Crisis laboral en Meta: La empresa enfrenta despidos masivos, vigilancia con IA y protestas de empleados.
El clima tóxico antes de los despidos
Los empleados de Meta viven días de miedo y descontento mientras esperan los recortes del 10% de la plantilla (unos 8,000 puestos), anunciados para el 20 de mayo. «Todos están descontentos; los únicos que no lo están son, literalmente, los ejecutivos», denuncia un trabajador de Instagram. La moral está en su punto más bajo en años, agravada por una brecha salarial creciente, derrotas judiciales y cambios forzados de puesto para ingenieros clave.
La gota que colmó el vaso fue la instalación de software corporativo que rastrea la actividad de los empleados para entrenar modelos de IA. 16 fuentes anónimas (empleados y exempleados) confirmaron a WIRED que la herramienta, imposibles de desactivar, genera rechazo: «No conozco a nadie que la esté pasando bien», admite un miembro del equipo de políticas. «El ambiente es de cansancio extremo: falta conexión con la misión, despidos inminentes y la sensación de que nos usan para entrenar la IA que nos reemplazará».
La indignación ha llevado a empleados en el Reino Unido a recoger firmas para formar un sindicato. «Nuestros líderes intensifican comportamientos crueles y miopes«, advirtieron en un documento interno. «Necesitamos un incentivo para que nos traten con mínima humanidad«. La organización United Tech & Allied Workers, el sindicato tecnológico más grande del país, confirmó que los trabajadores de Meta buscan protección para sus empleos, beneficios y privacidad.
Recortes salariales y beneficios millonarios para unos pocos
Las quejas no son solo emocionales: el bolsillo también duele. En febrero, Meta redujo por segundo año consecutivo los aumentos anuales pagados en acciones, con un recorte del 5% (sumado al 10% del año pasado). La compensación media cayó de US$417,400 en 2024 a US$388,200 en 2025, según informes públicos. «Para muchos, el salario es mitad en acciones, así que esto apesta», señala un empleado de Instagram.
El contraste es brutal: mientras la empresa recorta, Mark Zuckerberg ofreció hasta US$100 millones anuales a investigadores de IA de élite —»cantidades desorbitadas», según un exejecutivo—. Los gastos totales de Meta en el primer trimestre de 2025 crecieron un 35% (hasta US$33,400 millones), impulsados por la carrera por dominar la IA. Zuckerberg incluso aumentó en US$10,000 millones la previsión de gastos en centros de datos, llevándola a un rango de US$125,000–145,000 millones para este año.
Los empleados denuncian que, pese a dos trimestres consecutivos de beneficios récord (casi US$27,000 millones en los primeros tres meses de 2025), la presión por la productividad es implacable. «Hay mucha ira y miedo«, confiesa un miembro del equipo legal. «Es frustrante porque parece totalmente innecesario, sobre todo cuando el negocio publicitario sigue rindiendo».
Vigilancia obligatoria y resistencia organizada
En marzo, Meta implementó el software Model Capability Initiative (MCI) en las laptops corporativas de empleados en EE.UU. La herramienta rastrea teclas, clics y actividad para entrenar modelos de IA que imitan tareas humanas, como organizar carpetas o navegar por internet. «Nadie está contento, y no tenemos otra opción», protesta un trabajador. Algunos lograron evadirla o retrasar su instalación, pero la mayoría se siente atrapada.
La respuesta no se hizo esperar: esta semana, un grupo de protesta repartió volantes en oficinas de EE.UU. pidiendo firmas para una petición que exige detener el programa de seguimiento. «Existen serias preocupaciones sobre privacidad, consentimiento y confianza», advierten. «Cualquier enfoque de IA basado en recopilación de datos intrusiva y coercitiva contradice los principios de IA responsable de Meta».
La herramienta no se ha desplegado fuera de EE.UU. debido a normativas de privacidad más estrictas en otras regiones. Sin embargo, dentro del país, la resistencia crece. «El contrato social se ha roto«, sentencia un veterano. «Estos multimillonarios ni siquiera pueden fingir empatía».
IA: ¿opportunidad o amenaza?
Meta no es la única en esta encrucijada. Empresas como Block, Coinbase y Cloudflare también despiden miles de trabajadores mientras invierten fuertemente en IA. Zuckerberg insiste en que la tecnología potenciará —no reemplazará— a los humanos, pero sus acciones dicen lo contrario: proyectos que antes requerían meses y decenas de empleados ahora se hacen en una semana con 1 o 2 personas.
