Reunión clave: El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aterrizará en Washington el próximo martes para una visita de Estado que incluye un encuentro con Donald Trump el miércoles. El viaje, adelantado de la tercera semana de febrero, busca abordar las crecientes tensiones con Irán.
La oficina de Netanyahu confirmó el cambio de planes mediante un comunicado oficial, aunque no detalló las razones del adelanto. Sin embargo, fuentes cercanas al gobierno israelí señalan que la urgencia responde a la preocupación por el rumbo de las negociaciones entre EE.UU. e Irán, que podrían flexibilizar las posturas estadounidenses.
Preocupación estratégica: Según el diario Yedioth Ahronoth, fue el propio Netanyahu quien solicitó la reunión. El mandatario teme que Washington esté cediendo en puntos críticos para la seguridad de Israel, como el programa de misiles balísticos iraní y su influencia regional.
Exigencias de Israel: más allá del programa nuclear
El gobierno israelí insiste en que cualquier acuerdo con Irán debe ser integral, no limitado al ámbito atómico. En un comunicado, la oficina de Netanyahu subrayó que «cualquier negociación debe incluir la limitación de los misiles balísticos y el fin del apoyo al eje iraní», según informó EFE.
Entre las demandas concretas, Israel propone restringir el rango de los misiles iraníes a 300 kilómetros, una medida que reduciría significativamente la amenaza sobre su territorio. Además, exige que el pacto impida que Teherán financie a grupos aliados como Hizbulá (Líbano) y los hutíes (Yemen), considerados proxies de Irán en la región.
La postura iraní: flexibilidad con límites
Mientras Netanyahu prepara su viaje, Irán envió señales mixtas. El presidente Masud Pezeshkian calificó las recientes negociaciones con EE.UU. como «un paso adelante», pero advirtió que Teherán no renunciará al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos. Esta declaración refuerza la desconfianza israelí hacia cualquier acuerdo que no incluya salvaguardas estrictas.
El encuentro entre Netanyahu y Trump podría definir el futuro de las relaciones trilaterales. Analistas señalan que, de no lograrse avances concretos, Israel podría intensificar sus acciones unilaterales contra Irán, incluyendo ciberataques o operaciones encubiertas.








