Trump pone a Cuba en la mira: ¿el fin del régimen comunista tras la caída de Maduro?

Bandera cubana ondeando frente a la Embajada de EE.UU. en La Habana, símbolo de tensión y posible cambio tras la caída de Maduro

Cuba en jaque: La captura de Nicolás Maduro en Venezuela reaviva en Miami el sueño de un cambio de régimen en La Habana.

Una bandera cubana ondea junto a la Embajada de EE.UU. en La Habana, símbolo de una relación tensa que podría cambiar drásticamente.

Desde 1959, los cubanoamericanos en Miami brindan cada fin de año con un mismo deseo: «El año que viene en La Habana». Lo que comenzó como una esperanza de regreso tras la caída de Fidel Castro se convirtió en melancolía con el paso de las décadas. Pero este 2025, el ambiente es distinto. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero encendió una chispa de optimismo en la diáspora cubana, que ahora ve a su régimen como el próximo objetivo de Donald Trump.

De la melancolía a la esperanza: el efecto Maduro

Mientras los venezolanos celebraban en las calles de Miami la caída de su dictador, los cubanos también vitoreaban. «Estamos abrumados por la emoción y la esperanza», escribió en X el congresista republicano Carlos Giménez, de origen cubano. Algunos exiliados comparan el arresto de Maduro con la caída del Muro de Berlín, augurando un efecto dominó en los regímenes de izquierda de América Latina.

El entusiasmo no es casual. Tras la operación contra Maduro, el secretario de Estado Marco Rubio —cubanoamericano y férreo crítico del régimen castrista— lanzó una advertencia clara: «Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado». Trump, por su parte, fue más directo: «Cuba será un tema del que acabaremos hablando».

Un régimen más vulnerable que nunca

Cuba no había estado tan expuesta a presiones externas desde los años 90, cuando el colapso de la URSS la sumió en el «Período Especial», una crisis económica sin precedentes. Hoy, su situación es crítica:

  • El petróleo venezolano, su salvavidas, se redujo de 100.000 barriles diarios en 2021 a solo 16.000 en 2025, por la crisis en Venezuela y las sanciones internacionales.
  • La pandemia paralizó el turismo, su principal fuente de ingresos tras el deshielo con EE.UU. en 2015.
  • La producción de alimentos se desplomó por falta de fertilizantes y maquinaria, agravada por controles de precios que desincentivan a los agricultores.
  • Los cortes de electricidad son diarios, y la basura se acumula en las calles, generando malestar social.

La periodista independiente Yoani Sánchez reveló que altos funcionarios cubanos fueron advertidos a fines de 2025: «El Estado ya no puede proveer ni los recursos mínimos» para mantener en funcionamiento a las instituciones.

El fracaso de la inteligencia cubana y el futuro del petróleo

La operación contra Maduro expuso un fallo catastrófico del aparato de seguridad cubano, que supuestamente protegía al líder venezolano. Cuba admitió la muerte de 32 soldados en el operativo, mientras EE.UU. no reportó bajas. «Es difícil determinar qué régimen tiene más motivos de duelo», ironizó un analista.

El petróleo es la mayor preocupación. Venezuela, bajo presión de Trump, podría cortar los envíos a Cuba. «Sin Venezuela, Cuba quedaría en un vacío geopolítico», advierte Pavel Vidal, economista cubano. México y Rusia intentan llenar el vacío, pero con Venezuela bajo control estadounidense, «Cuba podría quedarse sin petróleo y sin hadas madrinas», según Scott Hamilton, exdiplomático de EE.UU. en La Habana.

Rusia es la última esperanza. Ambos países han estrechado lazos militares y económicos, con acuerdos comerciales y visitas de buques de guerra rusos a La Habana. En 2024, Díaz-Canel apoyó públicamente la «operación militar especial» de Rusia en Ucrania. Sin embargo, expertos dudan que Moscú pueda compensar la pérdida de Venezuela.

¿Justicia o más decepción?

En Miami, la esperanza choca con seis décadas de frustración. «Claro, Cuba está en crisis, pero nos enseñaron a sobrevivir con nada», dice Yenier Romero, un barbero de 42 años que huyó de la isla en 2022. La nostalgia y el deseo de justicia persisten, pero la historia ha demostrado que el régimen castrista es más resistente de lo esperado.

Joe García, excongresista cubanoamericano, lo resume: «Llevamos la idea de que el comunismo no triunfó, de que nunca nos rendimos». Ahora, con Trump en la Casa Blanca y Cuba al borde del colapso, la diáspora se pregunta: ¿Será este el año que por fin regresen a La Habana?

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