Trump evalúa opciones militares contra Irán: ¿guerra aérea o cambio de régimen?

Aviones de combate F-15E y misiles Tomahawk desplegados en Oriente Medio como parte de la presión militar contra Irán por su programa nuclear

Presión militar: Donald Trump dispone de un arsenal sin precedentes en Oriente Medio para atacar Irán, pero las consecuencias son inciertas.

El enviado de Trump a Oriente Medio, Steve Witkoff, reveló en Fox News que el mandatario no comprende por qué Irán no se ha rendido ante las exigencias estadounidenses sobre su programa nuclear. La presencia militar de EE.UU. en la región es la mayor en más de 20 años, con un tercio de su flota de guerra desplegada y aviones E-3 AWACS sobrevolando la costa mediterránea de Israel el pasado 19 de febrero. Estos refuerzos se dirigían a una base saudí para coordinar operaciones aéreas sobre Irán en caso de conflicto.

Trump ya ordenó ataques previos. En junio, siete bombarderos furtivos B-2 volaron 18 horas desde Misuri para bombardear instalaciones nucleares iraníes. Un nuevo ataque, sin embargo, tendría objetivos más amplios y consecuencias impredecibles.

Refuerzos en camino: Un segundo portaaviones llegará pronto a la región, sumando una fuerza de 200 aviones de combate, junto a aviones AWACS, cisterna, guerra electrónica y rescate. La flota incluye buques capaces de lanzar cientos de misiles Tomahawk, mientras baterías THAAD y Patriot, junto a cazas F-15E, refuerzan las defensas antimisiles. Eden Attias, exgeneral de la Fuerza Aérea israelí, advierte: «Esta acumulación de recursos sugiere una campaña aérea sostenida, no una incursión puntual».

Las negociaciones entre EE.UU. e Irán continuarán en Ginebra el 26 de febrero, pero Trump busca una solución diplomática mientras mantiene una presión militar costosa. Witkoff admitió que convencer a Irán de renunciar a su programa nuclear es «difícil», y la exposición prolongada de tropas en la región podría dejar vulnerables otros frentes.

Opciones de ataque: ¿qué objetivos priorizaría Trump?

Si Trump opta por la fuerza, sus generales barajan varias alternativas. Una es eliminar al ayatolá Alí Khamenei y su círculo cercano, esperando un cambio de régimen similar al de Venezuela. Sin embargo, tras la represión de manifestantes en Irán, cualquier líder impuesto por EE.UU. sería visto como una traición, según analistas regionales.

Otra opción es atacar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), responsable de la represión de protestas. Esto podría incluir bombardear su sede o eliminar a sus líderes, que hasta ahora no han mostrado fisuras con el régimen. También se evaluaría destruir bases de misiles balísticos que amenazan a EE.UU. y sus aliados, o reanudar ataques contra instalaciones nucleares iraníes. Un ataque limitado al IRGC podría ir acompañado de medidas para neutralizar represalias iraníes.

La respuesta de Irán: misiles, drones y aliados regionales

Irán, con una fuerza aérea obsoleta compuesta por aviones estadounidenses de la era del sha, ha desarrollado una red de misiles balísticos y drones de largo alcance. Durante la guerra de 12 días con Israel en junio, lanzó salvas de misiles a pesar de la superioridad aérea israelí. Sus opciones de represalia incluyen:

  • Atacar bases estadounidenses en el Golfo, como ocurrió en Qatar el verano pasado.
  • Ordenar a Hezbollah (Líbano) y los hutíes (Yemen) lanzar misiles suministrados por Irán.
  • Disparar contra Israel, arrastrando a otro enemigo a la guerra.

Un alto oficial israelí señala: «En conflictos anteriores, los ataques eran limitados y buscaban una salida negociada. Pero la magnitud de las fuerzas estadounidenses y los rumores de cambio de régimen podrían llevar a Irán a creer que no tiene nada que perder».

El dilema de Trump: ¿presión militar o guerra prolongada?

Trump enfrenta un escenario complejo. Su arsenal en la región es vasto, pero sus objetivos son contradictorios: castigar al régimen por la represión, impulsar un cambio de liderazgo o lograr un acuerdo nuclear. Los ataques limitados podrían no forzar concesiones suficientes en el programa nuclear, mientras que una campaña aérea sostenida para derrocar al régimen arriesgaría una guerra prolongada en Oriente Medio, algo que Trump ha evitado.

«Es posible que siga aumentando la presión con ataques puntuales, esperando que los líderes iraníes, debilitados, capitulen», analiza un experto en seguridad. Pero no hay garantías de que los bombardeos provoquen un cambio político real. Mientras tanto, las negociaciones en Ginebra podrían ser la última oportunidad para evitar un conflicto de consecuencias impredecibles.

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