IA 2025: cómo la inteligencia artificial se volvió parte de la vida cotidiana

Persona usando asistente de IA en un teléfono inteligente para tareas diarias como programación, creatividad y gestión de datos

Revolución silenciosa: En 2025, la inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en infraestructura cotidiana, integrándose en trabajo, ciencia y vida personal.

Lo que comenzó como una herramienta para especialistas se transformó en un fenómeno masivo. En solo doce meses, la IA pasó de ser utilizada por una minoría entusiasta a formar parte del día a día de millones de personas en todo el mundo.

«La sociedad se está acostumbrando a convivir con la inteligencia artificial sin resistencia, incluso cuando los riesgos han aumentado», explica Álvaro Montes, especialista en IA y autor del libro Inteligencia Artificial: la revolución que cambiará todo. Según él, 2025 marcó el año en que los modelos se volvieron más complejos, con avances en razonamiento y aplicaciones científicas, pero también el momento en que la IA se normalizó y «dejó de asustar».

Los gigantes tecnológicos aceleraron esta transición. OpenAI, Google y Anthropic lanzaron modelos multimodales más profundos, mientras Nvidia consolidó su dominio en infraestructura. China irrumpió con sistemas competitivos y la inversión global alcanzó cifras récord, llevando la IA a teléfonos, electrodomésticos, plataformas educativas y de creación de contenidos.

Esta expansión tuvo dos caras: impulsó la productividad y avances científicos, pero también relajó debates clave como derechos de autor, riesgos laborales y regulación. «No es que los peligros hayan disminuido, es que la sociedad se volvió más pasiva frente a ellos», advierte Montes.

La batalla geopolítica: China vs. EE.UU.

El primer gran sobresalto del año llegó con DeepSeek. El 20 de enero, la startup china lanzó su modelo R1, un sistema de razonamiento de código abierto que igualó el rendimiento de los modelos estadounidenses a una fracción del costo. El lanzamiento coincidió con la investidura de Donald Trump, quien lo calificó como un «wakeup call» para Silicon Valley.

Al día siguiente, Trump convocó a los CEO de OpenAI, Oracle y SoftBank para presentar el proyecto Stargate, una alianza público-privada con una inversión inicial de US$100.000 millones (potencialmente US$500.000 millones). «El proyecto más importante de esta era», según Sam Altman.

Estas 48 horas marcaron el tono del año: una China competitiva y un EE.UU. dispuesto a responder con inversiones colosales, desencadenando una carrera por computación y energía a nivel global.

La IA se vuelve cotidiana (y preocupante)

El cambio más significativo de 2025 no fue técnico, sino social: la desaparición del miedo a la IA. Una encuesta de Gallup reveló que el 45% de los trabajadores estadounidenses ya la usaban en sus empleos, muchas veces sin directrices corporativas.

OpenRouter analizó 100 billones de tokens de interacciones y confirmó que la IA ya no se limita a tareas básicas, sino que se emplea en programación, creatividad y sistemas autónomos. Sin embargo, Montes alerta: «La normalización no implica comprensión crítica, sino aceptación pasiva de tecnologías cada vez más influyentes».

El auge del «AI slop» y los contenidos basura

El 14 de diciembre, el diccionario Merriam-Webster eligió slop como palabra del año, definiéndola como «contenido digital de baja calidad generado por IA». Un estudio de Graphite estimó que el 52% de los textos recientes en inglés eran creados por IA, mientras las menciones a «AI slop» se multiplicaron por nueve.

Plataformas como TikTok y Meta comenzaron a etiquetar contenidos generados por IA, y Europa aprobó normas con multas para empresas que no garanticen transparencia. Montes critica: «La sociedad normaliza el consumo de contenidos hechos con IA, lo que perjudica a la industria creativa y a la cultura».

Nvidia: la empresa que vale US$5 billones

El 29 de octubre, Nvidia superó los US$5 billones en valor de mercado, convirtiéndose en la primera empresa en alcanzar esa cifra. Reuters destacó su evolución de diseñador de chips a columna vertebral de la industria.

El analista Matt Britzman lo resumió: «Nvidia ha pasado de fabricar chips a crear una industria entera». El año estuvo marcado por fusiones récord: Alphabet compró Wiz por US$32.000 millones, IBM adquirió Confluent por US$11.000 millones, y SoftBank invirtió US$40.000 millones en OpenAI.

La competencia ya no se limita a algoritmos, sino a quién controla chips, centros de datos y energía. Nvidia se consolidó como el protagonista indiscutible.

La IA revoluciona la ciencia

En 2025, la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un pilar de la investigación científica. Modelos como AlphaFold se integraron masivamente en genómica, diseño de fármacos y matemáticas avanzadas.

Demis Hassabis, director de Google DeepMind y Nobel de Química, destacó su impacto en la aceleración de descubrimientos. Montes añade: «Este año se hizo explícito el potencial de la IA para potenciar el conocimiento, más allá del mercado y el consumo».

Mientras crecen aplicaciones comerciales de bajo valor, la ciencia demostró que la IA puede generar resultados tangibles y medibles.

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