Política de drogas: Donald Trump firma una orden ejecutiva que traslada el cannabis de la Lista I a la Lista III, un giro sin precedentes en 50 años de prohibición federal.
La medida, impulsada por la Casa Blanca, ordena a la fiscal general modificar la clasificación del cannabis, equiparándolo con fármacos como el Tylenol con codeína. Aunque seguirá siendo ilegal a nivel federal, la reclasificación eliminará barreras fiscales para dispensarios estatales y facilitará estudios sobre sus beneficios médicos.
La DEA define las sustancias de la Lista III —como la ketamina y los esteroides anabólicos— por su «potencial moderado a bajo de dependencia física y psicológica». Este ajuste llega tras décadas de presión: 24 estados ya legalizaron el uso recreativo, y la mayoría permite su uso médico.
División en el Partido Republicano
La decisión de Trump ha fracturado a su partido. Un grupo de 22 senadores republicanos advirtió en una carta que la medida «dificultará la reindustrialización del país», citando estudios que vinculan el cannabis con «alteraciones del juicio y falta de concentración».
En otra misiva, nueve representantes republicanos argumentaron que «no hay pruebas científicas suficientes» para respaldar la reclasificación, insistiendo en que la marihuana «no tiene valor médico demostrado» y podría enviar un mensaje equivocado a los jóvenes.
Acceso al CBD y contexto político
La orden ejecutiva establece un programa piloto para que beneficiarios de Medicaid accedan al cannabidiol (CBD) sin costo, por recomendación médica.
El 64% de los estadounidenses respalda la legalización del cannabis, según Gallup 2023. Sin embargo, el apoyo entre republicanos cayó 13 puntos en el último año.
Un funcionario de la Casa Blanca describió la medida como «un paso de sentido común para estudiar mejor» los efectos del cannabis. Trump, quien prometió «poner fin a las detenciones por pequeñas cantidades de marihuana», justificó la decisión en Truth Social: «Debemos aplicar regulaciones inteligentes y dar acceso a productos seguros».

La Administración Biden intentó un cambio similar en 2024, pero enfrentó obstáculos legales.
Impacto económico y científico
La reclasificación tendrá consecuencias directas en la industria del cannabis. Actualmente, los dispensarios estatales no pueden acceder a deducciones fiscales federales por vender productos de la Lista I. Con el cambio, se espera un alivio financiero para un sector que genera miles de millones anuales.
Analistas señalan que la medida podría acelerar la investigación médica. Estudios preliminares sugieren que el cannabis tiene potencial para tratar dolor crónico, epilepsia y efectos secundarios de la quimioterapia.
La DEA advierte que «se necesitan más ensayos clínicos para confirmar su eficacia». Mientras el debate continúa, la orden de Trump marca un punto de inflexión en una política que, desde 1971, clasificaba al cannabis como una droga sin uso médico y con alto riesgo de abuso.
«Es hora de dejar atrás décadas de estigmatización», declaró un portavoz de la Casa Blanca.
Oposición
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