Crisis en Irán: Las protestas contra el régimen de los ayatolás dejan más de 2.400 muertos en solo tres semanas, en la peor represión estatal en 47 años de historia.
Tras casi un mes de disturbios, Irán se asemeja a una zona de guerra. Francotiradores disparan contra manifestantes, drones vigilan las calles y familias buscan desesperadas a sus seres queridos en depósitos de cadáveres. La economía, en caída libre, agrava el descontento: el rial se desplomó un 40% desde julio, la inflación supera el 50% y un tercio de la población vive en la pobreza. Mientras, el régimen responde con ejecuciones sumarias y cortes de internet.
La represión más brutal en décadas
Las protestas estallaron el 28 de diciembre, tras un año marcado por el colapso económico, una guerra de 12 días con Israel y una crisis ambiental sin precedentes. Aunque inicialmente parecían menores que las de 2022 —donde murieron 550 personas—, el llamado del príncipe exiliado Reza Pahlavi a salir a las calles en masa cambió el panorama. El régimen, incapaz de ofrecer soluciones, recurrió a la violencia extrema: más de 2.400 muertos confirmados, decenas de miles de detenidos y amenazas de ejecuciones rápidas.
La magnitud de la represión supera incluso las masacres de 1988, cuando miles de prisioneros fueron ejecutados. Algunos manifestantes han respondido con armas improvisadas, pero las autoridades exageran estas bajas para justificar su narrativa de una