Los vicepresidentes son evaluados, en parte, por su capacidad para automatizar tareas, según fuentes internas. «Los ejecutivos exigen incorporar IA generativa en todas las apps de Meta», revela un exempleado. «Zuckerberg está obsesionado: cree que esta es la transformación que debe liderar». Algunos equipos ya sienten la presión de automatizar desde correos electrónicos hasta informes, cuestionando el lema corporativo: «No confundas movimiento con progreso».
Sin embargo, no todos ven el futuro con pesimismo. En el laboratorio TBD, epicentro de la investigación en IA de Meta, el ambiente es distinto. «Esta es la oportunidad de tu vida«, destaca un líder veterano. «Tienes acceso a modelos de vanguardia y estás rodeado de expertos. Meta apuesta fuerte, no por ganar un dólar más, sino por reinventarse».
Aun así, reconoce que habrá áreas enteras donde la IA superará a los humanos: «Será duro y triste. Esas personas perderán sus empleos, y Zuckerberg no lo endulza». Mientras, el departamento de RR.HH. solo dio un consejo a los empleados ante los despidos: «Asegúrense de que su correo personal esté actualizado… y esperen».
¿Puede una empresa que promueve la conectividad humana sobrevivir mientras trata a sus trabajadores como datos para alimentar algoritmos?
El precedente legal que Meta ignora: cuando la vigilancia laboral cruza líneas rojas
La implementación del *software* Model Capability Initiative (MCI) en Meta no es un caso aislado, pero sí uno de los más agresivos en un sector donde la recopilación encubierta de datos de empleados ya ha enfrentado demandas millonarias. En 2022, *Google* pagó US$118 millones por rastrear a usuarios de su modo incógnito en Chrome, y en 2023, *Amazon* llegó a un acuerdo extrajudicial con empleados de sus almacenes en EE.UU. por monitorear su productividad sin transparencia. La diferencia clave: Meta está usando los datos no solo para medir rendimiento, sino para entrenar sistemas que podrían reemplazar a esos mismos empleados.
Según informes de la *Electronic Frontier Foundation* (EFF), cuando una empresa cruza de la supervisión laboral legítima (como registrar horarios) a la extracción de patrones de comportamiento para IA, entra en un vacío legal peligroso. La *Ley de Privacidad del Consumidor de California (CCPA)* exige consentimiento explícito para recopilar datos biométricos o de actividad, pero su aplicación en entornos laborales es ambigua y poco probada en cortes. En la UE, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) sería un muro infranqueable para MCI, pero Meta lo elude al limitar su despliegue a EE.UU. —donde las protecciones son fragmentadas y débiles. Analistas de *Gartner* estiman que, si solo el 10% de los empleados afectados demandara por violación de privacidad, los costos legales podrían superar los US$500 millones, sin contar el daño reputacional.
- Riesgo 1: Bajo la *Ley de Fraude y Abuso Informático (CFAA)* de EE.UU., si Meta no demostrara que el seguimiento es «necesario para la seguridad de la red», los empleados podrían argumentar que es una intrusión ilegal en sus dispositivos corporativos.
- Riesgo 2: La *National Labor Relations Board (NLRB)* ha fallado antes que la vigilancia excesiva viola el derecho a organizar sindicatos (como en el caso *T-Mobile USA* en 2017). Las firmas recolectadas en Reino Unido para sindicalizarse podrían usarse como prueba de represalia anti-laboral.
- Riesgo 3: Si los datos recolectados incluyen comunicaciones internas (ej.: chats sobre despidos), Meta podría enfrentar demandas por obstrucción a la libertad de expresión en el lugar de trabajo, protegida en algunos estados como Nueva York.
La paradoja de Zuckerberg: acelerar la IA mientras frena la innovación humana
El enfoque de Meta refleja una contradicción estratégica: Zuckerberg apuesta por la IA como el «nuevo sistema operativo» de la empresa, pero al erosionar la confianza interna, está socavando el talento que podría construirlo. Estudios de *Harvard Business Review* muestran que empresas con culturas de alta vigilancia ven caer la creatividad en equipos técnicos hasta un 40%, justamente el área donde Meta compite con *Microsoft* y *Google*. Peor aún, al priorizar la automatización de tareas repetitivas (como generar informes), está desincentivando el pensamiento crítico en roles medios —el mismo que necesitará para resolver los sesgos éticos y fallos de sus modelos de IA. La historia sugiere que esta combinación es explosiva: en 2018, *IBM* recortó miles de puestos en su división de *Watson* tras automatizar procesos, solo para descubrir que perdió capacidad para corregir errores en sus algoritmos de salud, llevando a demandas por diagnósticos erróneos. Meta podría repetir el patrón, pero a escala masiva.








