Conflito en el Golfo: La escalada entre EE.UU., Israel e Irán ha paralizado las rutas clave de petróleo y gas, llevando al Brent a 100 dólares (+37% en una semana) y al gas natural en Europa a un alza del 64%. Los conductores en EE.UU. ya pagan 3,40 dólares por galón, medio dólar más que la semana pasada.
El Estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 40% y 80% del crudo que consumen China, India, Japón y Corea del Sur, está virtualmente cerrado. En 2025, esta ruta movió el 87% del petróleo y el 86% del GNL que llegó a Asia. Sin alternativas inmediatas, la región enfrenta un desabastecimiento sin precedentes.
Petróleo omaní: de barato a inalcanzable
El crudo de Omán, antes más económico que el Brent, ahora supera los 110 dólares por barril. Las refinerías asiáticas, optimizadas para procesar crudos pesados como el omaní, se ven obligadas a competir por suministros cada vez más escasos —y caros—. El WTI estadounidense, que solía dirigirse a Europa, hoy se cotiza a 103 dólares en puertos chinos, donde ningún barril (salvo los rusos e iraníes bajo embargo) baja de 100 dólares.
El costo de transportar petróleo desde el Golfo de México hasta Asia se ha casi duplicado en una semana, añadiendo presión a unos márgenes de refinación (diferenciales de craqueo) que ya se dispararon en Singapur, el hub regional.
Refinerías en crisis: cierres y fuerza mayor
La refinería MRPL de Mangalore (India), responsable del 6% del procesamiento nacional, cerró una de sus tres unidades y declaró fuerza mayor en algunas exportaciones. Otras plantas en la región redujeron su producción en al menos un 10%, según datos de Kpler. Empresas petroquímicas, sin materias primas, también activaron cláusulas de fuerza mayor, paralizando cadenas de suministro críticas.
GNL: la emergencia que ahoga a los más vulnerables
«Las señales en el mercado del gas son aún más alarmantes que las del petróleo», advierten analistas. Antes del conflicto, el Golfo Pérsico suministraba la mitad del GNL que importaba India, tres cuartas partes del que llegaba a Bangladesh y casi la totalidad del que consumía Pakistán. Desde el 27 de febrero, ningún buque metanero ha logrado salir de Ormuz.
La planta de Qatar, que produce el 17% del GNL global, sigue inoperativa tras un ataque con drones. Su ministro de Energía, Saad al-Kaabi, declaró al Financial Times que la normalización podría demorar «semanas o meses», incluso si la guerra termina hoy. Mientras tanto, Asia paga primas récord por GNL estadounidense, superando a Europa en precios. Los fletes desde el Atlántico cuesta 264.000 dólares diarios (+600% desde febrero).
Con el GNL spot en 20 dólares por mBtu (lejos aún del récord de 70 dólares en 2022), países como Bangladesh e India no logran asegurar cargamentos. El gas se volvió más caro que el fueloil, forzando cortes en la generación eléctrica y la producción industrial. Pakistán, sin alternativas, ya sufre apagones masivos y racionamiento de energía.
Reservas estratégicas: ¿un parche temporal?
China, con 1.300 millones de barriles almacenados (equivalente a un año de importaciones del Golfo) y reservas de GNL para 19 semanas, ordenó a sus refinerías detener las exportaciones de diésel y gasolina. Pero países como India (con reservas para solo 50 días) o Corea del Sur no tienen el mismo colchón. Si siguen el ejemplo chino, la crisis se agravará.
Los contratos de GNL a largo plazo, indexados al precio del petróleo, también se encarecerán. Tailandia y Vietnam ya anunciaron recortes en sus compras, mientras Corea del Sur y Taiwán enfrentan facturas millonarias o racionamientos obligatorios. El impacto económico podría superar el de la invasión de Ucrania, que le costó a la eurozona un 2,4% del PIB en 2022. Asia —responsable del 60% del crecimiento global— podría quedarse sin combustible en semanas.
¿Podrá el mundo evitar una recesión energética si el Golfo sigue bloqueado?







