Neutralidad en juego: Austria rechazó este jueves múltiples solicitudes de EE.UU. para sobrevolar su territorio en operaciones militares contra Irán, reafirmando su política de neutralidad vigente desde 1955.
El gobierno austríaco, amparado en su Constitución, prohibió el uso de su espacio aéreo para fines bélicos, una decisión que se alinea con restricciones similares impuestas por España, Italia, Francia y Suiza en el contexto del conflicto en el Golfo Pérsico. Cada petición de sobrevuelo es evaluada individualmente por los ministerios de Defensa y Exteriores, según confirmó el portavoz oficial Marcel Taschwer.
«Austria debe rechazar sobrevuelos cuando su espacio aéreo es utilizado por una de las partes en conflicto», declaró Taschwer a la radio pública ORF, subrayando el compromiso del país con su estatus neutral. La medida, aunque no cuantificada oficialmente, afecta a «varias» solicitudes vinculadas directamente a operaciones en Oriente Medio.
Presión interna y división política
Dentro de la coalición gobernante, el Partido Socialdemócrata (SPÖ) exigió ir más allá: prohibir totalmente el paso de aeronaves militares estadounidenses con destino a zonas de guerra. La postura refleja un debate interno sobre hasta dónde debe llegar la neutralidad austríaca en un escenario de creciente tensión internacional.
La decisión de Viena no es aislada. España cerró su espacio aéreo a vuelos militares relacionados con el conflicto, mientras Italia denegó el aterrizaje de aviones estadounidenses en bases sicilianas. Francia y Suiza también han impuesto limitaciones operativas, configurando un frente europeo unificado frente a las peticiones de Washington.
Trump amenaza con revisar el compromiso de EE.UU. con la OTAN
Las restricciones europeas han generado fricciones diplomáticas con la administración Trump. El presidente estadounidense, en declaraciones públicas, criticó duramente a los países que limitan su apoyo logístico y advirtió: tras el conflicto, su gobierno «replanteará» la relación con la OTAN.
La amenaza, aunque no detallada, pone en evidencia la tensión transatlántica por el manejo de la crisis con Irán. Mientras Europa prioriza la neutralidad o el distanciamiento operativo, EE.UU. exige lealtad sin condiciones. ¿Podría este enfrentamiento redefinir el futuro de la alianza militar más poderosa del mundo?








