Crisis en Irán: El régimen enfrenta protestas inéditas, colapso económico y presión internacional mientras su líder supremo cumple 37 años en el poder.
Durante décadas, las olas de disturbios en Irán han seguido un patrón predecible: un detonante (asesinato, fraude electoral o crisis monetaria), protestas desorganizadas, represión brutal y un retorno temporal a la calma. Sin embargo, las manifestaciones actuales, las más amplias desde 2022, rompen con ese molde. Aunque aún no constituyen un levantamiento nacional —concentradas en ciudades remotas y con cientos de participantes—, el régimen reacciona con una dureza inusual: cortes de internet, cierre de universidades y despliegue de fuerzas antidisturbios en Teherán.
El detonante: una economía al borde del colapso
El 28 de diciembre, vendedores de electrónica en Teherán iniciaron una huelga por la caída libre del rial, que cotiza a 1,5 millones por dólar (un mínimo histórico). La moneda ha perdido 45% de su valor en un año y 98% en una década. El Gran Bazar, epicentro político y comercial, se sumó al paro, extendiendo las protestas a otras regiones. Aunque fábricas y oficinas gubernamentales siguen operando, la ira se centra en los jóvenes desempleados, un grupo que el régimen creía tener bajo control.

Tiendas cerradas en el Gran Bazar de Teherán durante las protestas del 6 de enero de 2026.
El presidente Masoud Pezeshkian admitió su impotencia: *»No puedo hacer nada»*. Su única medida económica —eliminar un tipo de cambio preferencial para importaciones básicas y reemplazarlo con transferencias mensuales de 10 millones de riales (menos de US$8) por persona— ha sido criticada. Fatemeh Mohajerani, portavoz del gobierno, reconoció que la reforma provocará aumentos *»significativos»* en alimentos como pollo y huevos, en un país donde la inflación supera el 40%.
Represión y fracturas internas
La respuesta del régimen ha sido violenta. Imágenes de fuerzas de seguridad allanando hospitales para arrestar a manifestantes heridos han indignado a la población. En algunas ciudades, protestas han incendiado comisarías para liberar presos. La ideología religiosa que sustentaba al sistema parece agotada, y figuras cercanas al poder comienzan a cuestionar la continuidad del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, de 86 años.
El ayatolá Ali Khamenei durante una reunión en Teherán el 3 de enero de 2026.
Saeed Laylaz, economista vinculado al régimen, sugirió que Khamenei debería ceder el poder a un *»Bonaparte»*, mencionando a Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria. Incluso se ha barajado el nombre de Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979, como posible figura de transición. *»La situación es tan grave que el régimen busca chivos expiatorios»*, afirmó un analista en el exilio.
La sombra de la intervención extranjera
Las amenazas externas añaden presión. Tras la incursión estadounidense en Venezuela el 3 de enero para expulsar a Nicolás Maduro, muchos iraníes especulan con que su país podría ser el próximo objetivo de Donald Trump. El expresidente ya advirtió: *»Estados Unidos vendrá a rescatarlos»* si Irán mata a manifestantes pacíficos. No está claro si se trata de una advertencia simbólica o el preludio de una acción militar.
Israel, por su parte, realizó 12 días de ataques aéreos en Irán el verano pasado, y su primer ministro, Benjamín Netanyahu, parece dispuesto a una nueva escalada. El régimen iraní ha respondido con exhibiciones de fuerza, como misiles balísticos en plazas públicas, pero su capacidad de movilización interna se debilita.

Exhibición militar en Teherán con misiles «Khaibar-buster» y retratos de líderes fallecidos en ataques israelíes.
Khamenei enfrenta un dilema: ceder el poder para salvar el sistema o apostar por una escalada regional que reactive el nacionalismo. Sus asesores amenazan con atacar bases estadounidenses e israelíes, pero los líderes árabes del Golfo temen ser arrastrados al conflicto. Mientras, el reloj corre: su 37.º año en el poder podría ser tan decisivo como el del último sha, derrocado tras el mismo tiempo en el trono.
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