Polémica en el reggaetón: El homenaje de J Balvin a Milkman en CDMX desencadena críticas de C. Tangana y otros artistas.
El concierto de J Balvin en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México se convirtió en el epicentro de una polémica tras el emotivo homenaje que el colombiano rindió a Milkman (Oscar Botello), su colaborador y amigo fallecido en febrero de 2024. Durante el show, Balvin dedicó el tema La Canción al artista mexicano, destacando su legado: «No me pude despedir de ti, pero estoy aquí en tu tierra querida, México, mandándote todo el amor. Mi agradecimiento por lo que hiciste por nosotros, por la cultura, por el género, por presentarme al reggaetón mexa».
El mensaje, que incluyó una reflexión sobre el valor del presente —«Aprovechemos que tenemos al de al lado porque solo tenemos un presente»—, generó reacciones divididas en redes sociales. Mientras algunos aplaudieron el gesto, otros cuestionaron su sinceridad, recordando la supuesta falta de apoyo de Balvin hacia Milkman en vida.
C. Tangana y otros artistas arremeten contra J Balvin
C. Tangana, conocido como «El Madrileño», fue uno de los más críticos. Desde su cuenta oficial, lanzó un mensaje contundente: «Si hablamos de cómo le trataste cuando aún vivía, se te cae el circo, payaso. Debería darte vergüenza». El rapero español no fue el único: el productor whothefuckiszizzy también se sumó a las críticas, acusando a Balvin de «ser el más feka de todos» y recordando que «así se hubiera aparecido cuando se necesitaba».
Las acusaciones apuntan a una presunta falta de reconocimiento económico y emocional hacia Milkman, quien fue clave en proyectos icónicos de Balvin como los álbumes Energía (2016) y Vibras (2018), así como en el diseño de su colaboración con Nike Air Jordan 1. Milkman, además, fue pionero en fusionar el hip hop latinoamericano con estéticas visuales innovadoras, influyendo en artistas como Belinda, Alemán, Diplo y Jhayco, quienes también lamentaron su muerte.
¿Homenajes póstumos o hipocresía en la industria?
El debate trasciende a J Balvin y expone una discusión recurrente en la música: ¿Por qué muchos artistas solo reconocen a sus colaboradores tras su fallecimiento? Milkman, cuyo trabajo fue fundamental para definir la identidad visual del reggaetón moderno, habría enfrentado dificultades económicas y falta de crédito en vida, según testimonios en redes.
Mientras Balvin no ha respondido públicamente a las críticas, el caso reaviva preguntas sobre lealtad, derechos de autor y ética en una industria donde los ghost producers y colaboradores anónimos son comunes. ¿Es justo que el legado de un artista se celebre solo cuando ya no está para verlo?
El legado invisible: cómo la industria musical borra a sus arquitectos
La polémica por el homenaje de J Balvin a Milkman no es un caso aislado, sino el síntoma de un patrón en la industria: la apropiación de ideas sin reconocimiento en vida. Milkman, como otros antes que él, pertenecía a ese grupo de creativos —diseñadores, productores, ingenieros— que moldean el sonido y la estética de los artistas, pero rara vez aparecen en los créditos principales o en las ganancias. Según informes de la industria, hasta un 40% de los éxitos del reggaetón y el trap latino han contado con colaboradores no acreditados, ya sea por contratos desventajosos o por dinámicas de poder donde el artista principal acapara el protagonismo.
El fenómeno no es nuevo. En los 90, el hip hop estadounidense enfrentó demandas millonarias por muestras no pagadas (como el caso de Biz Markie vs Gilbert O’Sullivan), pero hoy el problema se extiende a la autoría intelectual difusa. Por ejemplo, en 2021, el productor Tainy admitió en una entrevista que muchos beats de éxitos latinos eran trabajos colectivos donde solo él firmaba. Milkman, al fusionar el streetwear con el reggaetón, siguió el camino de figuras como Virgil Abloh (en el diseño) o Metro Boomin (en la producción): visionarios que, hasta ser incontestables, lucharon por ser tomados en serio. La diferencia es que él no vivió para verlo.
- Derechos de imagen: Milkman diseñó la estética de Energía y Vibras, pero su nombre no apareció en los merchandising oficiales de Balvin, donde sí figuraban marcas como Nike.
- El «efecto halo»: Artistas como Bad Bunny o Rosalía han sido criticados por rodearse de equipos creativos que, tras su éxito, son reemplazados sin reconocimiento público.
- La brecha legal: En México y Colombia, los contratos de colaboración artística suelen ser orales o con cláusulas ambiguas, lo que dificulta reclamar regalías póstumas.
¿Hacia una industria más transparente o más homenajes vacíos?
El caso Milkman podría marcar un precedente si los artistas en activo exigen cambios. Plataformas como Spotify ya permiten creditar a productores secundarios, y sellos independientes como Rich Music han empezado a incluir cláusulas de reconocimiento público en sus contratos. Sin embargo, el verdadero test será si figuras como Balvin —que ha construido su marca en torno a la «positividad»— asumen errores pasados. La pregunta no es si habrá más homenajes póstumos, sino si la próxima generación de Milkman tendrá que morir para ser recordada.








