Moda en crisis: El sector del lujo enfrenta un cambio radical impulsado por la inteligencia artificial, mientras la pirámide del consumo se estrecha.
La industria del lujo —belleza, moda y diseño— navega entre el entusiasmo por la IA y la urgencia de convertir su potencial en resultados tangibles. En un contexto económico complicado, las marcas deben replantear estrategias para sobrevivir. Según datos de la encuesta True-Luxury Global Consumer Insight de BCG, el 0.1% de los consumidores —una élite con poder adquisitivo desproporcionado— dicta las reglas del mercado, mientras la base aspiracional se contrae: el 35% redujo su gasto en artículos premium en los últimos 18 meses.
La inflación, los aranceles y la volatilidad geopolítica agravan el desafío. Las marcas deben optimizar cadenas de suministro, identificar nuevos clientes y profundizar en el conocimiento de los high spenders —aquellos que gastan más de US$50.000 anuales—, un grupo cada vez más exigente y estratégico.
IA: de ventaja a necesidad en un modelo en crisis
La inteligencia artificial ya no es un diferencial, sino una herramienta clave para reinventar el modelo económico del lujo. El informe «El estado de la moda 2026» de McKinsey advierte: la IA puede reconfigurar la mano de obra, desplazando tareas repetitivas hacia roles creativos y analíticos. En marketing y ventas, las herramientas generativas prometen mayor productividad, pero exigen un cambio radical.
Los líderes del sector deben pasar de «pequeños pilotos» a una transformación organizacional profunda. Esto incluye rediseñar procesos y competir por talento en IA, incluso fuera del ecosistema tradicional de la moda, sin sacrificar la creatividad que define al lujo. Los agentes de IA, aunque en fase inicial, ya están remodelando la colaboración y la forma de trabajar.
Reinventar el talento: formación vertical para ejecutivos
El cambio exige una actualización cultural y profesional. El Istituto Marangoni de Italia lanzó una división de cursos especializados en IA para ejecutivos y profesionales con experiencia, pero sin competencias digitales suficientes. Stefania Valenti, su directora general, explicó: «Las empresas no pueden dar un giro inmediato sin un ecosistema cultural que integre talento digital. Empezamos con upskilling y reskilling de directivos, porque ellos son clave para sostener el crecimiento de dos dígitos que hemos tenido».
Los programas, que comienzan en marzo, abarcan cuatro áreas: Fashion Design, Fashion Business, Fashion Communication & Image e Interior Design. Incluyen módulos como Generative AI for Fashion, Luxury Beauty Management y Content Production with AI, con una duración de 130 a 160 horas. La metodología combina conferencias, talleres y proyectos concretos, con un costo superior a 9.000 euros.
Alianzas estratégicas y casos prácticos
Francesco Fioretto, director académico del Istituto Marangoni, destacó que los cursos incluirán experiencias vivenciales en ciudades clave como Milán, Florencia, París y Londres. Además, exploran emitir insignias digitales para certificar el dominio de herramientas de IA. Los participantes trabajarán en proyectos personalizados, con casos prácticos de innovación de sectores diversos.
Entre los socios colaboradores figuran The Fabricant (moda digital con IA y 3D), Heuritech (plataforma de predicción de tendencias), Cappellini (diseño de mobiliario) y Versy (IA generativa para experiencias inmersivas).
Más allá de la tecnología: un cambio cultural
La adopción de IA no es solo técnica, sino cultural. Expertos como Ambra Martone (ICR) y Emanuele Pedrotti (BCG) coinciden: el desafío es construir una mentalidad que trascienda la moda y prepare a las organizaciones para un futuro donde la IA sea un facilitador, no el centro.
El reto incluye unificar generaciones —desde la X hasta la Z— y evitar extremos: ni el «hazlo tú mismo» sin control ni una gobernanza opresiva. La formación vertical, desde la alta dirección hasta los equipos operativos, es clave para cerrar brechas y aprovechar datos que hoy se analizan, pero rara vez se traducen en acción.
El lujo no puede permitirse quedarse atrás. La IA no es una opción, sino la brújula para navegar un mercado cada vez más complejo y exigente.








