Kim Jong-un consolida su poder en Corea del Norte: armas, hostilidad y un futuro sin reunificación

Kim Jong-un en el congreso del partido norcoreano, rodeado de la élite militar, con misiles balísticos de fondo simbolizando su arsenal nuclear irreversible

Congreso clave: La élite norcoreana se reunió en Pyongyang para celebrar el noveno congreso del partido, donde Kim Jong-un fue proclamado la «figura más grande del planeta» por los medios estatales.

El evento, que se celebra cada cinco años, sirve para exaltar logros y trazar metas, pero esta vez dejó al descubierto tres tendencias claras: una mayor asertividad internacional, un rechazo frontal a Corea del Sur y un control más férreo sobre la economía.

El arsenal nuclear: la garantía de supervivencia

En 2011, cuando Kim asumió el poder, Corea del Norte contaba con apenas unas pocas ojivas nucleares y sistemas de lanzamiento limitados. Hoy, el régimen posee al menos 50 ojivas y misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar EE.UU..

Durante el congreso, Kim declaró que la condición nuclear de su país es «irreversible y permanente». Su mensaje a Donald Trump fue contundente: no habrá negociaciones mientras EE.UU. insista en la desnuclearización.

Corea del Sur: de «compatriotas» a «enemigo inmutable»

El cambio de tono hacia Seúl es radical. En 2016, Kim hablaba de las dos Coreas como «compatriotas» y consideraba la reunificación como «la tarea más urgente». Ahora, la define como una «práctica anacrónica» y califica a Corea del Sur como «adversario principal e inmutable».

Esta postura complica los planes del presidente surcoreano Lee Jae Myung, quien aboga por el diálogo. Kim ya no ve a Seúl como un posible aliado, sino como un obstáculo permanente.

Economía: menos sanciones, más alianzas

En 2021, el congreso reconoció dificultades económicas por la pandemia. Esta vez, Kim se centró en el desarrollo nacional, destacando su plan «20×10»: construir fábricas en 20 ciudades cada año durante una década.

La alianza con Rusia y el acercamiento a China han dado oxígeno a la economía norcoreana. Aunque ambos países no fueron mencionados en el informe oficial, su apoyo ha permitido al régimen ignorar las sanciones de la ONU.

Peter Ward, del Instituto Sejong, señala: «Las sanciones ya no son un factor clave en su estrategia». Rusia las incumple abiertamente, y China ha relajado su aplicación.

¿Quién sucederá a Kim?

Los analistas esperaban que Kim Ju Ae, hija del líder, asumiera un cargo en el partido. No ocurrió, pero su presencia en el desfile militar, junto a su padre con gabardina negra a juego, dejó claro que sigue en la línea sucesoria.

Kim, sin embargo, parece decidido a gobernar hasta al menos 2031, cuando se celebre el décimo congreso. ¿Logrará Corea del Norte sobrevivir sin cambios en su modelo?

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