EE.UU. exige a Venezuela juzgar a 9 jerarcas chavistas para aliviar sanciones: la lista secreta que divide al régimen

Fotografía de archivo con los rostros de los 9 jerarcas chavistas señalados por EE.UU., incluyendo a Maduro Guerra y Alex Saab, en una investigación por corrupción y narcotráfico

Crisis diplomática: La detención de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero no cerró el caso, sino que desató una pulseada legal y política con Washington.

La administración Trump condiciona el alivio de sanciones, acuerdos energéticos y reconocimiento diplomático a la entrega de nueve jerarcas chavistas, según reveló el diario ABC. La lista, entregada a Delcy Rodríguez, presidenta encargada del gobierno de transición, incluye nombres clave del círculo de poder venezolano y dos identidades ocultas como táctica de presión.

El tratado de 1922: la base legal que EE.UU. usa para exigir justicia

El Departamento de Estado activó el acuerdo de extradición de 1922, vigente y aplicable a delitos como asesinato, secuestro, malversación y fraude. El documento excluye crímenes políticos y establece el principio de especialidad: los extraditados solo pueden ser juzgados por los cargos que motivaron su entrega.

La Constitución venezolana prohíbe extraditar a sus nacionales, por lo que Washington diseñó un plan en tres etapas para evitar el término «extradición» y sortear el obstáculo legal.

Tres niveles de presión: cómo EE.UU. fuerza la colaboración

Primer escalón: Acceso inmediato a información. Ya se interrogó a Alex Saab y Raúl Gorrín en territorio venezolano, con revisión de documentación confidencial.

Segundo nivel: Supervisión del FBI en las investigaciones, mantenida en reserva para evitar costos políticos a Rodríguez.

Tercer mecanismo: Alternativas como expulsiones administrativas o «traslados excepcionales» por seguridad. Para figuras como el hijo de Maduro, se evalúan opciones para proteger su integridad.

Los nueve señalados: quiénes son y por qué importan

La lista del Departamento de Justicia busca desmantelar la estructura de poder chavista de los últimos 20 años. Estos son los nombres y su rol en el régimen:

Nicolás Maduro Guerra («Nicolasito»)

Hijo de Maduro, manejó el enlace militar y patrimonios clave. Los fiscales lo consideran la llave para desentrañar el circuito financiero interno del chavismo.

Alex Saab: el operador financiero

Descrito como quien «sabe dónde está el dinero», fue ministro y contratista. Investigado por sobornos en importaciones de alimentos sobrevaluadas, su interrogatorio reciente buscó confirmar rutas de capitales y su disposición a cooperar.

Raúl Gorrín: el financista de Globovisión

Dueño del canal Globovisión, acusado en EE.UU. de sobornar para acceder a operaciones cambiarias y lavar fondos mediante sociedades pantalla. Su caso explica cómo una medida administrativa generó miles de millones en ganancias ilícitas.

Tareck El Aissami: el polivalente

Exministro de Petróleo, exvicepresidente y exgobernador. Detenido en 2024 por el caso PDVSA-Cripto, ya no tiene protección y podría negociar su testimonio a cambio de beneficios.

Samark López Bello: el testaferro

Presentado como «primo» de El Aissami, canalizó pagos ilegales a través de empresas fantasmas. Su declaración es clave para rastrear capitales y desenmascarar intermediarios en el exilio.

Walter Jacob Gavidia Flores: el hijastro

Sancionado por el Tesoro de EE.UU., participó en comisiones de contratos públicos. Representa la puerta a activos ocultos y sociedades pantalla vinculadas al régimen.

Pedro Luis Martín-Olivares: el jefe del Sebin

Controló el aparato represivo y protegió operaciones de narcotráfico. Imputado en EE.UU. con recompensa, posee información sobre rutas y cómplices.

Dos nombres ocultos: la táctica de presión

El Departamento de Justicia mantiene en reserva las identidades de dos altos funcionarios. Podrían ser ministros en ejercicio, militares o empresarios afines a la transición, pero su anonimato busca generar incertidumbre en el régimen.

Ausencias notables: por qué Diosdado Cabello y Padrino López no están en la lista

El senador Marco Rubio advirtió que Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López podrían quedar fuera del proceso si incumplen acuerdos, pero no son blancos judiciales inmediatos. La estrategia de EE.UU. es presionar por fases, no derribar todo el tablero de golpe.

Cooperación militar paralela: el otro frente de la negociación

Mientras avanza la presión judicial, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, se reunió en Caracas con Rodríguez, Cabello y Padrino. El encuentro, con la presencia de la encargada de negocios Laura Dogu y el subsecretario Joseph Humire, abordó narcotráfico, terrorismo y migración.

Ambas partes acordaron diseñar una agenda contra estos desafíos transnacionales. La dualidad de enfoques —colaboración militar y aislamiento judicial— muestra cómo Washington construye puentes estratégicos mientras debilita al núcleo duro del chavismo.

El juicio en Nueva York: los cargos contra Maduro y Flores

Maduro y Cilia Flores aguardan en una prisión neoyorquina su próxima audiencia, fijada para el 26 de marzo. La fiscalía pidió más tiempo para reunir pruebas.

Los cargos incluyen cuatro delitos graves: conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer armas de guerra. Se les acusa de enviar miles de toneladas de cocaína a EE.UU. durante 25 años a través del «Cártel de los Soles».

El 30 de enero, un funcionario consular venezolano los visitó en prisión, tras su primera comparecencia el 5 de enero ante el juez Alvin Hellerstein.

El dilema de Delcy Rodríguez: ¿pagar el precio de la normalización?

La lista no se presentó como ultimátum, pero funciona como tal. Rodríguez, aún no imputada por EE.UU., la recibe como requisito para normalizar relaciones. Washington ofrece:

  • Reconocimiento diplomático.
  • Desbloqueos selectivos de sanciones.
  • Permisos operativos para empresas.
  • Una agenda energética prioritaria, iniciada con la visita del secretario Chris Wright.

El acuerdo se mide en hechos concretos: interrogatorios, documentación entregada, cuentas rastreadas y activos congelados. Alex Saab se ha vuelto la pieza más valiosa —e incómoda—; Rodríguez lo apartó del gabinete al asumir la presidencia interina por el riesgo que representa su conocimiento.

¿Qué implica para Venezuela y la región?

La entrega de los nueve jerarcas no solo significaría justicia para víctimas de narcotráfico y corrupción, sino un realineamiento geopolítico en Latinoamérica. Para Venezuela, sería un paso hacia la verdad y la reparación; para la comunidad internacional, una señal de que la cooperación puede vencer la impunidad.

Los dos nombres no revelados mantienen en tensión a una estructura que parecía intocable. La justicia estadounidense, con un tratado centenario y una presión quirúrgica, ha puesto contra las cuerdas a una cúpula que hoy negocia su supervivencia desde la debilidad.

El precio de la normalización está fijado. La pregunta es si Delcy Rodríguez estará dispuesta a pagarlo.

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