Windpeshi: el megaproyecto eólico de Ecopetrol bajo investigación por $313.000 millones

Parque eólico Windpeshi en La Guajira con aerogeneradores en construcción

Transición energética en riesgo: Windpeshi, el parque eólico más ambicioso de Colombia, enfrenta una investigación por detrimento patrimonial.

En 2022, Enel presentó Windpeshi como el símbolo de la transición energética en Colombia. Ubicado entre Uribia y Maicao, en La Guajira, el proyecto prometía ser el más grande del país, con capacidad para quintuplicar la energía eólica instalada.

El parque contemplaba 205 MW de capacidad y 41 aerogeneradores en 6.200 hectáreas. Según las proyecciones, generaría 1.011 GWh al año, suficiente para abastecer a 500.000 hogares.

Sin embargo, el optimismo inicial se convirtió en una batalla legal y financiera. Adquirido por Ecopetrol en 2024, el proyecto ahora enfrenta una investigación de la Contraloría de Bogotá por un presunto detrimento de $313.276 millones.

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El proyecto registraba un avance de solo 29,6% en marzo de 2022, por debajo del 33,7% proyectado.

Windpeshi: el megaproyecto eólico que heredó Ecopetrol y hoy enfrenta investigación por detrimento de $313.000 millones

¿Por qué investigan Windpeshi?

La Contraloría señala que se ejecutaron recursos sin lograr los resultados previstos ni poner el parque en operación. En mayo de 2023, las obras se suspendieron indefinidamente: solo 7 de 41 cimentaciones estaban construidas.

Los equipos adquiridos no se instalaron, por lo que la inversión no cumplió su objetivo. Además, el ente de control advirtió una presunta afectación de recursos públicos distritales, dado el vínculo entre el Distrito Capital y Enel Colombia.

El proceso buscará determinar fallas en la toma de decisiones y responsabilidades en la planeación y ejecución.

Según las proyecciones iniciales, Windpeshi produciría alrededor de 1.011 gigavatios-hora al año, suficiente para cubrir las necesidades energéticas de alrededor de 500.000 hogares. Foto: Enel

Según las proyecciones iniciales, Windpeshi produciría alrededor de 1.011 gigavatios-hora al año, suficiente para cubrir las necesidades energéticas de alrededor de 500.000 hogares. Foto: Enel

Los conflictos que llevaron a Enel a abandonar Windpeshi

En mayo de 2023, Enel suspendió las obras tras concluir que no había garantías para mantener el ritmo de construcción. La empresa citó vías de hecho y exigencias que superaban su marco de actuación.

A pesar de invertir más de $7.100 millones en iniciativas sociales (agua, educación y desarrollo económico), las obras se paralizaron en 50% de las jornadas entre 2021-2022 y en 60% en 2023.

Eugenio Calderón, gerente de Enel Green Power, justificó la suspensión con «rigurosos análisis de viabilidad». Subrayó que los proyectos energéticos deben ser sostenibles social y económicamente, con articulación entre empresas, instituciones y comunidades.

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Ecopetrol asume el reto: reactivación en mayo

En 2025, Ecopetrol adquirió Wind Autogeneración, filial de Enel Colombia y propietaria de Windpeshi. Foto: Enel

En 2025, Ecopetrol adquirió Wind Autogeneración, filial de Enel Colombia y propietaria de Windpeshi. Foto: Enel

En julio de 2025, Ecopetrol confirmó la compra de Wind Autogeneración, filial de Enel y dueña de Windpeshi, por US$50 millones. Ricardo Roa, presidente de la petrolera, reveló que ya se realizó el primer pago de US$15 millones.

Ecopetrol promoverá diálogos interculturales con autoridades Wayuu para avanzar en el proyecto. Felipe González, gerente de proyectos, anunció que las obras se reactivarían en mayo de 2025, con un plazo estimado de 2 años y meta de operación para 2028.

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¿Terminará Windpeshi como un «elefante blanco»?

El desafío es enorme: se requieren al menos US$300 millones adicionales para activar el parque. En abril de 2025, bloqueos de comunidades Wayuu paralizaron las obras, denunciando impactos sociales, culturales y ambientales, además de falta de concertación.

El escenario refleja las dificultades en La Guajira: Celsia abandonó los proyectos Camelias y Acacias 2 en 2024, mientras EDP Renewables dejó el país tras perder 700 millones de euros en los parques Alpha y Beta.

Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía, advirtió que el cambio de propietario no resuelve los obstáculos sociales, ambientales y regulatorios. ¿Logrará Ecopetrol evitar que Windpeshi se convierta en un fracaso millonario?

La Guajira: el epicentro de los conflictos entre energía renovable y comunidades indígenas

Windpeshi no es un caso aislado en La Guajira, donde la tensión entre megaproyectos energéticos y las comunidades Wayuu ha escalado en la última década. La región, con vientos constantes y alta irradiación solar, es clave para la transición energética de Colombia, pero también un territorio con profundas demandas sociales no resueltas.

Según informes de la Defensoría del Pueblo, al menos 12 proyectos eólicos y solares en la zona han enfrentado paralizaciones por conflictos con comunidades indígenas, principalmente por la falta de consulta previa efectiva y por impactos en el acceso al agua, un recurso escaso en la península. En 2023, la Corte Constitucional ordenó suspender temporalmente las obras de otro parque eólico en el área hasta que se garantizara la participación de todas las autoridades tradicionales Wayuu, un precedente que podría afectar a Windpeshi.

El modelo de desarrollo energético en La Guajira ha chocado con la cosmovisión indígena, que prioriza la armonía con el territorio sobre la explotación industrial. Mientras el gobierno nacional apuesta por acelerar la capacidad renovable —con metas de 5.000 MW para 2030—, los líderes Wayuu exigen que los proyectos incorporen beneficios tangibles, como sistemas de desalinización de agua o compensaciones por el uso de sus tierras ancestrales.

¿Puede Ecopetrol romper el círculo de desconfianza?

La experiencia de Ecopetrol en hidrocaburos no garantiza éxito en energías limpias. Su entrada en Windpeshi será una prueba de fuego: deberá demostrar que puede equilibrar la rentabilidad con el respeto a los derechos indígenas, algo que ni Enel ni otras multinacionales lograron. Si fracasa, el riesgo no será solo económico, sino sistémico: podría desincentivar futuras inversiones en renovables en Colombia.

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