Bancos centrales advierten a gobiernos: ‘La inflación será su pesadilla electoral’

Gráfico comparativo de inflación antes y después de la independencia de bancos centrales, con advertencia sobre riesgos políticos

Alerta global: Los bancos centrales envían un memorando privado a gobiernos advirtiendo sobre los riesgos de interferir en su independencia.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, enfrenta cargos por parte de la administración Trump tras negarse a reducir las tasas de interés con mayor rapidez. En un gesto sin precedentes, los directores de bancos centrales de todo el mundo han emitido un comunicado en solidaridad con Powell, mientras The Economist revela el contenido de un memorando privado dirigido a los gobiernos.

El mensaje de los banqueros centrales

El documento, dirigido a primeros ministros y presidentes, comienza con un tono irónico: «Sabemos que cree que es absurdo que los tecnócratas se solidaricen con alguien. Pero ¿qué cree que está haciendo?». Los banqueros centrales advierten que la presión política sobre Powell es un precedente peligroso que podría desestabilizar la economía global.

El memorando recuerda a los gobiernos que, durante las décadas de 1970 y 1980, la inflación global alcanzó tasas anuales del 7-8%. Tras la independencia de los bancos centrales, la inflación promedio se redujo al 2,3% desde 2012. En contraste, Turquía, donde el presidente Recep Tayyip Erdogan interfirió en la política monetaria, ha sufrido subidas de precios diez veces superiores.

El costo político de la inflación

Los banqueros centrales subrayan que la inflación es «veneno electoral». Los votantes ya están molestos por los altos precios, y cualquier intento de manipular las tasas de interés podría agravar la situación. El memorando señala que los mercados de bonos respaldan la independencia de los bancos centrales: «En el momento en que sus medidas contra nosotros parezcan funcionar, descubrirán que las enormes deudas gubernamentales se encarecen mientras sus monedas se tambalean».

El ejemplo de Japón es ilustrativo: su nueva primera ministra dejó de criticar las subidas de tipos de interés al asumir el cargo, consciente de que la debilidad del yen podría ser su responsabilidad.

La credibilidad en juego

El memorando advierte sobre los riesgos de difuminar los límites entre política fiscal y monetaria. Cita el caso de Liz Truss en Reino Unido, cuyo plan económico casi colapsa el mercado de bonos británico. El Banco de Inglaterra logró estabilizar la situación solo porque su intervención no fue percibida como un rescate político.

Los banqueros centrales reconocen errores, como el fracaso de la flexibilización cuantitativa (QE) y la falta de respuesta a los estímulos fiscales excesivos durante la pandemia. Sin embargo, insisten en que su independencia ha sido clave para evitar crisis mayores: «¿Qué habrían hecho sin nosotros, sin el trabajo sucio de encarecer las hipotecas para frenar la economía?».

El documento cierra con una advertencia contundente: «No tienen idea de lo mal que podrían ponerse las cosas si ignoran nuestro éxito de las últimas tres décadas». Los gobiernos, concluyen, deben elegir entre la estabilidad económica o el caos inflacionario.

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