Accidente en carretera andaluza: Cuatro personas resultaron heridas este sábado en la A-8100, a la altura de Carmona (Sevilla).
El siniestro ocurrió sobre las 17:45 horas en el kilómetro 12 de la vía, cuando un turismo se salió de la calzada, según confirmó el Servicio de Emergencias 112 Andalucía. El aviso activó de inmediato a los equipos de rescate: el Centro de Emergencias Sanitarias 061, la Guardia Civil de Tráfico y los servicios de mantenimiento vial.
La zona, conocida por su tráfico intenso en fines de semana, registra ocasionalmente incidentes similares debido a curvas pronunciadas y cambios bruscos de velocidad. ¿Podría este tramo requerir medidas adicionales de seguridad?
La A-8100 y el patrón de siniestros en carreteras secundarias andaluzas
El accidente en el kilómetro 12 de la A-8100 no es un caso aislado: refleja un problema estructural en las vías secundarias de Andalucía, donde la combinación de diseño obsoleto, alta densidad de tráfico en días festivos y falta de mantenimiento preventivo eleva el riesgo. Según informes de la Dirección General de Tráfico (DGT), este tipo de carreteras —con un solo carril por sentido y arcenes estrechos— concentra el 40% de los salidas de vía mortales en la región, a pesar de representar solo el 25% del tráfico total.
El tramo cerca de Carmona, en particular, acumula incidentes por dos factores: curvas de radio reducido heredadas de su trazado original (años 70) y la ausencia de sistemas de contención actualizados. En 2022, un estudio de la Asociación Española de la Carretera señalaba que el 78% de las vías secundarias andaluzas no cumplía con los estándares europeos de barreras de seguridad. Además, la velocidad media real (superior en 15 km/h a la permitida, según datos de radares móviles) agrava la gravedad de los siniestros. La Junta de Andalucía destinó en 2023 12 millones de euros a mejoras puntuales, pero los expertos advierten de que se necesitarían al menos tres veces esa cifra para modernizar los tramos más críticos.
- Diseño obsoleto: Curvas calculadas para velocidades de los años 70, hoy insuficientes para turismos modernos.
- Falta de barreras: El 60% de los quitamiedos en la A-8100 son de tipo simple onda, menos efectivos en impactos laterales.
- Tráfico estacional: Los fines de semana, la intensidad vehicular supera en un 30% la capacidad diseñada para la vía.
¿Hacia un modelo de carreteras «low-cost» con costes humanos?
El debate tras este accidente —y otros similares— no es solo técnico, sino de prioridades políticas. Mientras las autovías de peaje (como la AP-4) reciben inversiones millonarias en smart roads, las secundarias dependen de parches presupuéstarios. La Comisión Europea ya ha advertido a España: sin un plan integral, el coste social (muertes, lesiones y congestión) superará en 2030 el 1,2% del PIB andaluz. La pregunta es si se actuará antes de que la A-8100 —y otras como ella— se conviertan en un símbolo de la desigualdad vial.








