Crisis real: El monarca enfrenta presión por los vínculos de su hermano Andrés con Jeffrey Epstein, mientras crece el escrutinio público y político.
Presión política y escrutinio público
El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, exigió el mes pasado que Andrew Mountbatten-Windsor, ex príncipe Andrés, testificara ante el Congreso de EE.UU. por sus conexiones con Jeffrey Epstein, el convicto por abuso sexual de menores. La ira ciudadana ahora alcanza al rey Carlos III.
«¿Cuánto tiempo hace que sabe de Andrés?», gritó un asistente durante un acto público en Clitheroe, Lancashire. Era la segunda vez en una semana que el monarca era interpelado por los escándalos de su hermano, reflejando el malestar social.
Investigaciones y acusaciones
La Policía de Thames Valley analiza nuevas acusaciones tras la publicación de archivos de Epstein: se investiga si el magnate traficó a una mujer a la finca de Windsor para encuentros sexuales con Andrés. El Palacio de Buckingham confirmó el 9 de febrero que el rey «apoyará» la investigación policial.
Carlos III ya había retirado a su hermano sus privilegios reales y su residencia. Mientras, el príncipe William y su esposa Kate expresaron su «profunda preocupación» por las víctimas de Epstein, marcando distancia con las acciones de Andrés.
Implicaciones políticas y barreras informativas
Aunque el caso de Peter Mandelson no ha vinculado a funcionarios públicos con Epstein, sí aparecen asesores de Andrés en los archivos, facilitando reuniones con el delincuente incluso después de su condena. La fuente de estas revelaciones —el Departamento de Justicia de EE.UU.— contrasta con la tradicional deferencia de la prensa británica hacia la realeza.
El historiador Andrew Lownie denunció en 2023 que el Ministerio de Asuntos Exteriores le negó acceso a documentos sobre la gestión de Andrés como enviado comercial, argumentando que «los miembros de la familia real no están sujetos a la Ley de Libertad de Información».
Impacto en la monarquía
Las encuestas muestran que el rey Carlos III mantiene su popularidad, pero nuevos detalles que vinculen a su entorno con Epstein podrían cambiar el panorama. La sombra del escándalo amenaza con extenderse más allá de Andrés. ¿Logrará la monarquía contener el daño reputacional?








