Crisis energética global: El cierre del estrecho de Ormuz y la tercera guerra del Golfo disparan los precios y ahogan a las economías más frágiles.
El conflicto en el Golfo Pérsico ha desencadenado una **nueva crisis energética global**, pero esta vez el golpe más duro no lo reciben las potencias occidentales, sino los países en desarrollo. En **Nepal**, las colas para conseguir **gas para cocinar** han obligado al gobierno a imponer racionamientos estrictos. **Sri Lanka** ha decretado el cierre de empresas los miércoles para ahorrar combustible, mientras que en **Pakistán**, las escuelas permanecen cerradas y las universidades han migrado a clases virtuales. La advertencia de la directora del **FMI**, **Kristalina Georgieva**, sobre prepararse para «lo impensable» ya es una realidad para millones.
Este escenario no es nuevo. Tras la invasión rusa de Ucrania en **2022**, Europa logro amortiguar el impacto con **subvenciones masivas a la energía**, manteniendo alta la demanda y, con ello, los precios internacionales. La consecuencia: los países importadores con **menos reservas fiscales** —como **Sri Lanka** y **Pakistán**— colapsaron. El primero agotó sus divisas y declaró **impago de deuda**; el segundo cayó en una **crisis de balanza de pagos** que lo llevó a recortar importaciones esenciales y a depender de rescates del FMI. Ahora, con el **estrecho de Ormuz prácticamente cerrado**, el golpe podría ser aún más devastador.
¿Qué países enfrentan el mayor riesgo?
Para identificar a las economías más vulnerables, se analizaron dos variables clave: **1) exposición al impacto** (dependencia de energía importada y vínculos con el Golfo) y **2) capacidad de absorción** (reservas financieras). La combinación de ambos factores revela un mapa alarmante:
**Jordania** encabeza la lista por su **alta exposición** y **escasas reservas**, aunque su alianza con Occidente y los países del Golfo podría activar ayudas de emergencia. **Pakistán** y **Egipto**, en cambio, acumulan riesgos en ambos frentes:
- Pakistán destina el **4% de su PIB** a importar petróleo y gas, con casi el **90% proveniente de Oriente Medio**. Las remesas de sus trabajadores en el Golfo —que representan el **6% del PIB**— podrían desplomarse si la guerra altera los mercados laborales.
- Egipto gasta el **3% de su PIB** en energía importada, con la mitad de sus suministros vinculados a la región. Sus remesas (5% del PIB) también están en riesgo, mientras enfrenta el vencimiento de **US$29.000 millones en deuda externa** este año —más de la mitad de sus reservas.
En ambos casos, el círculo vicioso ya está en marcha: **los precios altos de la energía disparan las facturas de importación**, presionan las monedas locales y encarecen aún más el petróleo (cotizado en dólares). Sin divisas suficientes —las reservas de Pakistán cubren **menos de 3 meses de importaciones**, por debajo del mínimo del FMI—, la única salida son **préstamos externos o recortes drásticos** en bienes esenciales.
Bangladesh y Sri Lanka: entre la espadas y la pared
Aunque su exposición es **moderada**, **Bangladesh** y **Sri Lanka** arrastraban crisis previas que ahora se agravan:
- Bangladesh depende del **combustible importado** para su industria textil —motor de exportaciones—, pero sus reservas apenas cubren **3 meses de importaciones**. Ya opera bajo un programa del FMI.
- Sri Lanka, que salió de su **cesación de pagos en 2022** (provocada en parte por la anterior crisis energética), vuelve a ver cómo sus **escasas reservas** se evaporan.
En ambos países, el aumento de los costos energéticos **empeora su balanza comercial** y amenaza con revivir los peores momentos de la crisis pasada.
Los mejor preparados (y por qué)
No todos los países en riesgo están al borde del colapso. Algunos tienen **márgenes de maniobra** gracias a reservas estratégicas o diversificación:
- Tailandia gasta un **7% de su PIB** en importar petróleo y gas (el porcentaje más alto de la muestra), pero cuenta con **reservas para 7 meses** y **petróleo estratégico para 100 días**.
- Nepal, aunque depende en un **8% de su PIB** de remesas del Golfo, tiene **divisas abundantes** que mitigan el impacto.
- India destaca por su **capacidad de adaptación**:
- Solo el **3% de su PIB** se destina a energía importada (la mitad de Oriente Medio).
- Sus reservas cubren **7 meses de importaciones** y tiene **petróleo almacenado para 70 días**.
- Puede procesar **crudo ruso de baja calidad** (vetado para otros países) y depende más del **carbón local** que del gas importado para generar electricidad.
El costo humano: hambre y fertilizantes inalcanzables
Incluso si algunos países evitan el **default financiero**, las consecuencias sociales serán devastadoras. El **fertilizante nitrogenado** —producido a partir de gas natural— se ha encarecido, lo que **dispara los costos de los alimentos** en las economías más pobres. El **Programa Mundial de Alimentos (PMA)** advirtió esta semana que, si el conflicto persiste, el número de personas en **hambre aguda** podría batir récords en **2026**.
Estabilizar las monedas y financiar importaciones podría evitar un **colapso económico**, pero **¿cómo mantener los alimentos a precios accesibles** cuando la energía y los insumos agrícolas siguen subiendo? La respuesta, por ahora, sigue siendo incierta.








