Cocina de élite: El chef con tres estrellas Michelin revela cómo lograr un arroz de restaurante usando solo tres ingredientes básicos y una técnica infalible.
Jordi Cruz, reconocido por su precisión en la cocina, demuestra que la perfección culinaria no requiere aditivos ni procesos complejos. Su método se basa en el control absoluto de cada etapa: desde el lavado inicial hasta el reposo final. Su filosofía es clara: «precisión, orden y nada más».
Este arroz, de textura impecable y granos sueltos, sirve como base para platos principales, guarniciones o incluso recetas sofisticadas. ¿Quieres elevar tu cocina a nivel profesional?

La técnica de Cruz elimina el exceso de almidón sin necesidad de mantequilla o caldos, garantizando un resultado limpio y versátil.
Los 3 ingredientes que marcan la diferencia
Con solo arroz, agua y sal, el chef logra un plato digno de los mejores restaurantes del mundo. La clave está en las proporciones exactas: un error mínimo puede arruinar el resultado.
La sal no solo aporta sabor, sino que regula la absorción del agua durante la cocción, evitando que el arroz quede pasado o apelmazado.
Medidas exactas para el éxito
- 500 gramos de arroz redondo (preferiblemente variedad bomba o similar, por su capacidad de absorción)
- 600 mililitros de agua (proporción 1:1.2, crítica para la textura final)
- 5 gramos de sal (equivalente al 1% del peso del arroz, para un equilibrio perfecto)
Técnica Michelin paso a paso: así se hace
- Lavado impecable: Enjuaga el arroz bajo agua fría hasta que el líquido salga completamente transparente. Este paso elimina el almidón superficial, responsable de la textura pegajosa. Cruz advierte: «Saltarse este paso es el error más común en la cocina doméstica».
- Cocción inicial a fuego fuerte: Combina el arroz lavado con el agua y la sal en una cazuela. Remueve una vez para distribuir la sal, tapa y lleva a fuego alto durante 4 minutos exactos. El hervor debe ser constante y vigoroso.
- Cocción lenta y controlada: Reduce la temperatura al mínimo y cocina otros 10 minutos. El vapor generado en esta fase termina de cocinar los granos sin romper su estructura, asegurando una textura uniforme.
- Reposo obligatorio: Apaga el fuego y deja reposar la cazuela 5 minutos sin destapar. Este tiempo permite que el vapor se redistribuya, uniformizando la cocción en cada grano. «Este es el paso que más diferencia un arroz casero de uno profesional», afirma Cruz.
- Toque final profesional: Destapa y remueve suavemente con un tenedor para separar los granos. El arroz estará listo para servir o integrar en otras preparaciones, manteniendo su textura perfecta durante más tiempo.
El chef insiste en que «el secreto no está en los ingredientes, sino en respetar los tiempos y temperaturas al milímetro». Un desvío de solo 30 segundos en cualquier etapa puede alterar el resultado final, convirtiendo un plato excepcional en uno mediocre.
¿Listo para poner a prueba este método en tu cocina? Cruz retó a sus seguidores a replicar la receta y compartir los resultados con el hashtag #ArrozMichelin. «La cocina de alta gama no es solo para profesionales, sino para quienes se atreven a ser precisos», concluyó.








