Tendencia laboral: Las plataformas de empleo en Colombia registran un aumento de vacantes con jornadas de 36 horas semanales, pero con salarios inferiores al mínimo legal de $2 millones tras el ajuste del 23,7% decretado por el Gobierno.
Desde el anuncio del incremento salarial, empresas han intensificado ofertas que combinan contratos de 36 horas con remuneraciones que oscilan entre $1 millón y $1,4 millones, muy por debajo del mínimo vigente. La modalidad abarca desde cargos operativos —como auxiliares de bodega o cajeros— hasta perfiles especializados, incluyendo enfermeros y community managers.

Las ofertas prometen «todas las prestaciones», pero expertos advierten que la práctica podría violar la normativa laboral.
Ofertas que no cuadran
Los avisos, con ligeras variaciones, repiten un patrón: 36 horas semanales, salarios entre $1 millón y $1,43 millones, y contratos con prestaciones. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia ha sido clara: ningún empleador puede reducir unilateralmente el salario de un trabajador, incluso con su consentimiento, si el monto resultante está por debajo del mínimo legal.

La prohibición aplica incluso en casos de mutuo acuerdo, a menos que el trabajador ya gane por encima del mínimo.

Testimonios recopilados revelan estrategias empresariales para imponer estas condiciones. Una trabajadora de un call center, bajo anonimato, relató cómo su empresa intentó forzar la reducción de jornada: «Primero preguntaron quién aceptaba 36 horas. Nadie lo hizo, porque implicaba un recorte salarial. Entonces, eliminaron los sábados libres —día que muchos usaban para estudiar— y obligaron a firmar contratos con sueldo reducido».
La figura existe, pero tiene límites
Andrés García, economista del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, explicó que la jornada de 36 horas está regulada en Colombia para esquemas de turnos continuos (seis días de seis horas), sin recargos nocturnos o dominicales, pero con descansos remunerados. «Lo que no puede pasar es que la remuneración esté por debajo del salario mínimo. Un trabajador de 36 horas debe ganar lo mismo que uno de jornada completa», enfatizó.

Sergio Sanabria Merchán, abogado del Centro Jurídico Internacional, coincidió: «Ningún trabajador puede devengar menos del mínimo, sin importar la jornada. Si una empresa paga menos, incumple la ley y se expone a sanciones».
El costo real detrás del salario mínimo
El aumento del 23,7% elevó el salario base a $1.750.905, más $249.095 de auxilio de transporte, totalizando $2 millones. Sin embargo, el costo real para las empresas supera este monto: al sumar aportes a salud, pensión, riesgos laborales y prestaciones, el gasto mensual por trabajador asciende a $2.995.642.

«Para algunos empleadores, reducir horas y salarios se convierte en una forma de aliviar ese impacto, aunque sea ilegal», señaló García. Además, advirtió sobre un riesgo adicional: cotizaciones a seguridad social basadas en salarios inferiores al mínimo, lo que afecta las pensiones futuras de los trabajadores.
Datos del mercado laboral indican que 2,4 millones de colombianos —el 10% de la población ocupada— perciben exactamente un salario mínimo. El resto se distribuye entre ingresos superiores, inferiores o informales.
¿Qué sanciones enfrentan las empresas?
Las empresas que incurran en estas prácticas podrían enfrentar multas de hasta 5.000 salarios mínimos, además de investigaciones del Ministerio de Trabajo y reclamaciones individuales. «El debate sobre la sostenibilidad empresarial es legítimo, pero no puede trasladarse al trabajador a costa de sus derechos», concluyó Sanabria.

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