Guerra tecnológica: OpenAI firma un acuerdo con el Departamento de Defensa de EE.UU. para operar su IA en redes militares, mientras Anthropic se niega a ceder ante exigencias que violarían sus principios éticos.
OpenAI, liderada por Sam Altman, anunció un convenio con el Departamento de Defensa (DOD) para implementar sus sistemas de inteligencia artificial en infraestructuras militares clasificadas. Este movimiento ocurre justo después de que el presidente Donald Trump ordenara a todas las agencias federales suspender el uso de la tecnología de Anthropic, su principal competidor.
La decisión presidencial se tomó tras la negativa de Anthropic a eliminar sus salvaguardas de seguridad, diseñadas para evitar que sus modelos participen en el desarrollo de armamento autónomo o programas de vigilancia masiva. Altman destacó que OpenAI mantiene dos principios clave: prohibición de vigilancia doméstica indiscriminada y supervisión humana obligatoria en el uso de la fuerza, incluyendo sistemas de armamento autónomo.
«El Departamento de Guerra comparte estos principios, los plasma en leyes y políticas, y los hemos integrado en nuestro acuerdo», afirmó Altman. El contrato incluye salvaguardas técnicas como cifrado de disco completo en la nube para proteger la información procesada.
El acuerdo prohíbe el uso de los modelos de OpenAI en vigilancia doméstica masiva, sistemas de armamento autónomo o decisiones automatizadas de alto riesgo. Los sistemas operarán exclusivamente en infraestructuras en la nube, no en dispositivos locales, reduciendo riesgos de seguridad.
OpenAI asegura que el cumplimiento de estas medidas se garantizará mediante un enfoque multicapa, con supervisión permanente de sus especialistas y protecciones contractuales adicionales. La empresa afirma que su acuerdo ofrece garantías más robustas que el contrato original de Anthropic con el DOD, cuestionando por qué su competidor no logró un arreglo similar.
Diferencias clave: «uso legal» vs. principios éticos
Anthropic obtuvo un contrato de US$200 millones con el DOD en 2023 para desarrollar capacidades de IA en seguridad nacional. Sin embargo, la relación se deterioró cuando el gobierno exigió eliminar las restricciones que impedían el uso de su tecnología en operaciones de inteligencia y desarrollo de armamento.
OpenAI argumenta que su acuerdo difiere del de Anthropic en dos aspectos fundamentales. Primero, incluye una cláusula explícita que prohíbe la vigilancia doméstica masiva, alineándose con leyes como la Cuarta Enmienda y la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de 1978. Segundo, el contrato limita el uso en armas autónomas al requerir que los sistemas operen en la nube, no en dispositivos físicos.
No obstante, el convenio establece que el DOD podrá usar la IA de OpenAI «para todos los fines lícitos», siempre que cumpla con la legislación aplicable y protocolos de seguridad. Jeremy Lewin, subsecretario del Departamento de Estado, defendió este enfoque: «Traslada la responsabilidad ética al sistema democrático, no a decisiones unilaterales de empresas».
Lewin criticó duramente a Anthropic: «Su postura atribuye decisiones críticas a un CEO, usurpando el control soberano de nuestros sistemas más sensibles». Mientras, el Pentágono presionó a Anthropic para eliminar sus políticas de seguridad, amenazando con rescindir su contrato y designarla como «riesgo para la cadena de suministro».
Trump ordena veto a Anthropic
El presidente Trump ordenó a todas las agencias federales suspender el uso de la tecnología de Anthropic, acusando a la empresa de «poner en riesgo la seguridad nacional» al priorizar sus términos de servicio sobre la Constitución. «Su egoísmo es inaceptable», declaró.
El veto incluye un periodo de transición de hasta seis meses para dependencias como el DOD, que aún utilizan los sistemas de Anthropic. La empresa, por su parte, aseguró que «ninguna intimidación cambiará nuestra postura» sobre vigilancia masiva o armas autónomas, y anunció que impugnará judicialmente cualquier designación como riesgo para la cadena de suministro.
Usuarios respaldan a Anthropic
A pesar del veto, Anthropic ha recibido un fuerte apoyo de sus usuarios. Tras el anuncio de Trump, su asistente de IA Claude se posicionó como la app gratuita más descargada en la App Store de Apple, con respaldo público de figuras como Katy Perry.
La empresa capitalizó este impulso lanzando una herramienta que permite a los usuarios migrar sus conversaciones desde otros chatbots como ChatGPT o Gemini a Claude. «Nuestras restricciones buscan garantizar un uso responsable de la IA, incluso frente a presiones gubernamentales», declaró Anthropic.
La batalla entre OpenAI y Anthropic refleja un debate global: ¿Deben las empresas tecnológicas ceder ante exigencias militares o mantener sus principios éticos? Mientras el Pentágono avanza con OpenAI, los usuarios parecen inclinarse por quienes resisten.








