Crisis aérea sin precedentes: La escalada bélica entre Irán, Israel y EE.UU. tras el ataque del 28 de febrero ha desencadenado una ola de misiles y drones iraníes contra objetivos en Israel y el Golfo Pérsico, impactando terminales aéreas clave como Dubái y Abu Dabi.
El cierre del espacio aéreo regional ha dejado en jaque a la aviación civil, con un objetivo claro: dañar la economía de los aliados de Irán. Andrew Charlton, de Aviation Advocacy, advierte: «Irán sabe el valor estratégico de las aerolíneas para Emiratos Árabes Unidos y Qatar», donde operan gigantes como Emirates y Qatar Airways.
El impacto económico: pérdidas y desvíos costosos
Las aerolíneas europeas ya sufrían desde 2022 por los desvíos para evitar el espacio aéreo ruso tras la invasión a Ucrania. Ahora, el corredor de Oriente Medio —alternativa clave— también está cerrado. Los nuevos desvíos alargan los vuelos y disparan el consumo de combustible.
El 2 de marzo, las acciones de las grandes aerolíneas se desplomaron al abrir los mercados: IAG (British Airways) cayó más del 12%, aunque luego se recuperó parcialmente. Mientras, las aerolíneas estatales del Golfo —no cotizadas— enfrentan un golpe directo a su modelo de negocio.
Según OAG, Emirates y Qatar Airways lideran el ranking mundial en capacidad de asientos-kilómetro. Dubái, el aeropuerto más transitado por pasajeros internacionales en 2025, registró 95 millones de viajeros, pero hoy está paralizado.
Miles de pasajeros varados y un futuro incierto
El conflicto ha dejado a miles de viajeros atrapados en la región y en todo el mundo. Quienes están fuera del Golfo podrían encontrar rutas alternativas, pero los que están dentro enfrentan un escenario desolador: conexiones canceladas incluso con países vecinos como Arabia Saudita, Jordania y Egipto.
Cirium estima que el 2 de marzo se cancelaron dos quintas partes de los 3.800 vuelos programados en la región. Emirates y Etihad han restablecido solo servicios limitados, y la repatriación de pasajeros y reubicación de aviones y tripulaciones tomará tiempo.
Donald Trump advirtió que los ataques podrían extenderse semanas, lo que prolongaría las interrupciones. Aunque las aerolíneas del Golfo son solventes y respaldadas por estados ricos, la escalada podría disuadir a los viajeros de escalar en la región o planear vacaciones allí.
¿Quiénes se benefician de la crisis?
La retirada de capacidad del Golfo podría abrir oportunidades para otras aerolíneas. Compañías chinas y Ethiopian Airlines podrían captar parte del tráfico, especialmente hacia África. Sin embargo, para la industria en general, el conflicto significa mayores costos y menor demanda.
El alza del petróleo tras los ataques encarecerá el combustible y las tarifas, mientras que la inestabilidad podría reducir la voluntad de viajar, no solo al Golfo, sino a cualquier destino. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era de incertidumbre para la aviación global?








