Crisis sin precedentes: La monarquía británica enfrenta su mayor escándalo legal en siglos tras la detención de Andrew Mountbatten-Windsor, exduque de York.
De príncipe a simple «varón de unos 60 años», así lo describió la Policía de Thames Valley al anunciar su arresto el 19 de febrero en la finca de Sandringham, Norfolk. Las autoridades lo detuvieron bajo sospecha de conducta indebida en funciones públicas, un cargo vinculado a su presunta entrega de documentos confidenciales a Jeffrey Epstein durante su etapa como enviado comercial británico.
Los enviados comerciales manejan información protegida por la Ley de Secretos Oficiales, lo que agrava la gravedad del caso. Mountbatten-Windsor, quien vive en Sandringham desde su salida de la Casa Real, niega cualquier irregularidad.
Un arresto que rompe 340 años de historia real
La detención de Mountbatten-Windsor no tiene parangón en la historia reciente de la monarquía. La última vez que un hijo de monarca fue arrestado ocurrió en 1685, cuando James Scott, duque de Monmouth e hijo ilegítimo de Carlos II, fue aprehendido. A diferencia de Scott, Mountbatten-Windsor sí figuraba en la línea de sucesión al trono.
El precedente más cercano data de 2002, cuando la princesa Ana pagó una multa por un incidente con su perro, pero nunca fue arrestada. El último miembro de la realeza ejecutado fue Carlos I en 1649, tras ser acusado de traición y decapitado frente a Downing Street.
¿Cadena perpetua para un príncipe?
El cargo de conducta indebida en funciones públicas es extremadamente difícil de probar —ningún alto funcionario ha sido condenado por este delito en Reino Unido—, pero la pena máxima es la cadena perpetua. La policía también investiga si Epstein trasladó a una mujer al Castillo de Windsor para encuentros sexuales con Mountbatten-Windsor, lo que podría agravar su situación.
La reina Isabel II, quien le prestó 7 millones de libras (US$8,7 millones) para resolver su demanda con Virginia Giuffre, podría verse salpicada por el escándalo. Giuffre alegó que Epstein la obligó a mantener relaciones con el exduque.
La Corona en jaque: ¿oportunidad o colapso?
El arresto de Mountbatten-Windsor ha reavivado el debate republicano. Graham Smith, director de Republic, afirmó que el caso «pone en riesgo a toda la Corona». Mientras, el rey Carlos III declaró que «la ley debe seguir su curso» y prometió «apoyo incondicional» a la investigación.
En un contexto de desconfianza institucional, este escándalo podría restablecer la fe en la justicia —como señaló el primer ministro Keir Starmer: «nadie está por encima de la ley»— o acelerar el fin de la monarquía. La policía evalúa ahora el papel de sus asesores y agentes de protección en su relación con Epstein.
Mientras, en EE.UU., ninguno de los influyentes mencionados en los archivos de Epstein ha sido arrestado, lo que contrasta con la respuesta británica. ¿Será este el inicio de una nueva era para la monarquía o el principio de su fin?







