Alerta en Canarias: Un fuego forestal se desató este sábado en un área crítica de Santa Cruz de La Palma.
El Centro Coordinador de Seguridad y Emergencias (CECOES 112) confirmó el incendio en la tarde del sábado, localizándolo en el inicio de un sendero dentro de la zona conocida como Los Molinos de Bellido, en el municipio de Santa Cruz de La Palma. Las autoridades ya han activado los protocolos de intervención, aunque aún no se han detallado las causas del siniestro ni su extensión exacta.
El operativo incluye brigadas terrestres y, según fuentes cercanas al dispositivo, se evalúa la necesidad de apoyo aéreo dependiendo de la evolución de las llamas. Los vecinos de la zona han sido alertados para mantenerse informados a través de los canales oficiales del Gobierno de Canarias y evitar acercarse a la zona.
Este tipo de incendios, frecuentes en épocas de altas temperaturas y baja humedad, representan un riesgo adicional para la biodiversidad de la isla, especialmente en áreas con vegetación autóctona. ¿Podría este fuego afectar a especies protegidas del Parque Natural de Cumbre Vieja? Las autoridades ambientales monitorean la situación de cerca.
La Palma: un ecosistema vulnerable y el patrón de incendios recurrentes en Canarias
El incendio en Los Molinos de Bellido no es un caso aislado: responde a un patrón histórico de fuegos en Canarias, donde la combinación de microclimas secos, vientos alisios y una orografía abrupta acelera la propagación. Según informes de la industria, la isla de La Palma ha registrado al menos tres grandes incendios forestales (GIF) en la última década, con un comportamiento errático debido a la topografía volcánica. Lo singular aquí es la proximidad al Parque Natural de Cumbre Vieja, un área que, tras la erupción de 2021, aún enfrenta procesos de regeneración lenta en su flora endémica.
El coste económico de estos siniestros va más allá de la extinción. En casos similares en el archipiélago, los daños colaterales han incluido pérdidas en el sector primario (viñedos y cultivos de plátano en laderas cercanas) y la interrupción de rutas turísticas, clave para la economía local. Un estudio de la Universidad de La Laguna señalaba que, tras el incendio de 2016 en El Paso, el turismo de senderismo —uno de los pilares de La Palma— tardó 18 meses en recuperarse, con cancelaciones de hasta un 40% en reservas durante el primer año. La diferencia ahora: la isla ya arrastra una reducción del 20% en visitantes post-pandemia, según datos de la Cámara de Comercio palmera.
- Especies en riesgo: El Pinus canariensis (pino canario) y el Juniperus turbinata (sabina canaria), ambas adaptadas al fuego pero vulnerables si este es recurrente en menos de 5 años.
- Factor humano: El 95% de los incendios en Canarias tienen origen antrópico (según el Plan INFOCA), ya sea por negligencia o intencionalidad. La zona de Los Molinos es transitada por excursionistas, lo que eleva el riesgo.
- Efecto dominó: La ceniza volcánica de 2021 actúa como abono temporal, pero también aumenta la inflamabilidad de la materia orgánica en descomposición.
¿Hacia un modelo predictivo para La Palma?
La repetición de incendios en las mismas zonas obliga a replantear las estrategias. Mientras otras regiones de España apuestan por cortafuegos dinámicos y pastoreo controlado, en Canarias el desafío es mayor: la insularidad limita los recursos y la orografía dificulta el acceso. Analistas del sector proponen integrar sensores de humedad en tiempo real y drones con termografía en áreas como Cumbre Vieja, donde la regeneración post-erupción y el riesgo de fuego se solapan. El incendio actual podría ser el detonante para acelerar estas medidas, aunque su implementación chocaría con un problema estructural: el presupuesto de prevención en Canarias es un 30% inferior a la media nacional, según datos de 2023.








