Emulsión perfecta: La mayonesa casera es una salsa suave, sin aditivos y llena de sabor, hecha con solo tres ingredientes. Su secreto está en la lecitina de la yema, que une el aceite y el agua en una mezcla estable.
Esta receta no solo evita colorantes y sabores artificiales, sino que también aporta grasas saludables y polifenoles si se usa aceite de oliva virgen extra. El resultado es una mayonesa con un toque picante y un sabor intenso, ideal para realzar cualquier plato.

La yema de huevo actúa como emulsionante natural, mientras que el limón estabiliza la mezcla y le da frescura.
Receta de mayonesa casera: ingredientes y preparación
La mayonesa es un básico en la cocina, pero la versión industrial suele incluir aditivos innecesarios. Esta receta artesanal es saludable, sencilla y versátil, perfecta para acompañar desde ensaladas hasta carnes.
Ingredientes necesarios
- 2 yemas de huevo (a temperatura ambiente para mejor emulsión).
- 250-300 ml de aceite de oliva virgen extra (AOVE, para un sabor intenso y propiedades antioxidantes).
- Zumo de limón (unas gotas, como estabilizante y para dar frescura).
- Sal (una pizca generosa al gusto).
Paso a paso para una mayonesa cremosa y sin cortes
- Prepara la base: Coloca las yemas en un mortero estable (puedes usar un paño húmedo debajo para evitar movimientos). Añade la sal y el zumo de limón, y mezcla hasta integrar.
- Inicia la emulsión: Con movimientos circulares constantes, bate las yemas hasta que adquieran un tono blanquecino. Este paso es clave para activar la lecitina.
- Añade el aceite gota a gota: Vierte el AOVE en un hilo fino, sin parar de batir. Al principio, hazlo muy despacio para evitar que la mezcla se corte.
- Controla la textura: Espera a que cada gota de aceite se integre antes de añadir más. Verás cómo la salsa gana cuerpo y resistencia al batir.
- Logra el punto perfecto: Cuando la mayonesa esté espesa, sigue añadiendo aceite con decisión. Notarás que se desprende de las paredes del mortero, señal de que está lista.
El resultado es una mayonesa cremosa, natural y llena de matices, con un sabor que supera cualquier versión industrial. ¿Listo para probarla en tu próxima receta?








