Negocio oscuro: enseñan a crear deepfakes con fotos robadas de mujeres reales

Mujer joven revisando en su laptop imágenes manipuladas de su rostro usadas en cursos clandestinos de deepfakes con IA

Deepfakes con IA: Un mercado clandestino explota imágenes de mujeres para entrenar modelos y vender cursos.

De Scottsdale al infierno digital

MG, una joven de **22 años** residente en **Scottsdale, Arizona**, llevaba una vida sin mayores complicaciones: dos empleos, una rutina activa y una cuenta de **Instagram con 9,000 seguidores**. Compartía momentos cotidianos —desde su **matcha matutino** hasta sesiones en el gimnasio— sin sospechar que su perfil la convertiría en blanco de un esquema criminal.

«Nunca busqué fama. Solo usaba las redes para mantenerme cerca de mi círculo», confiesa **MG**, cuyo nombre real se omite por seguridad. Su error: **subestimar el valor de su imagen en la era de la IA**.

El mensaje que lo cambió todo

En **verano de 2023**, un seguidor anónimo le envió un enlace. Al abrirlo, **MG descubrió versiones manipuladas de sí misma**: su rostro superpuesto en cuerpos idénticos al suyo, con tatuajes replicados en las mismas ubicaciones. «Si no me conocieras, jurarías que era yo. **Perdí el control sobre mi propia identidad**», relata con angustia.

Las imágenes no eran pornografía explícita —aún—, pero su propósito era más siniestro: **servir como «materia prima» para un negocio de deepfakes**.

AI ModelForge: El manual para explotar mujeres

La investigación de MG la llevó a **AI ModelForge**, una plataforma que **vende cursos** para crear **influencers virtuales hiperrealistas** usando IA. Los tutoriales, dirigidos exclusivamente a hombres, enseñaban a:

  • **Raspar imágenes** de cuentas femeninas en redes sociales (sin consentimiento).
  • **Entrenar modelos de IA** con el software **CreatorCore**, optimizado para replicar rasgos faciales y corporales.
  • **Monetizar los deepfakes**, ya sea vendiendo contenido o usando las identidades robadas para promocionar marcas.

«Incluían **guías para elegir víctimas**: mujeres con perfiles públicos pero no tan famosas como para tener recursos legales. **Era una caza organizada**», denuncia MG.

Los acusados: Tres hombres y un imperio de 50,000 dólares al mes

En **enero de 2024**, MG y otras dos víctimas presentaron una **demanda en Arizona** contra **Jackson Webb, Lucas Webb y Beau Schultz**, residentes de **Phoenix**. Los documentos legales revelan que los acusados:

  • **Seleccionaban perfiles femeninos** con entre **5,000 y 20,000 seguidores**, un rango que garantizaba anonimato relativo.
  • **Creaban «gemelas digitales»** con IA, lo suficientemente distintas para evitar demandas por suplantación, pero idénticas en esencia.
  • **Vendían acceso** a su método por **hasta 297 dólares por curso**, generando **más de 50,000 dólares en un solo mes**.

«No solo generaban deepfakes porno. **Enseñaban a otros a hacerlo**, creando una red de victimarios», explica **Nick Brand**, abogado de las demandantes.

El vacío legal que protege a los depredadores

Aunque existe una **ley federal** (aprobada en 2023) que prohíbe la **pornografía deepfake sin consentimiento**, su entrada en vigor está programada para **mayo de 2026**. Mientras tanto, plataformas como **AI ModelForge operan en un limbo jurídico**:

  • Las imágenes manipuladas **no son exactas**, lo que dificulta probar suplantación.
  • Las cuentas promocionales en **Instagram siguen activas**, pese a las denuncias.
  • Los cursos se venden como **»herramientas de marketing»**, eludiendo filtros de contenido.

«Es un **negocio escalable**: bajos costos, alta demanda y cero consecuencias hasta 2026», advierte Brand.

«No podemos dejar de vivir»: El costo humano

MG ahora convive con el **miedo constante**: que un conocido vea las imágenes manipuladas, que su empleador las encuentre, que un algoritmo las relacione con su perfil real. «Me siento **violada en un nivel existencial**», confiesa.

Sin embargo, la demanda le ha dado un propósito: **»Queremos que otras mujeres sepan que pueden pelear. Nos robaron la paz, pero no nuestra voz»**. Su caso ya ha inspirado a **otras 12 víctimas** a unirse a acciones legales similares.

Imagen borrosa de Taylor Swift

Los acusados utilizaban **cuentas falsas en Instagram** (como @AIMF_Tutorials) para reclutar estudiantes. Algunas siguen operativas.

IA sin ética: Un modelo de negocio que crece

El caso de AI ModelForge expone una **paradoja peligrosa**:

Sector Crecimiento anual Regulación
IA generativa +120% (2023-2024) Leyes en desarrollo (EE.UU.: 2026)
Deepfakes porno +550% (desde 2020) Prohibido, pero difícil de rastrear
Cursos de IA «creativa» +300% (plataformas como Udemy) Sin supervisión

Mientras empresas como **OpenAI o Midjourney** implementan filtros de contenido, plataformas como **CreatorCore** (usada por los acusados) **eluden restricciones** al comercializarse como herramientas para **»arte digital»**.

«La IA avanza más rápido que la ética. **¿Cuántas mujeres más serán víctimas antes de que actúen?**», cuestiona Brand.

Tres desafíos urgentes

Expertos en **seguridad digital** señalan tres prioridades:

  1. Detección automática: Desarrollar algoritmos que identifiquen deepfakes con **precisión del 99%** (hoy ronda el 70%).
  2. Responsabilidad plataforma: Obligar a redes sociales a **eliminar cuentas vinculadas a cursos de manipulación** en 24 horas.
  3. Educación: Enseñar a usuarios a **proteger sus imágenes** (ej.: marcas de agua invisibles, configuraciones de privacidad avanzadas).

El futuro: ¿Regulación o distopía?

El caso de MG es un **aviso**. Sin acciones concretas, escenarios como estos podrían normalizarse:

  • **Mercados negros** de identidades robadas para publicidad o estafas.
  • **Extorsión masiva** con deepfakes hiperrealistas.
  • **Desaparición de la privacidad visual** en internet.

«La tecnología no es mala por sí misma, pero **sin límites, se convierte en un arma**», sentencia MG. Su lucha apenas comienza.

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