Salario mínimo 2026: Gustavo Petro defiende el aumento del 23,7% ante demandas judiciales y críticas por su impacto en los precios.
El presidente Gustavo Petro defendió el decreto que elevó el salario mínimo en 23,7% para 2026, una medida que enfrenta demandas judiciales. En una intervención de 15 minutos, el mandatario cuestionó la relación entre el alza salarial y la inflación: «¿De dónde sacan que el salario sube los precios, cuando los alimentos están estables?».
Petro argumentó que el incremento no ha generado presiones inflacionarias. Según datos oficiales, el salario mínimo real ha crecido 18% desde el inicio de su gobierno, mientras el Índice de Precios al Productor (IPP) registró una caída del 0,3% anual y del 2,63% acumulado en 2025. «Sube el salario real y baja el costo de producir en Colombia», afirmó.
El mandatario citó reportes de Corabastos que muestran estabilidad en precios de alimentos básicos como el pollo, aunque reconoció alzas en plátano y arroz. «Las críticas buscan enfrentar pobres con pobres para que los trabajadores sigan ganando mal», añadió.
Los precios sí suben: impacto en el bolsillo
Pese a los argumentos de Petro, fuentes consultadas reportan aumentos en servicios y productos. En Medellín, los arriendos en barrios populares subieron $40.000, mientras las cuotas de administración en estrato 4 y 6 se ajustaron en $80.000 y $250.000, respectivamente.
El gremio Acoga estima un incremento del 11%-12% en almuerzos corrientazos a nivel nacional. Además, el Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá (Sitva) aplicó un ajuste del 11,9% en sus tarifas, atribuido a mayores costos operativos por el alza salarial.
Proyecciones del Banco de Bogotá anticipan una inflación del 6,2% para 2026, por encima del 5,1% registrado en 2025.
Emergencia económica: endeudamiento y confianza internacional
Petro justificó la declaratoria de emergencia económica como respuesta al hundimiento de la Ley de Financiamiento en el Congreso. «Nos vimos obligados a endeudarnos internamente a tasas del 13%«, explicó, lo que encareció el servicio de la deuda.
La estrategia incluyó impuestos a «megarricos, dueños de monopolios y rentas especulativas». Como resultado, el Gobierno emitió deuda externa por US$4.950 millones, con una demanda cuatro veces superior al monto ofrecido y una tasa promedio del 6%, inferior al 8% previo.
«Eso se llama confianza en Colombia», afirmó Petro, destacando que los recursos se usaron para pagar deuda cara y reducir el déficit. «Si se le quita capacidad al Estado de pagar su deuda, sube el costo; si se le da capacidad, baja», concluyó.
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