatbot que responde consultas y ejecuta órdenes dentro del entorno militar.

Este asistente puede usar modelos de lenguaje de Anthropic, Google o Meta, permitiendo a los analistas elegir qué IA emplear según la sensibilidad de los datos. Una demo de 2023 mostró cómo un operador en Europa del Este podría planificar un ataque terrestre contra tanques enemigos solo interactuando con el chatbot.

El proceso comienza con una alerta automática sobre «actividad enemiga sospechosa», detectada por algoritmos de visión artificial. Luego, el Asistente AIP ayuda al analista a interpretar el hallazgo. Por ejemplo, si el usuario pregunta «¿Qué unidad enemiga opera en la zona?», el sistema responde: «Probablemente un batallón blindado, según el patrón del equipo».

El siguiente paso es crítico: el analista pide al asistente que «genere tres cursos de acción» para neutralizar el blanco. En segundos, la IA propone opciones como ataque aéreo, artillería de largo alcance o despliegue táctico. Una vez seleccionada la estrategia, el sistema sugiere rutas para las tropas, asigna recursos para inhibir comunicaciones enemigas y genera un plan de batalla listo para ejecutarse.

Claude: el «cerebro» detrás de las decisiones militares

En este ecosistema, Claude actúa como la «voz» del Asistente AIP, proporcionando el razonamiento detrás de cada recomendación. Demos recientes muestran a usuarios interactuando con la IA para generar estrategias en segundos. Un ejemplo destacado es su uso en la OTAN, donde un analista podría seleccionar entre modelos como GPT-4.1 (de OpenAI) o Llama (de Meta) para planificar operaciones.

En una simulación, el analista carga un mapa con posiciones enemigas y solicita al chatbot que genere cinco estrategias. Una de las opciones propuestas es: «Apoyo con fuego seguido de penetración, choque y destrucción». En otro caso, la IA interpreta imágenes de satélite de camiones cisterna y sugiere acciones basadas en patrones detectados.

Claude también acelera la creación de informes de inteligencia. En una demo de junio de 2025, Kunaal Sharma (de Anthropic) mostró cómo la IA generó un análisis detallado sobre la Operación Telaraña —un ataque de drones ucranianos— en minutos. «Antes necesitaba cinco horas, café y múltiples fuentes. Ahora lo tengo al instante», afirmó Sharma. La herramienta incluso tradujo los datos a «objetos analizables» en Foundry, otro producto de Palantir.

Sharma, con 20 años de experiencia en inteligencia, concluyó: «Esto no es futurista. Es real, y está aquí».

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