Tensión en el Golfo: Japón descarta participar en la misión naval propuesta por EE.UU. para proteger el Estrecho de Ormuz, clave para su suministro de petróleo.
El gobierno japonés rechazó este lunes la posibilidad de desplegar sus fuerzas militares en el Estrecho de Ormuz, una decisión que llega tras la solicitud explícita del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario había instado a varios países a enviar buques para garantizar la seguridad del transporte de crudo, luego de que Irán intensificara sus acciones de bloqueo en esta estratégica ruta comercial, por la que transita cerca del 20% del petróleo global.
Shinjiro Koizumi, ministro de Defensa de Japón, dejó clara la postura de Tokio durante una comparecencia ante el parlamento: «En la actual situación con Irán, no estamos considerando en este momento emitir una operación de seguridad marítima». La declaración, recogida por la agencia AFP, subraya el distanciamiento de Japón frente a la iniciativa estadounidense, a pesar de su dependencia energética de la región.
La petición de EE.UU.: una coalición naval sin apoyo
La propuesta de Trump, anunciada el sábado pasado, buscaba formar una coalición internacional para escoltar barcos en el Estrecho de Ormuz. En un mensaje dirigido a potencias como China, Francia, Corea del Sur y el Reino Unido, el expresidente afirmó: «Con suerte, estos países afectados por la restricción artificial enviarán buques a la zona». Sin embargo, la respuesta ha sido mayoritariamente fría.
En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi advirtió que una intervención de este tipo enfrentaría «complicaciones legales severas», describiendo su autorización como «extremadamente difícil». La postura japonesa no es aislada: Australia, a través de su ministra de Transportes, Catherine King, también confirmó a la cadena ABC que no participará en la misión naval.
¿Por qué la reticencia? La razón va más allá de la diplomacia: el 95% del petróleo que importa Japón proviene de Medio Oriente, y el 70% de ese volumen pasa precisamente por el Estrecho de Ormuz. Cualquier escalada militar en la zona podría poner en riesgo su suministro energético, ya de por sí vulnerable.
La Constitución japonesa: un obstáculo legal insalvable
El principal escollo para Japón es su Constitución de 1947, redactada tras la Segunda Guerra Mundial, que prohíbe la guerra y limita estrictamente el uso de sus fuerzas armadas fuera del territorio nacional. Takayuki Kobayashi, miembro del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), fue categórico: «El umbral legal para aprobar una operación de este tipo es extremadamente alto».
Este marco jurídico, diseñado para evitar nuevos conflictos bélicos, ha sido interpretado históricamente como una barrera para misiones ofensivas o de proyección de poder. Aunque Japón ha flexibilizado en los últimos años su postura sobre autodefensa colectiva, una operación en Ormuz —considerada una zona de alto riesgo— excede los límites constitucionales actuales.
La decisión japonesa deja en evidencia las tensiones entre sus alianzas estratégicas (especialmente con EE.UU.) y sus restricciones legales internas. Mientras tanto, el Estrecho de Ormuz sigue siendo un polvorín: Irán ha amenazado con cerrarlo en respuesta a las sanciones económicas, y cualquier incidentes podría disparar los precios del crudo a nivel global.
¿Logrará Washington conformar su coalición sin el apoyo de sus aliados clave?








