Guerra en el mar: La flota fantasma rusa, clave para evadir sanciones, enfrenta su mayor crisis con bloqueos, ataques ucranianos y sanciones occidentales sin precedentes.
El 22 de enero, el petrolero Grinch navegaba en aguas internacionales frente a España cuando helicópteros de la Armada Francesa lo interceptaron. Tras un abordaje, el buque —con 730.000 barriles de petróleo ruso y bandera falsa de Comoras— fue desviado a Marsella, donde permanece bajo custodia. Es uno de los cinco barcos sospechosos capturados este mes en una ofensiva coordinada.
La llamada flota fantasma, creada por Irán en los años 2010 para transportar crudo bajo embargo, se ha disparado desde 2022. Hoy suma casi 700 buques (1.500 si se incluyen los ocasionales), la mayoría viejos y controlados por empresas pantalla. Estos barcos falsifican ubicaciones, cambian de nombre y transfieren carga en aguas sin regulación, permitiendo a Rusia e Irán —ahora su mayor cliente— vender petróleo a China e India.
En diciembre, esta flota movió 5 millones de barriles diarios, el 11% del comercio marítimo global, según Kpler. Michelle Bockmann, de Windward, advierte que uno de cada cinco petroleros en el mundo opera en la oscuridad, sin transparencia.
Sanciones sin precedentes: el cerco se estrecha
Occidente ha cambiado de estrategia. Tras años de perseguir intermediarios —fáciles de reemplazar—, ahora ataca directamente a los barcos. En 2025, 623 buques fueron sancionados (cuatro veces más que en 2024). El 40% de los petroleros que transportaron crudo ruso el año pasado están en listas negras; en el caso de Irán, la cifra supera el 66%.
Las medidas se endurecen. En octubre, EE.UU. impuso sanciones secundarias a las dos mayores petroleras rusas, exponiendo al 80% de su producción a restricciones. La UE, por su parte, prohibió en enero las importaciones de derivados del petróleo ruso, incluso refinados en terceros países. Su próximo paquete de sanciones podría vetar a las aseguradoras europeas que cubran petroleros con crudo ruso, sin excepciones por precio.
El impacto es tangible. Los buques sancionados deben navegar rutas más largas y transferir carga con frecuencia para ocultar su origen. Kpler calcula que su productividad cae un 30% tras ser incluidos en listas negras europeas y un 70% si las sanciones son estadounidenses. La escasez de barcos disponibles ha disparado los precios: un petrolero oscuro de segunda mano cuesta hoy más que uno nuevo, según datos de C4ADS.
Bandera falsa, barco perdido
El derecho marítimo obliga a los buques a estar registrados en un país. Sin bandera válida, son apátridas y pueden ser abordados en cualquier momento. Hasta 2024, muchos petroleros fantasma usaban banderas permisivas como Panamá o Liberia, pero bajo presión occidental, estos países comenzaron a expulsarlos.
La respuesta fue recurrir a registros fraudulentos. Autoridades como las de Guyana o Sint Maarten —que no tienen registros abiertos— fueron suplantadas. Desde diciembre, EE.UU. ha incautado al menos siete buques con banderas falsas, incluyendo uno perseguido desde el Caribe hasta Islandia. Reino Unido y Alemania han seguido el ejemplo: el 10 de enero, Berlín bloqueó un petrolero sospechoso que se dirigía al Mar Negro.
Windward estima que 700 buques cambiaron de bandera entre 2 y 6 veces en 2025, en un intento desesperado por mantenerse a flote.
Ucrania ataca: drones, minas y primas de seguro por las nubes
Kiev ha llevado la guerra al mar. Desde noviembre, ha atacado nueve petroleros —siete de la flota fantasma— con drones y minas. Uno de los blancos fue alcanzado en el Mediterráneo, lejos de sus costas. Charlie Edwards, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, señala: «Ucrania cree que la táctica funciona».
Los ataques han disparado los costos. Las primas de seguro contra riesgos de guerra en el Mar Negro ruso alcanzaron el 1% del valor del barco en enero (frente al 0,05% habitual). El transporte de crudo desde la región a India o China se ha encarecido, contribuyendo a que el precio del petróleo Urals —el crudo ruso de referencia— caiga a 27 dólares por debajo del Brent, su mayor descuento desde 2023.
Si el exceso de oferta global persiste, el Urals podría caer bajo los 30 dólares por barril, menos de la mitad de su promedio en 2024. Jacob Nell, ex economista del Ministerio de Finanzas ruso, advierte que los ingresos por petróleo y gas podrían desplomarse a menos de 10.000 millones de dólares mensuales, agravando la crisis fiscal del Kremlin.
Rusia contraataca: bandera propia y escolta militar
Ante el asedio, Moscú ha comenzado a registrar petroleros sancionados bajo su bandera. Desde diciembre, 32 buques han pasado al registro ruso, un movimiento estratégico pero costoso. Una empresa estatal rusa, propietaria del petrolero Marinera incautado este mes, ha adquirido al menos otro barco en semanas.
Una bandera rusa ofrece protección legal, pero también desventajas. Los buques serían inasegurables y requerirían escolta militar, un gasto adicional para un país con finanzas ya tensionadas. «El aumento de costos podría generar en Rusia una sensación de hundimiento», apunta el análisis.
La flota fantasma, antes invisible, se ha convertido en un campo de batalla. Entre sanciones, ataques y bloqueos, su supervivencia pende de un hilo. ¿Logrará Occidente cortar el flujo de petróleo que financia las guerras de Putin?








