Hito histórico en Hollywood: el percusionista brasileño Paulinho Da Costa rompe barreras al recibir su estrella en el icónico Paseo de la Fama.
A sus 77 años, el músico marcó un antes y después para su país al convertirse en el primer artista brasileño en obtener este reconocimiento tras más de 50 años de carrera. Durante la ceremonia, celebrada este miércoles, Da Costa no ocultó su emoción y exhibió con orgullo la bandera de Brasil, rodeado de sus familiares.
«Trabajé más de cinco décadas en la industria de la grabación en Hollywood y sus alrededores«, confesó el artista al medio Infobae. «Esta ciudad es muy significativa para mí«, añadió, recordando su llegada a Los Ángeles en 1970, cuando apenas imaginaba el impacto que tendría en la música global.
Una carrera con más de 800 colaboraciones estelares
El legado de Da Costa trasciende fronteras: su maestría en la percusión lo llevó a trabajar con más de 800 artistas y a participar en la producción de más de 2.000 álbumes. Entre sus socios musicales destacan nombres como Madonna, Sting, Quincy Jones, Dizzy Gillespie y Miles Davis, pero fue su colaboración con Michael Jackson la que lo inmortalizó.
El brasileño fue pieza clave en los álbumes «Thriller» (1982) y «Bad» (1987), dos de los discos más vendidos de la historia. Su habilidad para fusionar ritmos latinos con el pop y el jazz lo convirtió en un referente obligado para productores y estrellas. «Uno siempre está aprendiendo«, reflexionó durante el homenaje, «y quiero seguir contribuyendo a la música«.
De Río de Janeiro a la élite de Hollywood
Nacido en la vibrante Río de Janeiro, Da Costa emigró a Estados Unidos con un sueño: triunfar en la meca del entretenimiento. Lo que comenzó como una apuesta arriesgada se transformó en una trayectoria sin precedentes para un artista latino en la industria anglosajona. Su versatilidad —domina desde la batería hasta instrumentos de percusión brasileños como el pandeiro y el surdo— le permitió adaptarse a géneros tan diversos como el funk, el soul y hasta el cine.
Su estrella en el Paseo de la Fama no solo corona una vida dedicada al arte, sino que abre puertas para futuras generaciones de músicos latinos. «Este reconocimiento es para Brasil y para todos los que creen en el poder de la música«, declaró entre aplausos. ¿Cuántos ritmos más revolucionará este leyenda viva?
El Paseo de la Fama y su selectivo criterio: ¿por qué tan pocos latinos?
La estrella de Paulinho Da Costa no solo celebra su carrera, sino que expone una realidad poco discutida: la subrepresentación histórica de artistas latinos en el Paseo de la Fama. Desde su creación en 1960, menos del 3% de las más de 2.700 estrellas pertenecen a figuras nacidas en América Latina o de ascendencia latina, según datos no oficiales compilados por investigadores culturales. El caso de Da Costa —un músico de sesión, no una figura mediática— rompe otro molde: la mayoría de los homenajeados latinos son actores (como Cantinflas o Salma Hayek) o cantantes pop (como Shakira o Ricky Martin), no instrumentistas.
El proceso de selección, gestionado por la Cámara de Comercio de Hollywood, prioriza impacto cultural duradero y contribuciones excepcionales, pero críticos señalan sesgos estructurales. Por ejemplo, mientras el jazz y el rock tienen amplia representación, géneros con raíces latinas —como la salsa, el bossa nova o el tropicalismo— han sido históricamente marginados. Da Costa, con su trabajo en Thriller y colaboraciones con Quincy Jones, logró trascender estas barreras al ser asociado a proyectos globalmente comercializables, un patrón que repiten otros latinos reconocidos, como el compositor Lalo Schifrin (argentino, estrella en 2019).
- Categorías dominantes: El 60% de las estrellas corresponden a actores; músicos instrumentistas representan menos del 10%.
- Latinoamérica en cifras: Brasil, con Da Costa, suma su segunda estrella (la primera fue la actriz Carmen Miranda en 1960). México lidera con 12, seguido de Puerto Rico con 5.
- Requisitos no escritos: Analistas del sector señalan que la visibilidad en medios anglosajones y el respaldo de figuras ya consagradas (como Jones en el caso de Da Costa) son factores decisivos no explícitos.
¿Un cambio de tendencia o la excepción que confirma la regla?
El reconocimiento a Da Costa llega en un momento en que la industria musical global redescubre el valor de los ritmos afrolatinos, desde el éxito del reggaetón hasta la revalorización del jazz brasileño en plataformas como Spotify. Sin embargo, su estrella no garantiza un precedente: en los últimos 10 años, solo 3 artistas latinos han sido incluidos, todos ellos cantantes. La pregunta pendiente es si Hollywood está dispuesto a ampliar su mirada más allá de los nombres comercialmente seguros, o si casos como el de Da Costa seguirán siendo islas en un océano de exclusión sistemática. Su legado, ahora inmortalizado en el bulevar, podría presionar por una revisión de criterios —o quedar como un símbolo solitario de lo que pudo ser.








