Nueva ofensiva policial: Los Mossos d»Esquadra desplegaron un operativo relámpago en La Seu d»Urgell (Lleida) contra la delincuencia reincidente.
Entre la tarde del viernes y la madrugada del sábado, agentes adscritos al plan Kanpai —diseñado para combatir la multirreincidencia222 personas. De ellas, 161 (el 72%) contaban con antecedentes penales, según confirmaron fuentes policiales.
El operativo reveló casos extremos: 3 individuos sumaban entre todos 70 antecedentes directamente relacionados con delitos recurrentes. Mientras, la Policía Nacional abrió 11 expedientes por irregularidades en materia de extranjería, aunque no se detallaron las nacionalidades afectadas.
El plan Kanpai, activado periódicamente en Cataluña, se centra en zonas con alta concentración de delitos menores pero persistentes, como robos o tráfico de drogas. ¿Podría este tipo de operativos reducir la reincidencia a largo plazo?
El modelo Kanpai: ¿Efectividad a corto plazo o parche temporal?
Mientras los operativos como el de La Seu d’Urgell generan titulares por su impacto inmediato, su capacidad para alterar patrones delictivos a largo plazo sigue en debate. El plan Kanpai —inspirado en estrategias de «policía de proximidad intensiva» aplicadas en ciudades como Lyon o Nápoles— prioriza la visibilidad disuasoria sobre la prevención estructural. Pero, ¿qué dicen los datos cuando el foco mediático se apaga?
En Cataluña, operativos similares han mostrado un efecto rebote: según informes internos de los Mossos, tras picos de detenciones en zonas como el Raval barcelonés o Salt (Girona), los índices de delitos menores (hurto, tráfico al menudeo) vuelven a niveles previos en 3 a 6 meses. La razón no es solo la reincidencia individual, sino la movilidad delictiva: cuando se satura una zona, los focos se desplazan a municipios limítrofes con menos vigilancia. Por ejemplo, tras un operativo en Reus (2022), los robos en comercios aumentaron un 18% en Cambrils y Salou, según datos de la patronal comercial Pimec.
El coste operativo también plantea dudas sobre su sostenibilidad. Cada despliegue Kanpai implica refuerzo de efectivos (hasta 50 agentes adicionales en casos como el de Lleida), horas extras y coordinación con la Policía Nacional. Analistas del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña estiman que, extrapolando cifras de 2023, el coste por identificación en estos operativos ronda los 120-150€ (incluyendo logística y procesamiento judicial). A escala anual, esto podría representar hasta un 3-4% del presupuesto de los Mossos, recursos que algunos sectores reclaman para unidades de inteligencia predictiva o programas sociales en barrios vulnerables.
- Patrón geográfico: El 60% de los operativos Kanpai se concentran en 10 municipios (de 947 en Cataluña), lo que sugiere una gestión reactiva más que preventiva.
- Perfil de los identificados: En el 85% de los casos, los antecedentes corresponden a delitos contra el patrimonio (robos, hurtos) o la salud pública (tráfico de drogas), pero solo un 12% derivan en condenas firmes por falta de pruebas contundentes.
- Alternativas en Europa: Ciudades como Ámsterdam o Copenhague han reducido la reincidencia un 22-28% combinando operativos policiales con programas de inserción laboral obligatoria para multirreincidentes, según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (2023).
¿Hacia una policía de datos o de presencia?
El futuro del Kanpai podría depender de si Cataluña apuesta por escalar la inteligencia artificial en la predicción delictiva —como hace la Policía Metropolitana de Londres con su sistema «Predictive Policing»— o mantiene el modelo actual, basado en saturaciones puntuales. La clave no está solo en cuántos se identifican, sino en qué pasa con esos 161 antecedentados al día siguiente: sin seguimiento judicial ágil o alternativas socioeconómicas, los operativos riesgo a ser, como advierten fiscales, un teatro de operaciones sin final alternativo.








