Decisión extrema: Claire Brosseau, actriz y comediante canadiense de 48 años, ha solicitado acceso al programa de Ayuda Médica para Morir (MAID) tras décadas de sufrimiento psicológico.
Brosseau, conocida por su participación en películas como Who Is KK Downey? y My First Wedding, reveló que su petición no es impulsiva, sino el resultado de más de 30 años de batallas contra trastornos mentales. Según relató, sus problemas comenzaron a los 14 años con depresión maníaca, a los que se sumaron ansiedad, trastornos alimenticios, abuso de sustancias e ideación suicida crónica.
La actriz detalló en una carta publicada en Substack el 27 de diciembre de 2024 que ha probado más de 25 medicamentos, múltiples terapias y hasta psicodélicos guiados, sin lograr alivio. «Ya ha sido demasiado. Es suficiente», escribió, explicando que busca evitar un final violento y despedirse de manera consciente.
Su solicitud formal al programa MAID fue presentada en 2021, pero la legislación canadiense actual no permite la eutanasia por enfermedades mentales como único criterio. Aunque Canadá legalizó la muerte asistida en 2016, el marco legal se limita a pacientes con enfermedades físicas graves e incurables.
El debate legal y ético
En marzo de 2027, entrará en vigor una ampliación de la ley que podría incluir a personas con trastornos mentales, siempre que cumplan criterios estrictos. Este cambio ha reavivado el debate sobre los límites de la eutanasia en casos de sufrimiento psicológico.
Las opiniones médicas sobre el caso de Brosseau están divididas. El psiquiatra Mark Fefergrad cree que aún podría recuperarse, mientras que la doctora Gail Robinson considera su decisión «razonable» y ha expresado su apoyo si la ley lo permite.
De aprobarse su solicitud, Brosseau desea estar acompañada por su familia, sus psiquiatras y su perro Olive, aunque prefiere que se despidan antes del procedimiento.
Contexto legal en Canadá
La ley MAID en Canadá permite la eutanasia a personas con condiciones médicas graves e irremediables, en estado avanzado de deterioro y con sufrimiento intolerable. Para casos no terminales, se exigen evaluaciones adicionales y un período mínimo de 90 días.
Datos oficiales muestran que la mayoría de los casos de muerte asistida corresponden a enfermedades físicas avanzadas. La posible inclusión de trastornos mentales como único criterio genera controversia: algunos sectores temen riesgos, mientras otros defienden la autonomía personal.
«No soy mi jefe. El gobierno no me dejará olvidar que no tengo control sobre mi cuerpo», denunció Brosseau en su carta, reflejando la frustración de quienes ven en la eutanasia una opción de dignidad.








